jueves, 26 de noviembre de 2009

La Internacional (La Quinta Columna, 26/11/09)

“Proletarios de todos los países ¡Uníos!”, fue la consigna que Marx lanzó al viento desde la primera internacional. Requisitoria que cada día se renueva y actualiza mientras dure el arco de tiempo de esta extraña formación social, asociada a un modo extenso de producción y reproducción de la vida material y espiritual, que metamorfosea todo lo que toca en valor y de allí, en capital. Modo que en sus entrañas contiene “el germen de su propia destrucción”: La contradicción capital-trabajo; la concentración del capital y la socialización de las fuerzas productivas; el dinero vs el valor; innovación vs obsolescencia de la mercancía; y todas las contradicciones inherentes al mercado y la sustitución de la materialización del deseo, por la forma abstracta del dinero. En este sentido, también entra en crisis su expresión cultural: La Modernidad. Una formación social civilizatoria que nació y se mantiene en crisis, renovando su metabolismo interior. Marx y Bakunin sabían que no bastaba con las condiciones objetivas siempre presentes en la naturaleza misma del capitalismo. Hacía falta el ejercicio de la voluntad en la construcción de una subjetividad política, para “un mundo por ganar”. A la Primera Internacional le sucedió la segunda, convocada por un Engels mal rodeado de socialdemócratas reformistas y sin visión. Luego de una profunda caracterización de las mutaciones del capitalismo y de sus actualizaciones, Lenin funda la Tercera Internacional, en el marco de la Primera Guerra Mundial y de un fragoroso debate que lo lleva a enfrentar por igual a las posiciones reformistas de la segunda, con su libro, El renegado Kaustky y la revolución proletaria; y a los ultra-izquierdistas con: La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Además ubica el contexto de la construcción político-organizativa en su libro, El imperialismo, fase superior del capitalismo. El programa de la Tercera Internacional debe ser revisado de manera crítica. Si bien no se trata de reeditarlo de manera mecánica, allí hay pistas que pueden servir para orientar el momento. Por ejemplo, la bandera de la paz, ante el guerrerismo imperialista. Con la muerte de Lenin, Stalin se apodera de La Internacional, nombrando a Bujarín presidente del buró. Este será sustituido por Dimitrof y su idea de los frentes populares. Por su parte Trotsky funda una cuarta, que tenía como base la idea del programa de transición. ¡Una nueva Internacional, la quinta, en hora buena! Decimos los comunistas dentro del proceso. En el marco de una crisis financiera sin fin y de un reajuste global que ha llevado a amigos intelectuales como Negri, Jameson o Zizek, a afirmar, fuera de todo dogmatismo, que estamos ante un cambio “que podría hacer estallar al capitalismo en mil pedazos”. Suenan campanas de difunto para el capital y su nuevo modo de expresión: El Imperio. Hace falta quien la toque. ¿Cómo se organiza este espacio, quienes lo integran? Trotsky hablaba de un partido internacional con expresiones locales, Lenin de un directorio que desarrollara una línea general, aplicada con autonomía por los partidos locales, en una de “pensar global, actuar local”. Stalin disolvió la tercera para mandar a los partidos comunistas por separado desde Moscú. ¿Cuál es la agenda del debate, el programa mínimo y las consignas que sintetizan la política? Obviamente sabemos que no se trata de presentar un paquete ya prefabricado. Si ocurre de esa manera, lo más seguro es el fracaso. Se trata, de recoger la convocatoria del camarada Chávez, para que no caiga en saco roto y empezar de una vez a pensar y actuar en función de la prefiguración de la quinta Internacional. Que el programa se vaya haciendo en la misma medida en que surge la unidad del nuevo proletariado mundial: La Multitud, en el marco del más profundo y hermoso debate sobre lo que debe ser una poética de la humanidad por venir; o lo que es lo mismo una ética política.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Marcos (La Quinta Columna, 19/11/09)

