jueves, 25 de febrero de 2010
Operación Crisóstomo (La Quinta Columna, 25/02/2010)
José Luís Rodríguez tiene una canción que dice: “Siempre igual, nosotros nos queremos siempre igual…”. Este es el caso de la relación entre el PPT y el Chavismo. Marchar juntos un rato, pero siempre el PPT hace lo mismo porque tiene una agenda propia. Recuerdo las elecciones del 2000, cuando aceptaron en sus filas a Willian Ojeda y lo enfrentaron al candidato de Chávez en Petare. Se fumaron una lumpia, fueron solos y se quedaron sin parlamentarios. El PPT siempre ha soñado con ser un tercer factor. Su proyecto es tener poder. Aspiran convertirse en una suerte de bisagra, o fiscal de transito, que desde La Asamblea, decida políticas; una vez con el gobierno y otra con la oposición. El argumento es simple: Ante dos radicalismos, jugar al centro extremo, como diría Negri de la izquierda europea. En el pasado, a los que jugaron así, no les fue bien: URD, OPINA, MAS, Nueva Generación y hasta Podemos. En este caso, una vez más, se trata de un ejercicio de oportunismo ramplón, producto de la ambición desmedida de un grupo sin ninguna profundidad ética o política; que como la rémora, se han alimentado de Chávez; sin ningún compromiso ni lealtad, que no sea aquel que emane de los intereses coyunturales comunes. O sea, pragmatismo puro. Por eso, la alianza con el gobernador disidente le viene “al dente”. Allí no hay nada que suene a ideología. Se necesitan mutuamente. El PPT se hace de una vocería y el otro, se dota de un aparatico nacional. Juntos, tratarán de hacerse de un puñado de parlamentarios en una asamblea que suponen, con una composición en donde ninguno de los dos grandes bloques será por sí sólo mayoría. Tratarán de colarse en el descontento que suponen, hay en una franja de la población hacia los dos bandos principales. Desde allí, levantar un nuevo chavismo sin Chávez que se perfile hacia el 2012, con candidato y todo. Seguramente, esta “cajita feliz”, cuenta con refresco, papitas y hasta financiamiento de algunos poderosos sectores económicos, cansados de la cómica y el canibalismo que está exhibiendo la oposición tradicional. A esta jugada la he denominado: Operación Crisóstomo, por su crudeza y por las implicaciones históricas que tiene, viendo hacia adelante y hacia atrás. Veamos: El disidente pide un debate constructivo, pero no tiene la delicadeza de aportar una sola idea. Él no quiere debate, lo suyo es una impostura. Cree estar hablándole a una franja de votos con lugares comunes y datos que arrojan algunas encuestas y grupos focales. Apela a la jerigonza ambigua del discurso liberal burgués y al argumento baladí de: “Tengo tiempo tratando de hablar con el presidente”. Ha Podido decir también lo contrario: “El Presidente me llama demasiado y no me deja gobernar”. Total, una “una rosa pintada de azul (PPT) es un motivo”. Sale con aquello de la convivencia y el apego a la Constitución. Es decir, la sociedad idéntica a sí misma que sin contradicciones insalvables y estructurales, y que se reconcilia en un debate metafísico entre “iguales”. No hay clases ni intereses antagónicos. Los opositores hoy aceptan la Constitución, porque fueron a una confrontación que los hizo apelar a la violencia del paro, las guarimbas y el golpe de estado ya fracasaron. Derrotados, se acogen al discurso ganador. Se ha construido una nueva hegemonía social que ha legitimado el marco constitucional y por eso, a ellos no les queda otro remedio que calarse la Constitución y apelar a ella. Otro argumento: el partido. Estoy seguro que el propio Chávez tiene críticas más profundas y contundentes. Nadie le está pidiendo que sea como Teng Siao Ping y espere 40 años. Lo de ellos es un descaro, ven la política como un ejercicio de costo oportunidad para el beneficio personal. El oportunismo es impaciente. No puede esperar.
