jueves, 19 de marzo de 2009

Los Adivinadores (La Quinta Columna, 19/03/2009)

En la edad media, el oscurantismo hizo estragos y la superstición se convirtió en el pan de cada día, de manara que la brujería formaba parte de la vida cotidiana. Predecir era entonces una profesión de las más solicitadas y respetadas. Los venezolanos jamás olvidaremos que nos ha tocado vivir el tiempo de extinción de los últimos políticos brujos. Veamos: Los que hoy se preocupan constipando el rostro y desmelenándose en epítetos contra la recuperación de los puertos y aeropuertos por parte del Estado central, son los mismos que se movilizaron el 11 de abril de 2002 contra las leyes habilitantes, promoviendo un golpe de estado. Ley de tierras, ley de pesca artesanal, ley de micro finanzas, ley de hidrocarburos, ley de timbre fiscal, entre otras, eran las piezas del ogro comunista que tenía que ser derrotado por la “sociedad civil,” decente. Monstruo comunista que permitió exclamar a Carmona, vocero de turno de la oposición, que: “De aprobarse ese paquete de leyes infames, el país caerá en un abismo oscuro tan profundo que no podrá recuperarse jamás”. (Sería ocioso recordar que luego el gobierno recuperó el país y comenzó un crecimiento sostenido de la economía que ya alcanza los 8 años). En aquel momento los gerentes petroleros eran los líderes a seguir. Según ellos, la ley de hidrocarburos acabaría con la industria y la pondría en manos de unos bárbaros. Tampoco se cumplió esa profecía. Más recientemente, con la compra por el Estado, de la CANTV y de La Electricidad de Caracas, los opositores alertaban al país sobre la posibilidad de quedarnos sin luz y sin electricidad. Algunos medios incluso caricaturizaron pintando muñequitos que hacían señales de humo, a falta de teléfonos. Otra vez les falló el oráculo. Ahora resulta que se enfrentan al empeño que tiene Chávez de recuperar los puertos y aeropuertos, a fin de poner orden y recomponer al Estado nacional, luego de su fragmentación neoliberal. Entonces vuelve el argumento de la incapacidad gerencial del gobierno y la predicción favorita de los opositores: El fracaso. Resulta que con la aplicación todavía parcial de la ley de tierras, se reactiva el sector agrícola y con la implementación de la ley de pesca ha crecido en seis veces la capacidad de los pescadores artesanales sin detrimento de las grandes empresas pesqueras. ¿Qué defienden entonces los opositores? Su derecho a que se mantenga el régimen de privilegios que los sostuvo en el poder en el pasado. La dirigencia opositora, mayoritariamente integrada por personas auto asumidas como portadores y paladines de la democracia y la libertad, asume de manera automática que todo los público es malo por definición y lo privado bueno porque sí. Con este argumento, a lo Berlusconí, han venido sosteniendo una campaña de miedo, medias verdades, omisiones y mentiras que compone “la magia” de sus discurso. ¡Ha! recordemos también que a la ley Resorte la llamaban ley Mordaza y movilizaron gente aterrada porque creía que de veras quedaría restringida la libertad de expresión. Por eso, cuando contemplo el rostro triste de los gobernadores opositores, mostrándose como ultrajados y confiscados; cuando los veo defendiendo lo indefendible, es decir, cuando patalean desesperados gritando: ¡pasado no te vayas! Me imagino a Juan Fernández, el mismito de Gente de Petróleo, sumido en su aquelarre mediático, jugando con sus cubitos de colores, feliz porque su mayor éxito en la vida fue, casi quebrar al país. Ahora me toca a mí jugar al adivinador. Si siguen así, los líderes opositores que todavía gozan de algún espacio, terminarán en Miami, junto a Fernández, gritando conjuros y maldiciones brijéticas contra Maglio Ordoñez. ¡Qué pena!

jueves, 12 de marzo de 2009

Partido y Multitud (La Quinta Columna, 12/03/2009)