Las historias de América, caminando van a encontrarse. Madeja intrincada de mapas, geografías y sueños marcados por fechas en el otro calendario: El de los pueblos. La rabia zapatista cumplió 26 años de polémica lucha. Se puede o no estar de acuerdo. En todo caso, “bonito es ver llover y no mojarse”, Allí están, con una práctica que dice y desdice. Escuchemos a Marcos: “El mundo que vale, el real, es el de los medios. Es ahí donde se forma el político profesional. ¿Para qué principios, memoria, honestidad? No son necesarias plataformas políticas o programas de acción, sino un programa de imagen publicitaria y una plataforma de cosméticos. Es en los medios donde aparecen esas miradas a través de las cuales se inventa una realidad desde donde nos asomamos a la América Latina. Y ahí encontramos miradas que clasifican, juzgan y condenan, y miradas que tratan de entender. Miradas suplantadoras y miradas representativas de la “beatifull people”, que pierde la ecuanimidad y equilibrio facial, si se plantean las siguientes preguntas: “¿Cómo se lucha contra la explotación y la pobreza sin redistribuir la riqueza? ¿Cómo se recuperan las riquezas básicas, en manos de las multinacionales? ¿Qué pasa si se realizan reformas agrarias para limitar el poder de las oligarquías terratenientes y se potencia la organización popular de los trabajadores campesinos? ¿Qué ocurre cuando se busca refundar el Estado sobre leyes de autonomía que reconocen la realidad multiétnica de los pueblos indios?” Esta crítica vale también para la izquierda tradicional, tan decente que se parece demasiado a la derecha y que ubican el problema del Poder y del gobierno, como un asunto de caminos (vía pacífica o vía armada, reforma o revolución). El Poder se refiere a preguntas fundamentales: ¿para qué y para quién gobernar? En la sociedad capitalista, la convivencia se resuelve con la imposición de hegemonía (manda el que tiene), y homogeneizando los valores y criterios del mercado. Por lo tanto, el problema del Poder no es si se accede a ellos por la vía electoral o con quien se disputa su titularidad, sino cómo se enfrenta o no a esa hegemonía y a esa homogeneización. Sólo recordemos estas palabras de amarga alerta y esperanza de Walter Benjamin: “Nos hemos vuelto pobres. Hemos ido desprendiéndonos de una porción tras otra de la herencia de la humanidad, frecuentemente teniendo que darla en una casa de empeño por cien veces menos de lo que vale, a cambio de que nos adelanten la pequeña moneda de lo actual”. Afortunadamente hay otra forma de ver la historia de nuestra América Latina, la de la insumisión y la rebeldía. Una parte de esta historia singular es la del imperdonable para los poderosos, pueblo cubano, el último en independizarse y el primero en ser libre en nuestro continente. En la otra Latinoamérica otra historia se reconstruye y no busca absoluciones, redenciones ni perdones. La que camina abajo y a la izquierda anticapitalista. La que levanta una nueva Torre de Babel, no sólo para desafiar al dios omnipotente del dinero y hacerse espacio y respeto en sus diferencias. La que tiene el moreno rostro de los pueblos originarios y las manos de quienes echan a andar las ruedas de la historia con minúsculos pies de mujeres. La del sudor amargo de los cuerpos de obreros y campesinos. Podrán trucar calendarios y geografías, pero el mañana que parirá esta tierra de Latinoamérica no será patrimonio de democracia vacía de pueblo. Por el contrario, será obra de pueblos irredentos que no se conformarán con disparar a los relojes para detener el tiempo de la conquista de su libertad. Arman ya otro tiempo como alternativa. Necesaria será entonces la participación de los que renuncien a ser arriba y para arriba y se conviertan en Nadie, listos enfrentar al Cíclope Polifemo: El Poder capitalista”.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El Muro (La Quinta Columna, 12/11/2009)