jueves, 18 de febrero de 2010
La Guerra Eterna (La Quinta Columna, 18/02/2010)
Desde los tiempos del Presidente Truman, por allá por 1918, ya la guerra era considerada como parte de “el principio eficiente” de la economía. “Lo único moral es ganar, inmoral es perder, nos convierte en criminales”, decía. Hoy, la economía Norteamericana pasó a depender casi exclusivamente del gasto militar. Con la actual crisis económica que atraviesa Occidente, la tesis de Bush de prepararse para una “guerra eterna”, se ha convertido en doctrina de Estado. Contrariamente a lo que podría pensarse, los recortes presupuestarios de este año son en salud, educación y otras formas de seguridad social; mientras que el gasto militar se incrementó en más de un 15%, para un país que gasta cerca de 3 billones dólares en este terreno. Esto, sin tomar en cuenta el aumento en seguridad y en una nueva modalidad de transferencia de los recursos públicos al sector privado: los contratistas, suerte de consorcios que se encargan, desde la comida y la lencería hasta “los interrogatorios” y el manejo de las prisiones. Las acereras, la industria del calzado, la textil, la producción agroalimentaria, la petroquímica y cualquier otro ramo productivo, se encuentran hoy al servicio de esta nueva doctrina militar. La apuesta por una pronta y futura recuperación económica va de la mano del incremento de la presencia militar norteamericana en el mundo y de que se concreten operaciones en escenarios como Yemen o Irán. De manera que la proliferación de bases militares como las destacadas en Colombia y la Invasión “humanitaria” a Haití, no son un exceso o error. Forman parte de una política de consolidación de la expansión de “la ayuda e influencia americana en todo el planeta en tiempos de crisis e inestabilidad”, como reporta una cita de un documento del Pentágono aparecido esta semana en la prensa del norte. “La sola racionalidad no nos salvará. Tenemos que aprender de nuestros errores y desarrollar empatía con el enemigo real o potencial para conservar la ventaja”, Recomendaba McNamara al Presidente Johnson durante la guerra de Viet Nam. El controvertido secretario de defensa entendía por empatía, el colocarse en lugar del enemigo y entender su pensamiento. Era su manera americana de decir con Sum Su: “Conoce a tu enemigo te conocerás a ti mismo”, agregando que la empatía implica agresión, bloqueo, intimidación, espionaje y todo un largo etcétera. Esta dirección de ideas, ha llevado a pensar a la actual administración Obama, que el resto del mundo es el lugar que ocupa el enemigo potencial; esto significa que cualquier parte es un escenario, por lo que cabe aplicar el principio de “proporcionalidad americana”, Enunciada por Walter Lippman, asesor militar de Roosevelt, en un documento recientemente desclasificado: “Imponer la racionalidad significa aplicar la proporcionalidad americana, tal cual ocurrió en Japón. Aplastar sus principales ciudades; persuadir a la población civil de que la rendición es la mejor victoria; con la población de un país enemigo hay que actuar desmoralizándola. Desprestigiando a sus autoridades y sembrando desconfianza en sus instituciones, para que nuestra presencia y nuestras acciones sean esperadas y deseadas. Extendiendo la mano a aquellos ciudadanos que quieran escucharnos y estén a favor de la paz. Luego, de ser necesario, aplicar un castigo ejemplarizante a aquellos que se mantengan hostiles, como el que se llevo a cabo en Hiroshima y Nagasaki, para ganarnos la rendición del enemigo pero por sobre todo, el respeto de aquellos que tengan las mismas pretensiones. Desestabilizar a nuestros posibles enemigos presentes y futuros garantiza la estabilidad, la seguridad y el modo de vida americano”. No por casualidad, Bush se ha convertido en la mano derecha y principal asesor de La nueva administración de la Casa Blanca, de lo que ya es llamado “El Gobierno del Tío Tom”.