Metabolismo del capital es mutación, cambio y especialización cada vez más eficiente del proceso de valorización y explotación. La revolución industrial, caracterizada por la acumulación originaria, la aparición del obrero masa (apéndice de la máquina), que va desde 1848 en adelante; cede paso a un segundo momento que cubre de los años 20 hasta los 60, caracterizada por la era imperialista; tailorismo, fordismo y trasformación del obrero en técnico profesional, acelerando la especialización y la fragmentación del trabajo en su división al infinito. Un tercer momento, signado por la explosión de la revolución de la informática y las nuevas tecnologías; la irrupción y predominio de la producción “inmaterial” (información, espectáculo, etc.); y el surgimiento paulatino del obrero social, es decir de La Multitud; es la etapa que alcanza nuestros días. Cada una de estas fases implicó una forma de organización que va del partido cerrado a los sindicatos de masas. La creciente complejidad del tejido social en las sociedades del capitalismo tardío, plantea la urgente e impostergable tarea de la teoría en relación a la construcción de los lentes adecuados para la lectura de la realidad. Asistimos un momento de lo que llama Laclau, alta contaminación de las configuraciones sociales tradicionales, de su mutación y reacomodo, cuando no de su transformación y superación radical. Todo el marco relacional de la fibra molecular de la dominación política, la coerción ideológica y la explotación del trabajo, asume nuevas formas, a su vez cruzadas por los efectos de la mass media, la crisis actual de los mercados y el impacto de la revolución cultural y tecnológica (producto de la mundialización del capital en su fase globalizada). De modo que pensar la transformación social, así como sus máquinas-aparatos, supone de suyo, abandonar la comodidad de la poltrona dogmática y aceptar la invitación al debate fecundo en torno a la construcción de las formas de dirección política. Esto implica caminar sin detenerse en una revisión consistente y de fondo en torno a la experiencia histórica de más de 500 años de lucha de los sectores subalternos en América Latina y más de 200 años de combates de la clase directamente productora del capital: El Proletariado. Pero este término temido por muchos y despreciado por tantos, es un significante flotante que exige ser llenado. Para nosotros, La Multitud es la nueva forma específica del proletariado moderno en la fase del capitalismo postfordista. Este reconocimiento no es inocente, por el contrario, tendrá efectos en los logros o fracasos que vaya acumulando el bloque social histórico de los sectores subalternos al capital. Decir Multitud es decir también, que el partido será construido en la medida que es repensado desde una nueva perspectiva de clase en el que el concepto masa, es discutido en función de su superación histórica, en tanto el centro de decisiones políticas se desplaza también hacia el reconocimiento de la multiplicidad de experiencias que lograron territorializar y hacer cuerpo bio-político con los conceptos, haciendo realidad el viejo anhelo de una producción política de abajo hacia arriba hasta alcanzar la horizontalidad. Lenin lo decía: “El partido debe prefigurar a la sociedad que queremos. Cuando los intereses de las masas choquen con el horizonte cerrado de la partidización, debemos optar por las masas”. Así, el debate, partido de masas-partido de cuadros, será sustituido por uno nuevo: ¿Cómo construir un partido de La Multitud, del nuevo proletariado, es decir, cómo constituir un pueblo? Responder a esta pregunta es crucial y determinará si el movimiento se subordina al partido o el partido es expresión del movimiento.

jueves, 5 de marzo de 2009

Organizar la libertad (La Quinta Columna 05/03/2009)