Veinte años y una fiesta. Asisten los que levantan o respaldan otros muros igualito de infames. Demostración de que no hay quien pueda con las leyes de la física. La fuerza de gravedad todo lo derriba. Una celebración cínica por parte de aquellos que deberían estar preocupados por la crisis mundial del actual modelo de desarrollo capitalista y su estrepitoso derrumbe. Mientras paradójicamente, los que sí deberíamos estar celebrando, mantenemos una suerte de luto silencioso y cómplice, especie de mala conciencia y duelo por un fallecimiento que no es nuestro. Lo que se desplomó, lo que se vino abajo, fue una de las formaciones más perversas del capitalismo de estado, engendrado y encerrado, al interior de un modelo de control social de los más autoritarios que ha permitido la historia del estado burgués hasta hoy. Un régimen que hizo de la paranoia doctrina y de la persecución política vida cotidiana, en nombre de un malentendido. ¿Qué cómo es eso? Resulta que al caerse el muro todo se disolvió en el Este, como por arte de magia y en pocas semanas, la gente retomó el capitalismo serio, el que se enorgullece del mercado. ¿No será que en realidad lo que pasó aguas adentro del muro fue: nada? Es decir, más de lo mismo. Trotstky hablaba del socialismo burocrático, para nosotros, los comunistas libertarios, no fue más que capitalismo. Se le fundió la máquina a una corriente que, reclamándose del marxismo, tomó la dirección menos fecunda y más atrasada de dicho pensamiento, aquella que se toca con el capitalismo mimetizándose con él, llevando al extremo las formas mas perversas de autoritarismo. Hacer responsable a los comunistas libertarios del horror, no del muro, sino del régimen que lo hizo posible, sería igual que calificar a los liberales reformistas de ser directamente cómplices de la ascensión al poder del fascismo. La caída de ese muro, además de recordar y acusar a los que quedan en pie, entre otros el levantado por el sionismo en Palestina; el de la India y Pakistán; y el más vergonzoso, el que separa e México de EEUU; sirvió también y especialmente, para levantar de nuevo las banderas de la esperanza, particularmente en América Latina, fuera del alcance del chantaje de la necesaria alineación producto de la guerra fría. Los caminos emancipatorios han sido muchos, es decir, el esfuerzo de la especie humana por conseguirle salida a un modo de vida que se basa en la explotación del trabajo convertido en valor y en capital, ha creado diversas alternativas viables o no. Entre ellas dos de una misma fuente: Por un lado el Lenin libertario y blanquista, inclinado a la autonomía obrera y de clase, cuya síntesis son Las Tesis de Abril, en donde aboga por una forma de estado que reproduzca a La Comuna de París; tesis recogida en la consiga “Todo el poder a los Soviet”; y por el otro lado, el Lenin pragmático de la NEP ( nueva política económica), que se juega la suerte a un estado centralizador, plasmado en la consiga: “El socialismo es dictadura del proletariado más electricidad”. De allí dos modelos, dos diseños de estado, dos formas de partido, dos tipos de cuadros y funcionarios. Uno que se reclama del estado y el partido; otro que apuesta por las multitudes, siendo siempre parte de ellas. Porque, es que ese muro no es otra cosa que el producto de un debate entre las distintas corrientes de lo que hoy es el socialismo. Ese muro no fue más que la muestra de lo que pasa cuando se impone y entroniza una corriente que aplasta a las otras, en este caso, la corriente más autoritaria y atrasada; de modo que el muro sigue allí en las conciencias, como advertencia, para prevenirnos, como el letrero que cuelga a las puertas del infierno de Dante y nos Advierte: “Aquí termina toda esperanza”. Para nosotros se cayó el muro trayendo alivio y sonrisa después de la polvareda.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El Guaica (La Quinta Columna, 05/11/2009)