jueves, 11 de febrero de 2010
Ser marxista (La Quinta Columna, 11/02/2010)
Cuando Marx cumplía apenas 17 años, por allá por 1835, escribió lo que llamó su “plan de vida”. Parecía una presunción adolescente. “Quien elija la clase de vida cuyas actividades se orienten en lo que pueda hacer más bien a la humanidad, jamás flaqueará ante las cargas que pueda imponerle el infortunio, ya que éstas no serán otra cosa que gratos sacrificios asumidos en interés de todos. Quien obrare así, no puede contentarse con sólo goces egoístas. Su alma grande se encuentra lejos de las pequeñeces mezquinas. Su dicha será la de los otros, el patrimonio de millones de seres, y aunque sus hechos vivan calladamente, será para toda la eternidad. Siempre sus cenizas serán regadas por las ardientes lágrimas de todos los hombres nobles que luchan”. Quién lo diría. El muchacho fue consecuente hasta la muerte con su credo, haciendo de su vida una odisea que acompaña hasta hoy, la epopeya y la suerte de quienes no somos dueños de los medios de producción. Compañía que se extenderá durante todo el arco de tiempo comprendido por el periodo durante el cual exista lucha de clases, la explotación del trabajo y del hombre por el hombre; palabras siempre negadas, aborrecidas, malditas y temidas por aquellos cuya razón de vida justifica, paradójicamente el vigor de un nuevo marxismo crítico. Yo quisiera que los detractores de Marx me dieran fecha clara de, cuándo fue que la historia de la humanidad dejó de ser la historia de la lucha de clases. Porque, el argumento liberal de que cada vez hay más oportunidades y capas medias, no tiene nada que ver con la realidad del mundo, en donde dos terceras partes de la humanidad sobreviven en la más crasa miseria. También me da curiosidad saber dónde queda ese lugar, en donde las relaciones de solidaridad y cooperación sustituyeron las de jerarquía y su corolario: La subordinación. ¿Capitalismo es distinto a relación desigual y asimetría? ¿Desde cuándo dejó de ser depredador del hombre y la naturaleza? ¿O sea, dónde es eso del capitalismo con rostro humano? ¿O es que no saben que la riqueza del primer mundo es la pobreza del tercero? Por ejemplo, para que un parisino tenga un mueble de caoba, deben depredarse los bosques de Borneo. Allí los agricultores ganan menos de un dólar mensual. ¿Se acabó la división técnica del trabajo y la privatización jerárquica de los saberes? ¿Se acabaron las crisis cíclicas del capitalismo? ¿No se enteraron que estamos atravesando una de ellas? ¿Los frutos del trabajo son integralmente revertidos al productor primario, o su esfuerzo se acumula en forma de sobre valor, es decir, plusvalía? ¿En qué lugar el valor de uso abolió al valor de cambio y no al contrario? ¿La igualdad de género y el voto de la mujer; los sindicatos y la reducción de la jornada laboral; la educación pública gratuita, la libertad de conciencia y expresión; son conquistas sociales de los socialistas, o de quién? ¿Y Hitler no fue acaso un invento de los capitalistas europeos para detener el auge del socialismo? ¿No es esa la banderita que esgrimen de cuando, en cuando cada vez que los intereses de unos pocos se ven amenazados? Pregunten en cualquier lugar de América Latina. Los avatares que tensan la obra de Marx, el fracaso de aquellos proyectos que reclamándose de su pensamiento, avanzaron en sentido contrario; en donde los jefes del partido comunista terminaron siendo jefes mafiosos pro zaristas; o el trabajo que llevan a cabo apologetas ignorantes, apoltronados en dos o tres malas lecturas de los manuales de Bujarín, no podrán evitar que el interior del debate sobre el porvenir, que hoy ocupa al mundo, esté chisporroteado por el genio de Marx. Tampoco podrán evitar que este pensamiento esté presente en el sudor que produce la torsión de cada tornillo en el cuerpo de la fuerza de trabajo del planeta. Le temen al fantasma que este modo produce.
jueves, 4 de febrero de 2010
Pulsio, Saúl y 4-F (La Quinta Columna, 04/02/2010)
Nunca me ha cuadrado hablar de mí mismo. Pero, si quiero rendir homenaje desde mi humilde perspectiva, a la jornada del 4-F del 92, no me queda más remedio que apelar a la memoria que voy siendo, gracias al especial afecto de aquellos que han permitido mi incómoda presencia, dejando que los acompañe. De la busaca de la memoria se escapan algunos nombres que como tatuaje vinculo a aquella fecha. La madrugada del 3 para 4 de Febrero, lo más importante era recibir una llamada. Un nombre por otro, decía el maestro Derrida. Un nombre por sí mismo nunca dice nada, a menos que esté acompañado de la aureola de su propia odisea. Se trataba de la llamada de José Tovar, el Pulsio, o en su defecto, de Saúl Ortega. Pulsio había sido guerrillero y Saúl era un dirigente estudiantil de los buenos y los duros, que venía de ser militante del PRV. Estaban vinculados al movimiento desde temprano. Tenían contacto directo con los alzados. Si mal no recuerdo, uno de ellos era el sargento Venero y el otro el teniente Bracamonte. Pulsio y Saúl, dos camaradas de la Universidad de Carabobo del equipo de Nancy Pérez, que conocimos en las luchas callejeras de finales de los 70. Veníamos de marchar juntos en un recorrido que alcanzaba todo el país, construyendo un masivo movimiento estudiantil que para esos días sacudía a todas las universidades de Venezuela, por cierto, sin ninguna cobertura mediática. En Caracas éramos un puñado de amigos los conjurados. Nuestra relación: Un oficial de apellido De La Rosa, destacado en el Hospital Militar. Pero por una delación habíamos perdido el contacto. De manera que el vínculo era Carabobo. Gracias a Anahí Arismendi, siempre amiga y colega periodista, que para aquel entonces trabajaba en el periódico El Globo, también hacíamos contacto. Teníamos reuniones regulares Con Klevel Ramírez y de cuando en cuando, con algún oficial juramentado. La frenética actividad que nos envolvía se mantuvo hasta pasados muchos meses después del segundo pronunciamiento militar, del 27 de Noviembre del 92. Para ese momento, Adina Bastidas, Vidal Cisneros y yo, sacábamos un periodiquito semi-clandestino llamado 4-F. Recuerdo siempre con mucha emoción, la madrugada del 27-N. Teníamos que hacer un contacto de carro a carro, intercambiando luces. Entonces me topé con Nicolás Maduro, a quien no veía desde los tiempos del liceo y con el Comandante Madrid Bustamante, para afinar contraseñas y órdenes de último minuto. Pero como en Las Mil y Una Noches, esa es otra historia. Yo estaba recién graduado de periodista y comenzaba de profesor en la UCV. Ahora, ¿A que ha venido semejante historia? Lo que quiero decir, es que nos animaba algo así como un conjuro, un espíritu. Estábamos poseídos de una gracia, de un instinto; una fuerza que algunos llaman convicciones. No aspirábamos a mas nada que ha ser parte del sueño y la aventura de transformar el mundo. Por la cabeza de ninguno aparecía un cargo o una recompensa. Lo mejor que podía pasarnos era que saliéramos vivos de todo aquello. Revisando la página de ese momento en el tiempo de nuestra mínima historia personal; sacando al aire los recuerdos para que tomen sol y hagan un poco de ejercicio, me topo con el entusiasmo y la motivación que nos movió aquellos días. Me pruebo el brazalete, estoy más gordo pero todavía me queda. Siento que se trata del mismo tejido y de la misma esperanza que nos abraza ahora. De todos los recuerdos me quedó con la sonrisa franca humilde y campesina-que son dos pero es la misma y una-, de Pulsio y de Saúl, cuando descorazonado, unos días después del pronunciamiento, nos vimos en un bar de Sabana Grande y les pregunte: ¿Ahora qué hacemos? La respuesta fue la esperada: “Lo de siempre camarada, subir el ánimo, apelar a la moral revolucionaria. Hacer lo que sabemos, seguir luchando, seguir buscando el sueño”.
jueves, 28 de enero de 2010
Haití (La Quinta Columna, 28/01/10)
Lo indecible siempre nos ronda y aureola. Pero sólo se hace presente de manera patética en situaciones límite. Por ejemplo, cuando el horror señorea a la realidad como en el caso de la guerra de Vietnam o la bomba de Hiroshima. Es decir, cuando la realidad rebasa el campo, el marco de representación del discurso y la palabra. Cuando, como dijera el poeta Alan Ginberg: “Demasiada realidad borra la razón. Por eso no podemos imaginarnos al infierno…”. Cuando la palabra “espanto”, se espanta de su propio reflejo, por su incapacidad para dar cuenta de lo real, y entonces se asume desnuda, como un simple golpe de voz que no señala nada, no tiene traducción, ni dónde asirse, o a dónde recurrir. Signo flotante y vacío, significante puro que se escalofría porque conoció su límite. Desbordamiento del sin sentido que salta del miedo pánico a la rabia. Lo ocurrido en Haití cabe en esta categoría. Por cuál nombre llamar, cómo calificarlo sin ahogarse en lágrimas y quedarse sin voz en ese grito. Por eso cabe preguntarse si hay algo de cierto en las numerosas teorías de la conspiración que por estos días circulan. Porque, es que en este sentido vienen apareciendo cosas. Por ejemplo: Las páginas web que hablan sobre los efectos de las máquinas Telsa para la producción de terremotos-que desde los años 40 fueron utilizadas con éxito en pequeña escala-, se encuentran bloqueadas, desconectadas o desactivadas. Lo que quiere decir que no hay acceso. O sea, quienes quieren profundizar la información que circuló sobre las denuncias de la marina rusa, en relación a la presunta utilización de armas elaboradas sobre la base del uso del electromagnetismo, para la producción de terremotos a 10 kilómetros de profundidad, tienen que hilar fino. Lo mismo ocurre con el rastreo de los documentos que confirman la aprobación de cuantiosos recursos por parte de El Congreso y de El Departamento de Estado de EEUU, para perfeccionar