Un nombre es muchos nombres cuando nombrarlo no designa ya a un individuo. Un nombre propio puede nombrar una era y ser incluso una vía de transporte que actualiza el pasado y lo hace memoria. ¿Quién es ese personaje que se entronca con lo sagrado, con la imaginería popular y que resuena en las conciencias? Es el mismo que causaba terror entre los invasores colonialistas cada vez que era nombrado. Fue adoptado por Catuche, Jefe guerrero de Los Teque-Caracas, una nación Caribe-taima. Lo encontró vagando entre los cadáveres de una batalla, buscando a su padre. Apenas tenía seis años. Lo prepararon para que fuera el más puro de los Guaicas, pero la muerte de Catuche lo puso al frente de la historia. A los 19 años ya era el horror, y lo fue por 24 años más, hasta 1568, año probable de su asesinato, fecha que hoy honramos. Lo que queremos destacar es que este hombre de vivaz y divertida inteligencia, que gustaba jugar bromas al enemigo, se guiaba por un programa al que los invasores llamaban “El programa salvaje”. Logró aglutinar a 26 naciones indígenas al interior de una confederación, saltando toda suerte de diferencias y rivalidades; alcanzando treguas, asegurando una alianza estratégica que, aunque debilitada, se mantuvo hasta más allá de su muerte. Detengámonos por un momento en las avanzadas concepciones políticas de Guaicaipuro: 1) Alianza de sangre. Todos hermanos si aceptaban el programa. 2) Respeto al liderazgo, la autonomía y las tradiciones de cada pueblo, incluida su lengua. 3) Unidad y rotación de responsabilidades en las faenas agrícolas y la caza. Cada pueblo colaboraría de manera proporcional a sus capacidades y necesidades, con el esfuerzo de guerra. 4) División territorial, respeto por las destrezas militares de cada nación y unidad de mando en el combate. 5) Intercambio de objetos, conocimientos y saberes como parte del esfuerzo de guerra. 6) Defensa hasta la muerte de esos conocimientos, de las mujeres y los niños. 7) Creación de espacios comunes para ser explotados en términos de igualdad por la confederación. 8) Autonomía funcional de los mandos regionales y disciplina obediente al mando central. 9) Sentirse parte de la tierra y del universo y adorar a la tierra como único elemento religioso obligatorio. Guaicaipuro decía: “La tierra no es nuestra somos de la tierra, no defendemos nuestras tierras. Somos la madre tierra que se defiende”. 10) Formación de un poderoso ejercito indígena a partir de pequeños núcleos militares, asumiendo el hostigamiento y la guerrilla como forma principal de lucha y evitando las grandes confrontaciones. 11) De lograrse la paz, el ejército se disolvería en los distintos pueblos. 12) Los hombres sanos pero heridos en combate, las mujeres, los ancianos y los niños se internarían en la selvas más allá de la retaguardia (tal vez por esa decisión sabia, perduran algunos pueblos indígenas). 13) La jefatura se decide colectivamente. Los jefes deben renunciar a todo y serán sometidos a duras pruebas. 14) Se elegirán dos voceros por cada pueblo y se rotarán cada dos reuniones para que siempre estén todos representados pero por individuos diferentes. 15) Antes de cada batalla, los jefes llevarán a cabo un ritual que los confirma como hermanos e hijos de la tierra. 16) La traición y la cobardía son pecados que deben ser pagados con trabajos forzados hasta la muerte. 17) Una nación puede excluirse de la operación y perderá los benéficos colectivos. Las decisiones difíciles van al consejo de pinches. 18) Cada persona representa a toda su comunidad, los nexos se sellan con matrimonios Inter tribales. 19) El botín de guerra se reparte por igual. Se dan premios a los guerreros más destacados. Guardando una parte para las viudas y los huérfanos. 20) La consigna de todos será: “Vencer o morir” y “Unidos los hijos de la tierra en la nación de los libres-iguales”.

jueves, 29 de octubre de 2009

El Súper Hombre (La Quinta Columna, 29/10/2009)

Enseña Zararthustra: “Voluntad es el nuevo nombre de la alegría liberadora, así se llama el mensajero de la alegría que en el querer crea y anuncia nuevos valores”. Voluntad de poder es voluntad de crear una nueva verdad que como dijera Nietzsche, “aceche y ponga en peligro a la verdad establecida”. Es una fuerza activa que libera de toda potencia reactiva y que llega hasta el final de su propósito construyendo devenires que superan la decadencia de las cosas. “Lo he deletreado en todos los sentidos, por el final y por el principio. Es el arte de la filigrana, es un sentido del tacto y de la comprensión que permite al instinto distinguir el matiz, lo que caracteriza a la nueva voluntad, que hace posible el poder sobre una negación y una afirmación nunca reactivas”. El eterno retorno de esta voluntad sobre sí misma, es la que asegura cualquier transformación de la negación en voluntad de afirmación. Dirá Deleuze, “El poder de la voluntad de afirmarse sobre las miserias del dolor, es la suprema metamorfosis dionisíaca y constituyen la cumbre de la doctrina del eterno retorno”. El hombre activo y libre se hace Prometeo desde Dionisios. Hombre que responde sólo a la autonomía de su goce y de su libertad. No se trata entonces del individuo responsable, el de la moralina burguesa: Cauto, temeroso, ordenado, disciplinado y obediente. Se trata de un ser consciente de su responsabilidad en relación con la conservación de su libertad y de allí, capaz de hacer cualquier sacrificio, aunque pase por la paradoja de poner en peligro su propia libertad individual inmediata. Este pensamiento coincide con Spinoza y cómo entiende la salvación: La superación de la concupiscencia a favor de la generosidad. Es decir, reconocerse genérico, como parte de un género y desde allí construir el goce y la libertad, sin que ello implique ningún dolor o sacrificio. El Súper Hombre es un hombre nuevo, responsable de sí mismo en los otros. Darse a los demás como goce supremo, pues no hay mayor libertad que no sea la alegría de vivir instalado en el goce autónomo de la voluntad, en el goce del otro. Es a esta visión de la vida, lo que se conoce como vitalismo nietzscheano. Una visión del mundo constituida de tal modo, no admite tristeza ni resentimiento. En una oportunidad le pregunté a mi amigo Diego Salazar, hoy lamentablemente fallecido, cómo había soportado 8 años de cárcel sin frustración ni resentimiento. Entonces me habló de las convicciones, la esperanza, la alegría y los sueños compartidos. Años después, le hice la misma pregunta a mi maestro Toni Negri, cuando recién salía de una prisión de máxima seguridad. La respuesta fuera la misma de Diego. “Sólo una subjetividad política que se entronque y haga carne y cuerpo con la alegría como voluntad de poder, como potencia del existir y del actuar; que celebre el experimento maravilloso de la vida desde una filosofía de la plenitud, es potencia revolucionaria”. Tal vez Toni lo expresa de mejor manera en forma verbalizada. Pero tengo la certeza de que los campesinos masacrados en Yumare o los asesinados del 27 y 28 de Febrero del 89, también lo sabían. Sin ánimo de ponernos lúgubres, lo experimenta en carne propia el que vive un sancocho callejero, o la cerveza “espontánea” que aparece en la mano de todos después de la reunión; en el momento en que nos ponemos a cantar y a cortejar a una dama. Es el devenir común del comunismo de la vida cotidiana, lo que Max gustaba en llamar socialismo, el lugar donde mora el goce de ser libres, conduciendo el dejarse llevar por el río del devenir de ser con y en el otro. Un devenir activo distinto de la soledad que conocemos. “Entonces el pastor corta la cabeza de la serpiente y ya no es hombre ni pastor y ríe como nunca un hombre había reído sobre la tierra. Otro devenir, otra sensibilidad: El Súper Hombre”.

jueves, 22 de octubre de 2009

Alegría Política (La Quinta Columna, 22/10/09/)

¿Es posible una filosofía práctica? ¿Una filosofía afirmativa que desde la alegría, eleve la potencia de existir y de actuar? ¿De ser así, podemos instalarnos en ella para aprender a vivir y en fin, ir viviendo de vez en cuando? Para Dionisios, el dios griego, la vida no necesitaba ser justificada, no tendríamos que ganarnos la vida, sino experimentarla como permanente alegría. Así, hasta el dolor sería parte de esa experiencia. Del mismo modo, la política no sería sino un, tal vez, elevado modo de expresión de la alegría como sustancia constitutiva de la vida. “Modo que intenta superar los dolores más arduos”, dijera Nietzsche (a quien de alguna manera homenajea esta columna, por el solo hecho de andar cumpliendo años por estos días). Los que hacen política del martirologio, del sufrimiento, tienden a ser representantes del resentimiento y la venganza, eso lo vemos siempre en las opciones perdedoras de los movimientos opositores de aquí y de cualquier lado, sean de derecha o de izquierda. Por el contrario, recordemos los mejores momentos de Chávez y sus triunfos. Ocurrieron y ocurren cada vez que convoca a la esperanza, a saltar hacia delante superando los horrores del dolor, como cuando llamó a constituyente en las elecciones del 98. De manera que no se trata de un gracioso ejercicio de ociosidad intelectual, el llevar acabo una reflexión sobre las premisas que nos mueven. ¿Son la alegría y el placer, el goce de existir y la realización afirmativa del deseo? ¿O por el contrario, el resentimiento, la duda, la carencia y la venganza que niegan desde la envidia y las bajas potencias las pasiones alegres? Hacer política desde el primer minarete lleva a la libertad de aquellas alegrías que nos son comunes. Hacer política desde la acera de la carencia conduce al fascismo. ¿Será una casualidad que algunos sectores hagan política apelando a la muerte, la huelga de hambre, la masacre, el paro, el golpe? ¿Avanzamos cuando pensamos que la revolución es un acto de justa retaliación histórica, en la que los malos son finalmente castigados? Para los dionisiacos, la política es la forma estoica extrema de afirmación, que enfrenta todo sufrimiento pues lo lee como forma maldita que niega y contradice la sustancia última de la vida. Para Nietzsche, la vida es un camino hacia la santidad ininterrumpido por el dolor y la tristeza, pero hay demasiadas razones para bajarse de la cruz y desde Zarathustra, “buscar siempre una afirmación más elevada que la simple reconciliación que se sustraiga de las contradicciones de la vida, haciendo llegar mis bendiciones de mi amor y mi alegría erguida en lucha, a todos los extremos, a todos los abismos, a todos los dolores, a todos los demonios que me agreden, a todas las dificultades de lo trágico que van a ser vencidas pues afirmación es alegría”. La lucha de Dionisios es una odisea olímpica de héroe y su tarea, no la tragedia asqueante producto de la venganza de un resentido. Porque lo que mueve la aventura de Dionisios no es el miedo, el proteger la propiedad, por ejemplo, y su expresión patológica: La rabia y la tristeza. “El héroe es alegre y vive feliz hasta cuando enfrenta el dolor que le propinan los tristes y resentidos, esto es lo que han ignorado hasta ahora los autores de la tragedia”, afirma Nietzsche. El castigo supone que quien sufre paga con pena y redime su culpa. Nada más lejos de Dionisios. El sufrimiento es un ultraje revulsivo que crea conciencias infelizmente hostiles contra el cuerpo y sus goces, esto siempre es un medio de negar la vida. Aquel que convoca al sufrimiento es un reaccionario que existe alejado de la riqueza estimulante de un Nietzsche subversivo que restituye la vida a su lugar de una manera “mal-dita”; o lo que es lo mismo, diciendo las cosas de otro modo, restituyendo a la palabra su don salvaje: Revolucionario.