armas para tales fines. Así mismo, hay poca información sobre numerosas pruebas y usos anteriores de este tipo de armas y casi todo lo que se encontraba en la red ha desaparecido. Esta información existe y es verdadera. Ahora lo que quedaría por confirmar, es si verdaderamente, fue usada en Haití como refieren algunos cables dispersos que han aparecido en la prensa. De ser de este modo, estaríamos ante uno de los mayores asesinatos en masa que pueda haber contemplado la humanidad. Más de 200 mil muertos; ancianos, mujeres, niños, hombres. Y para los que quedaron vivos el más sórdido e infernal horror; sólo comparado con cualquier otra tragedia de magnitudes épicas. Como sea, el papel de los marines no ha sido lo mejor para la tragedia de nuestros hermanos. Relataban unos rescatistas mexicanos que los gringos permitían la acción de estos grupos sólo en las zonas ricas y desestimaban la ayuda que pudiera prestarse al interior del país y a los barrios pobres de Puerto Príncipe. En este mismo sentido, los barcos hospital norteamericanos, sólo prestan sus servicios a personas escogidas y se encuentran sub utilizados mientras se acelera la presencia militar en todo Haití. Igualmente, llama la atención la eficiencia y celeridad de las tropas americanas en este caso, en comparación con la capacidad de movilización y despliegue que demostraron hace 3 años en Luisiana, luego del paso del huracán Catrina. En Haití llegaron en 3 días casi 5 mil hombres, mientras que en su propio territorio tardaron 22 días para movilizar a la reserva nacional. Todo esto deja mucho que pensar. La posición geoestratégica de este país hermano, es muy importante para el gobierno de Obama, quien sabe que tarde o temprano tendrá que salir de Guantánamo y comprometido como está con el incremento del gasto militar. Son vientos de guerra que amenazan con horror, hambre y miseria, al avance revolucionario de América Latina. Para ello, el imperio saca provecho del dolor haitiano.
jueves, 21 de enero de 2010
La Profecía (La Quinta Columna, 21/01/10)
Imaginemos de una vez que se cumple la profecía. No cualquier profecía; no estamos hablando de aquella del 2012; más bien nos instalamos en los linderos de una que fue olvidada por los economistas y planificadores, conocida como la Teoría de los Picos de Hubbert y estamos pensando qué pasaría si la cruzamos con el llamado “optimismo-pesimista” de Edgar Morín. ¿De todo esto que saldría? Nos explicamos entonces. A finales de los años 60, se puso de moda la minifalda, el rock y la tesis del economista norteamericano que predecía el agotamiento del petróleo como principal fuente de abastecimiento energético mundial. Hubbert aseguraba que manejando y proyectando los datos del momento sobre los niveles de consumo de energía, las reservas de petróleo de EEUU, se acabaría por allí por 1975 (la pegó) y las del resto del mundo lo harían hacia el 2037. Para Hubbert, es necesario abandonar cuanto antes la cultura del crecimiento sobre la base del consumo de energía fosil. De seguir así, las fuentes se harían cada vez más escasas, difíciles de extraer y en consecuencia más caras. Haciendo inútil la expectativa de crecimiento dentro del actual modelo de desarrollo. De más está decir, que se haría inoperante el actual arsenal tecnológico. Ahora la otra: Morín asegura que la crisis medio ambiental se incrementa por dos, cada vez que aumentamos el consumo energético en aproximadamente unos cinco millones de barriles diarios. Lo que presiona a su vez los precios y el consumo, al tiempo que hace obsoleta e inviable, por costosa, contaminante y redundante a la tecnología dominante. Abundemos. Todo parece indicar que estas líneas proféticas ya se cruzan. Por un lado, crisis energética y de crecimiento, aliñada con crisis económica financiera; y por el otro lado, fracaso de Copenhague, con recalentamiento global, oscurecimiento de la tierra y todo lo demás cabalgando a sus anchas como un espectro amenazador, al punto que muchos de los especialistas y científicos del ambiente más optimistas dicen que ya estamos a punto de cruzar la línea, el umbral de no retorno. Imaginemos ahora, por un momento-y luego sacudimos la cabeza para alejar pensamientos malos-, que el Krakatoa, el Etna u otro volcán caprichosamente estalla. Recordemos que en 1841 eructó el Krakatoa y por siete días oscureció al sol, bajando la temperatura global en dos grados. ¿Qué ocurriría hoy con las actuales bajas temperaturas que ya se están presentando en Europa, Asia y Norte América? Corte de luz y fin del partido. O sea, a recoger las sillas que se acabó la fiesta. Alguien dirá: Empezando el año y este se pone apocalíptico. Nada que ver. Créame, me anima el más alucinado optimismo. Llegamos al llegadero-que los expertos llaman disyuntiva histórica-: Socialismo o barbarie. La tierra, el ambiente, los maya, se convirtieron en tema. El papel del científico y del