jueves, 15 de octubre de 2009

La Paz de Obama (La Quinta Columna, 15/10/09)

Algunos quedaron estupefactos por el premio Nobel a Obama, pero comienzan a despejarse las dudas. Este era el presidente que Estados Unidos necesitaba. Con Bush fue demasiado, se les pasó la mano. América del norte necesita un descanso para que siga pasando lo mismo, mientras su clase media duerme el sueño infeliz de su mala conciencia. Ya nos se trata del extremo de un fanático religioso enloquecido; un vaquero texano bruto. Obama se parece más a Reagan de lo que la gente cree, pero a diferencia del republicano, el negro se las trae, es un actorazo que lleva a cabo el papel de presidente al detalle, a tal punto de que mucha gente hasta cree que él manda. Algún sesudo analista dijo alguna vez, que la única diferencia entre un presidente norteamericano republicano y otro demócrata consistía en que el primero hablaba directamente con Dios; como el caso de Reagan o Bush; mientras que el segundo consultaba a las transnacionales del complejo industrial militar. No por casualidad el mayor número de invasiones militares se ha llevado a cabo durante gobiernos demócratas, con contadas excepciones de presidentes republicanos que han sacado la cara para defender la honrilla en tan infame asunto. Tal vez por eso, el Nobel de la Paz a Obama no sea tan traído de los pelos. Sería una estrategia europea para poner un freno tempranero a las pretensiones del guerrerismo imperial. Recordemos que venimos diciendo que se trata de un Oreo cookie en La Casa Blanca, negro por fuera blanco por dentro y envuelto en un delicioso discurso liberal que encubre la verdad: La continuidad de las políticas de Bush en su segundo período, en lo referente al compromiso de Washington con El Pentágono, pero de una manera más discreta. De este modo, el Nobel serviría por un tiempo para exacerbar las contradicciones, mostrando a Hillary por un lado, con un discurso duro y pragmático, y por el otro a un Obama candido, preñado de buenas intenciones que no hace más que racionalizar sin estridencias lo que la anterior administración hacía con petulancia y torpeza. Por ejemplo, ya salieron 13 mil nuevos soldados para Afganistán, de un total de 21 mil, sin tomar en cuenta los contratistas y los otros 11 mil soldados de apoyo que les acompañarán y que reforzarán a los 70 mil ya presentes en ese país; la cifra más alta de efectivos militares estadounidenses desde que comenzó la guerra contra el talibán en 2001. Del mismo modo tiende su mano a Chávez, mientras rodea a Venezuela de bases militares. El reto del nuevo jefe de la barbarie, es que las conclusiones de la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático no caigan en saco roto y que de una vez por todas se reduzcan las emisiones de fluoruro carbono, y CO2, es decir que las transnacionales de los transgénicos y de la ecología no se salgan con la suya; el desafío es que EEUU reduzca su presencia militar en el mundo, la cual alcanza ya a 123 países. El punto está en ver si es capaz de forzar la paz en el medio oriente sin inclinar la balanza a favor del sionismo. Lo que está por verse es si se decide a favor de la reducción del gasto militar que asciende a dos veces y media el de China, Rusia, Inglaterra e Israel juntos. Un portaaviones nuclear está costando unos 6 billones de dólares, el equivalente a la inversión necesaria para acabar tal vez para siempre con el hambre en África, lugar de donde vienen parte de sus genes. El momento está para que decida acabar con el atroz e infame bloqueo a Cuba, sin condiciones. Por eso, coincido con los que dicen que el premio Nobel de la Paz para Obama, no es una careta que le permite actuar, por el contrario, es un conjuro que lo deja al desnudo mostrándolo como lo que es: Un caballero de la guerra. Los gringos lograron el milagro: Cultivar in Vitro una marihuana y un presidente transgénico.