político, dijera Weber, es reconocer la falla, el punto de quiebre; leer la irrupción, reconocer la emergencia cuándo salta una época; en qué momento cambiar de lectura de los procesos y los movimientos. La imagen de Marx, el topo, me viene a la mente como metáfora, para definir el propósito de una transformación urgente. Un bichito miope pero con gran olfato, capaz de oler los tiempos de lluvia y turbulencia para ponerlos al servicio de su planificación. Cuenta con gran paciencia, una tenacidad que raya en la obstinación. Cava y socava y cuando menos se le espera sube a la superficie para ver el sol. Yo soy miope, pero esto no me impide ver que los tiempos que corren son anunciadores, cuál trompeta de arcángeles, de la naturaleza y de los cambios revolucionarios necesarios para la transformación planetaria. Es tiempo de temporal, tiempo de no tiempo, es decir, de uno nuevo que ya llega y se anuncia. Momento de actuar y de transformar salvando a la madre tierra. Momento para estar preocupados, pero eso sí y por qué no, también alegres.
jueves, 17 de diciembre de 2009
La Cumbre (La Quinta Columna, 17/10/09)
En su bestiario, Borges habla de un ave improbable, que tejía sus nidos de forma invertida, por lo que el huevo rodaba y se partía, haciendo imposible su continuidad. Por lo que de él, sólo queda el nido. ¿Metáfora de nosotros mismos? Que toda forma de vida sobre la tierra, está en peligro de extinción, se ha dicho tanto últimamente, que ya raya en el lugar común. Poco importa a las mayorías del planeta, para las que vivir, es sobrevivir hoy, sin referencia de futuro. Tal vez estemos esperando, una suerte de héroe mágico, que con un ademán de último movimiento, salve al globo, como ocurre en las películas, en las que el chico bueno desactiva la bomba, a solo un puñado de agónicos segundos. Para colmo de males, los gringos han puesto de moda un motón de filmes apocalípticos, que terminan de frivolizarnos la velada. La última, un bodrio llamado 2012. Una cinta en la que sólo se salvan los ricos y los políticos del primer mundo, en la misma medida en que se cumple la profecía maya, que pareciera estamos ayudando frenéticamente a materializar. ¿De desaparecer la vida, esto sería acaso una catástrofe? Marx creía, con Spinoza, que si. En su optimismo, veía la vida humana como la síntesis; expresión del universo auto interpretándose. En ese sentido, Spinoza pensaba que lo humano era forma de expresión del modo extenso de la sustancia eterna de dios, pensándose a sí mismo. Pero los científicos de la teoría Gaya no creen esto. Aseguran que la tierra es un ser vivo e inteligente, que se auto regula, y que se encuentra hoy ante una disyuntiva: O permite que los seres humanos acabemos con ella y con toda existencia sobre la tierra, o dispone de la especie que amenaza a su permanencia y a las demás formas de vida. Para esta corriente, hemos llegado al punto de no retorno. En los próximos 50 años, la temperatura del planeta habrá subido unos 4 ó 6 grados, lo que significa el comienzo del final. Estaríamos apenas en los umbrales. Versiones similares son, compartidas por sabios como Capra, Maturana, Morín o Varela. La cosmogonía de pueblos tan distantes y diversos como los Navajos y mapuches, ya lo advertían: La Pacha Mama está enferma. Creencia que Occidente sigue rechazando y subestimando por considerarlas atrasadas y anti progresistas. Se preguntaba Galeano, si tendrían la misma responsabilidad por la hecatombe que llegó para quedarse, los habitantes de los basureros de Mumbay, que los magnates de la industria química mundial. Ya va siendo hora de compartir las cargas de manera proporcional al daño, antes que ocurra la predicción de Alan Poe: “El mesías vendrá cundo ya no sea necesario porque será demasiado tarde”. Hace unos años, un periodista preguntó al premio Nobel de física, Richard Feyhman, si creía en la existencia de vida inteligente en el universo, su repuesta fue un rotundo: “No”. Para él, nosotros somos prueba de ello. Este científico desarrolló una polémica tesis, conocida como “teoría entropía débil”, según la cual, luego de largos procesos matemáticos, queda demostrado que somos la única especie inteligente en todo el universo, lo que ya fue desmentido por su afirmación anterior. En este mismo contra sentido, Einstein respondió a la pregunta sobre vida extraterrestre, de este modo: “Somos nosotros mismos que volvemos del futuro a tratar de salvar la tierra. Vea usted, que despropósito y pérdida de tiempo en el tiempo, pues como se ve, no lo logramos, por lo que no hay futuro, razón por la que no alcanzamos a venir. ¿Es una lastima, no cree? Hubiese sido muy lindo aprovechar la maravillosa oportunidad de ser parte viviente de la historia de este universo y no lo que seguramente ocurrirá; criaturas esperando su extinción. No se ría. Creo firmemente, por absurda, en esta paradoja, así como un niño se desencanta de la navidad”.