jueves, 1 de octubre de 2009

África (La Quinta Columna, 01/10/2009)

Nunca dejamos de contar historias y en la medida que lo hacemos vamos actualizando los presentes y dibujando las curvas de los devenires. Hacer posible un mundo nuevo pasa también por tocar y sentir la piel de los mitos y los ritos del otro, hasta familiarizarse y hacer con él un tejido común. Vernos de frente los que siempre nos ignoramos y nos dimos la espalda a pesar de nuestras coincidencias. La historia que contamos se va haciendo a martillazos, sonrisas, sudor y pulso. A contra corriente, develando lo que hasta ahora había sido sepultado y por ello mismo inhallable. Esta es la operación que construye y recupera lo verdadero. Entendiendo por verdadero un tiempo y un lugar para el encuentro ético. Ante tal formación discursiva de la verdad, la infamia se siente acorralada y pasa a ser una triste figura gesticulante, sin otra estrategia que apelar a todo aquello que descalifica lo verdadero en su significación de contenido; señalándolo de provocación exhibida como escándalo o signo de insoportable arrogancia. Era de esperarse. Así actuaron los medios de siempre, una vez más, escandalizados ante el éxito de la cumbre África América latina. Erguidos como vigilantes universales de su propio y privado “bien común”, como funcionarios de lo que debe ser dicho y de aquello de lo que debe hablarse, los perros de la verdad mediática, se dedicaron todos estos días a descalificar personajes y a restarle importancia a los hechos. Agredidos por la verdad que se va levantando desde el olvido y la infamia, no hicieron más que ladrar palabras que penosamente no llegaron a ninguna parte. En el fondo, estas ficciones mediáticas no hacen más que afirmar aquello que hay de real-concreto en el encuentro de dos mundos que son ya muchos mundos. Ocurre, que pueblos que por años se postraron mansos en su postergación, levantan la cabeza, miran a los ojos y comienzan a elevar el tono de la voz. Los sin rostro, se adueñan de una rostricidad y adquieren nombre propio. Se hacen de voces múltiples, a menudo calladas y suenan como truenos. Este sonido resuena tan brillante que el efecto de luz de la mediática queda opaco y no produce ninguna visibilidad. Intelectuales, diplomáticos y académicos parapetados tras la débil barricada de unos cuantos prejuicios, lugares comunes y consignas de moda van quedando roncos y sin voz. Entonces lo que comienza a pasar es sencillamente maravilloso. Ante nuestro tiempo se levanta otro tiempo. Ante nuestra visión, otro occidente que se ve reflejado en sus orientes. La utopía de una nueva subjetividad política común se abre paso como concreto de una también nueva relación de saber, poder, subjetividad. Este dispositivo, este tinglado, nos demuestra que nada es imposible. Que el capitalismo no es una fatalidad inscrita en el horizonte de acontecimientos de la humanidad. La historia que hoy se cuenta después de Margarita, si somos consecuentes con ella, podría permitirnos hablar en poco tiempo de lo que éramos porque ahora vamos siendo de otro modo, cualitativamente distinto y superior: Un dejar de ser afirmativo. Se va fraguando la mezcla de un mundo pluripolar. Situarse de este modo en la brecha, en la fractura, eso que Nietzsche llamaba la zona de resonancia, resistencia y provocación, es la construcción heroica de un origen que restituye verdades e identidades que proclaman la invención del futuro. A mi me gusta hablar de la libertad y cuando la veo asomarse me pongo alegre. ¿Cómo se logra esto? Poniéndose unos lentes para ver. Esto significa también, cambiar nuestras vidas a favor de historias que hablen de un nosotros que se precipita llenando el vacío, sobre lo que hoy está ausente. Una historia hibrida que actúa como relato, como registro y como práctica transformadora del presente para inventarnos de nuevo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Monolingüismo (La Quinta Columna, 24/09/2009)