jueves, 10 de diciembre de 2009
La Banca (La Quinta Columna 10/12/09)
¿Quién es más ladrón, el que roba un banco o el que funda un banco? Se pregunta Facundo Cabral. Ante la coyuntura creo que esta pregunta requiere una respuesta. La relación mercantil, en su forma dineraria, une formalmente disímiles objetos. Aquí, la inscripción comercial y monetaria permanece sobre codificada por los caracteres de inscripción del modo de la producción, que no conoce ni reconoce al trabajo abstracto. Como dice Marx, esta es una relación simple y antigua, pero sólo aparece como tal, en el capitalismo moderno. Antes, la forma comercial monetaria no disponía de un cuerpo propio. Todo consistía en un comerciante que compraba barato y vendía caro. Pero con la relación capitalista, el capital mercantil-financiero, secuestra esta actividad en la deuda y el crédito. En una palabra, la nueva formación social empieza cuando el capital cesa de ser sólo material de intercambio para volverse filiativo, cuando el dinero engendra dinero, o valor en forma de plusvalía, “valor progresivo”, dinero siempre brotando y creciendo, multiplicándose al infinito sobre sí mismo, bajo la formula: D-D-D. “El dinero así concebido, se presenta como sustancia de sí misma, para la cual, mercancía y moneda son sólo una forma”. Marx sigue: “Del mismo modo que dios distingue en su persona al padre del hijo y ambos forman solo uno. Así como diez libras, por el interés, se convierten en veinte y de allí en capital”. En esas condiciones el capital es lógica de todo el socius que se apropia de las fuerzas productivas. Ya no estamos en el dominio del cuantum, sino en el de la relación diferencial de la conjunción, que define las relaciones dominantes de un campo social: El del capitalismo, que confiere a la abstracción un valor efectivamente concreto. La abstracción ya no es una simple referencia a una cantidad variable entre términos independientes. Es independiente por si misma estableciendo los modos de la relación social. La banca produce la dualidad entre la formación de medios de pago y la multiplicación abstracta del dinero, a través de la creación de deuda por la vía del crédito y la financiación; la gestión de la moneda y la financiación de la acumulación; la moneda de cambio y la moneda de crédito. El dinero se metamorfosea en relación pura, dentro de la forma bancaria. Ésta actúa como bisagra entre endeudamiento, pago y plusvalía del dinero que se multiplica sobre sí mismo, lo que muestra que la moneda va más allá de la circulación simple y del dinero como medio de pago. A la inversa, el crédito bancario opera a la desmaterialización y desmonetización de la moneda, a favor de la circulación de órdenes de pago que sustituyen al dinero corriente. Aparece un nuevo circuito en el que el capital toma de sí mismo y se autofagia, en la medida en que ya no sólo es instrumento de cambio, sino sustancia de una relación de poder sobre la sociedad toda. La deuda infinita que engendra este modo, es el sentido interior de la lógica capitalista a la que nada escapa. En el capitalismo, el Estado deber regular y controlar los devenires de la moneda de crédito, sea por la vía de la centralización y la garantía del crédito, creando la dependencia de un referencial en depósitos como el oro; o indirectamente regulando las tasas y unificando los mercados de capital, etc. Pero esto nunca será suficiente, siempre se le irá de las manos, pues la banca es relación usurera y simulacro: Dualidad de las dos formas del dinero. La práctica bancaria no hace más que actuar como mecanismo de reproducción ampliada del capital. No hay un desconocimiento por parte del estado capitalista de la forma de circulación del dinero bancario, por el contrario, la legalidad burguesa expresa su complicidad con el campo de inmanencia capitalista y su movimiento objetivo, en el que “todo se desvanece en el aire”, subordinándose al signo bancario, es decir, a su principio de convertibilidad abstracto concreta.
jueves, 26 de noviembre de 2009
La Internacional (La Quinta Columna, 26/11/09)
“Proletarios de todos los países ¡Uníos!”, fue la consigna que Marx lanzó al viento desde la primera internacional. Requisitoria que cada día se renueva y actualiza mientras dure el arco de tiempo de esta extraña formación social, asociada a un modo extenso de producción y reproducción de la vida material y espiritual, que metamorfosea todo lo que toca en valor y de allí, en capital. Modo que en sus entrañas contiene “el germen de su propia destrucción”: La contradicción capital-trabajo; la concentración del capital y la socialización de las fuerzas productivas; el dinero vs el valor; innovación vs obsolescencia de la mercancía; y todas las contradicciones inherentes al mercado y la sustitución de la materialización del deseo, por la forma abstracta del dinero. En este sentido, también entra en crisis su expresión cultural: La Modernidad. Una formación social civilizatoria que nació y se mantiene en crisis, renovando su metabolismo interior. Marx y Bakunin sabían que no bastaba con las condiciones objetivas siempre presentes en la naturaleza misma del capitalismo. Hacía falta el ejercicio de la voluntad en la construcción de una subjetividad política, para “un mundo por ganar”. A la Primera Internacional le sucedió la segunda, convocada por un Engels mal rodeado de socialdemócratas reformistas y sin visión. Luego de una profunda caracterización de las mutaciones del capitalismo y de sus actualizaciones, Lenin funda la Tercera Internacional, en el marco de la Primera Guerra Mundial y de un fragoroso debate que lo lleva a enfrentar por igual a las posiciones reformistas de la segunda, con su libro, El renegado Kaustky y la revolución proletaria; y a los ultra-izquierdistas con: La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Además ubica el contexto de la construcción político-organizativa en su libro, El imperialismo, fase superior del capitalismo. El programa de la Tercera Internacional debe ser revisado de manera crítica. Si bien no se trata de reeditarlo de manera mecánica, allí hay pistas que pueden servir para orientar el momento. Por ejemplo, la bandera de la paz, ante el guerrerismo imperialista. Con la muerte de Lenin, Stalin se apodera de La Internacional, nombrando a Bujarín presidente del buró. Este será sustituido por Dimitrof y su idea de los frentes populares. Por su parte Trotsky funda una cuarta, que tenía como base la idea del programa de transición. ¡Una nueva Internacional, la quinta, en hora buena! Decimos los comunistas dentro del proceso. En el marco de una crisis financiera sin fin y de un reajuste global que ha llevado a amigos intelectuales como Negri, Jameson o Zizek, a afirmar, fuera de todo dogmatismo, que estamos ante un cambio “que podría hacer estallar al capitalismo en mil pedazos”. Suenan campanas de difunto para el capital y su nuevo modo de expresión: El Imperio. Hace falta quien la toque. ¿Cómo se organiza este espacio, quienes lo integran? Trotsky hablaba de un partido internacional con expresiones locales, Lenin de un directorio que desarrollara una línea general, aplicada con autonomía por los partidos locales, en una de “pensar global, actuar local”. Stalin disolvió la tercera para mandar a los partidos comunistas por separado desde Moscú. ¿Cuál es la agenda del debate, el programa mínimo y las consignas que sintetizan la política? Obviamente sabemos que no se trata de presentar un paquete ya prefabricado. Si ocurre de esa manera, lo más seguro es el fracaso. Se trata, de recoger la convocatoria del camarada Chávez, para que no caiga en saco roto y empezar de una vez a pensar y actuar en función de la prefiguración de la quinta Internacional. Que el programa se vaya haciendo en la misma medida en que surge la unidad del nuevo proletariado mundial: La Multitud, en el marco del más profundo y hermoso debate sobre lo que debe ser una poética de la humanidad por venir; o lo que es lo mismo una ética política.
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