En Timón de Atenas de Shakespeare, Calibán le dice a Prospero: “Aprendí tu idioma, ahora aprovecho para maldecirte en tu propia lengua”. Pero lamentablemente éste no es el caso. Lo que esta semana nos elevó a la cumbre del asco fue el desprecio del canciller de facto del gobierno golpista de Honduras por su propia lengua, suerte de maldición contra sí mismo. Sube el telón y al fondo se ve a un hombre más bien indio balbuceando. Entonces, con sorna y pena ajena comprendimos porqué Lacan decía que no importa lo que quieran decir las palabras. Siempre se supo, pero ahora más que nunca la tragicomedia de la oligarquía centroamericana se muestra crudamente, suerte de obra de Moliere, que asoma en los Tartufos de turno el patetismo y el descaro desnudo de los ricos de uno de los países más pobres del mundo. Son extranjeros que colonizan a su propia patria. Algo como la paradoja ridícula que protagonizan cada día: hondureños en el exilio dentro de Honduras ¿A quién le hablaba el canciller? Obviamente no es a su pueblo, en donde una gran mayoría todavía habla lengua maya. Hablar como propio el idioma del otro no es tan solo un gesto de mal gusto, mueca inmoderada que renuncia a la propia herencia cultural, para adorar más allá del juicio, aquello que le niega; es ante todo auto decretar la muerte simbólica mansamente. Esto no es nuevo, a veces tropezamos también con este ademán ridículo, en los sainetes y cócteles de los salones cortesanos de una burguesía decadente. Con ansiedad de asmático los vemos competir para ver quien es más extranjero. Sentir placer al hacer a cada rato uso de la lengua del otro, no es sólo la inocente manera de una destreza instrumental, suele ser también y por sobre todo, el modo de mostrar ante los demás, una especie de ticket o salvoconducto que los conducirá a un anhelado otro mundo; porque para ser aceptados hay que exhibir de esta manera la incondicional sumisión. Se trata de sujetos que quieren aclarar un error. Ellos nacieron latinoamericanos por accidente. Se merecen algo más (al norte). Por eso, son hostiles con todo aquello que les recuerda el origen que cuestiona y pregunta por el sí mismo, por nuestros saberes, certezas y legitimidades. Pero también viven en Antigona, el drama del padre que se encuentra enterrado en un lugar in hallable, producto del juramento de Teseo. De allí el duelo eterno por no tener punto de partida ni de llegada. Derrida Comienza el libro, El Monolingüismo del Otro, con esta frase: “No tengo más que una lengua y no es mía. Puede uno matarse amando en esta lengua. ¿Qué tal si me aferrara a ella como un ahorcado? Siempre hablo fuera de mi lengua para complacer al otro, después de la colonización de Argelia en 1830”. De esta manera, dice Derrida, entonces morir no es otra cosa que prescindir del arraigo, del cuerpo común y aceptar el silencio de la lengua propia. La esquizofrenia tiene mucho de comportamiento social y se muestra como hostilidad a sí mismo y hospitalidad con lo impropio. La xenofobia chauvinista de los nacionalismos de derecha a un extremo y el entreguismo lacayo al otro, caras de la misma moneda: El fascismo. De todos modos, debemos agradecer al canciller poliglota de Honduras, en su desgarradora desvergüenza, que su gesto nos lleve al malestar que obliga a reflexionar sobre la actualidad de lo propio y lo extraño; sobre el adentro y el afuera; sobre las líneas de delimitación, lar bardas y las fronteras, sean estas virtuales o reales. Entonces llega el momento del voto, de la entrega. Teseo les recuerda el juramento, les recuerda que para entrar al olimpo hay que permanecer fiel a la fe jurada, para salvarse del perjurio; bajar los ojos y hablar el idioma de los dioses y no romper el pacto con las palabras para que entiendan se les habla sólo a ellos.