En un comunicado publicado por los pocos curas progresistas que apoyaron el levantamiento popular de Cataluña contra Franco, el 19 de julio del 36, leemos: “Algún día este planeta dejará de llamarse tierra y se llamará libertad; los insidiosos y los explotadores caerán por un túnel y no regresarán jamás. La disciplina será producto de la conciencia y no de la subordinación, el oportunismo o el miedo. Los bienes será de quien los necesite y no de quien los tenga y compartir será tan cotidiano que será divertido ver que alguien diga que esto es mío. La felicidad y la alegría estarán en todas partes y el placer de estar juntos para luchar será el bien mejor repartido, como la sonrisa, el abrazo y los besos. El miedo será abolido por decreto y en su lugar nacerá la confianza en el otro. La libertad es sobre todo una siembra. Tal vez esta dicha no dure demasiado, pero siempre será un ejemplo a seguir para aquellos que tengan viva la libertad en su corazón”. Cuando refresco estas cosas me siento conmovido y redoblo mi compromiso. Por fortuna humildemente hemos contribuido en esa siembra. Participamos en la construcción de cientos de consejos comunales, que hoy funcionan y cuentan con financiamiento. Así mismo, núcleos de desarrollo endógeno como el que opera en la antigua fábrica de chocolate La India, en Catia; son algunas de nuestras experiencias exitosas en función de la construcción cotidiana de la libertad. Del mismo modo, cada día decenas de colectivos sociales como Alexis vive, Radio Perola, Negro Primero, Radio Arsenal, Coordinadora Simón Bolívar, Ávila TV, Radio Verduras, Son Tizón, Aporrea, TV Petare, Colectivo La Vega, Escuela Bolivariana de Formación Social, M-28, Utopía, Proceso, carretera vieja de La Guaira, por sólo nombrar algunos grupos emblemáticos de la Caracas Insurgente, trabajan desde experiencias y prácticas políticas alternativas. ¿En qué consiste lo nuevo y lo diferente? Los de Alexis lo resumen de esta forma: “Pensar colectivo, decidir colectivo, actuar colectivo”. Es decir, hacer política con y desde la gente común y corriente para promover sus iniciativas y apuntalar los logros de la memoria y las luchas del pueblo. Construir los dispositivos, los conectores, abrir las llaves de paso, limar asperezas, acabar con malos entendidos y distancias para que la militancia sea algo natural y no sobre impuesto. Para que ser y estar sea una misma y sola cosa en y desde un espíritu profundo de confraternidad, para que la palabra camarada tenga verdadero significado. No se trata de un partido ¡Para nada! Se trata de la necesaria e imprescindible organización autónoma del pueblo desde sus espacios naturales. De manera que en primer lugar, nadie debe sentirse amenazado. Se trata fundamentalmente de constituir un sujeto de la revolución que se auto reconozca como crónica viva de la continuidad concreta de un proceso en el que va surgiendo un pueblo. Ser el testimonio vivo de que sí se puede construir un nuevo socialismo. Así, se va forjando un porvenir, es decir, formaciones discursivas comunes, afectos, experiencias compartidas; o sea, una subjetividad política común. Comprender que se trata de un momento de recomposición de las fuerzas revolucionarias, hoy aún dispersas, por la geografía caraqueña y nacional, que poco a poco toman rumbo y contenido alrededor del liderazgo del Presidente Chávez. Entonces, cuando evocamos la organización autónoma del pueblo, estamos hablando de dar el salto cualitativo que logre romper con el clientelismo alrededor del estado rentista para pasar al poder popular. Desde nuestro humilde punto de vista, esta debe ser la principal tarea del Partido de los Socialistas.

jueves, 26 de febrero de 2009

Caracas Insurgente (La Quinta Columna, 26/02/2009)

Luego de 20 años del 27 y 28 de febrero del 89, “se siente el aire fresco e insurgente de un arte nacido de la risa de Dios”, dirá Kundera, y sus ecos resuenan en ese mismo aire exigiendo justicia. Sabemos de qué mano vendrá. Por eso de cuando en cuando me regodeo en su ruidosa presencia sin excesos, en su seductora promesa y en el espanto que produce en los que temen su vuelta, tal como ocurrió el 13 de abril de 2002 y como ocurre en la micro física de las rebeliones cotidianas contra todo poder que se oponga al poder popular. La piel de esa fecha quedó tatuada en rojo en las aceras y calles de los barrios caraqueños, haciendo de su dolor un registro y una memoria. ¿Cómo cargar al hombro con esos días testarudos, que desde un equivalente imposible no se dejan intercambiar con nada? “El muro del intercambio imposible”, dice Baubrillard, es el lugar simbólico en donde lo delirante e irracional se torna en una verdad irrefutable. Allí, los sistemas racionalmente estructurados, chocan con el borde de sus propios límites y en ese momento sobreviene la catástrofe, de donde derivan las suertes más afortunadas. Así ocurrió aquel febrero del que aún no conocemos sus alcances. Lo que sí sabemos, es que se incrustó en lo más profundo del ADN social, en la urdimbre espesa de la multitud. Luego, la gente de verdad, fue recogiendo los trozos de sus pedazos para rehacer sus consignas y levantar hoy, un problemático futuro en una época de desencanto desgarrado y paradójicas crisis terminales. Se trata de un día largo que ya cruza el arco de tiempo de dos décadas. Desde ese día ya no podemos vivir en paz, a menos que apelemos a la conciencia infeliz del pequeño burgués que grita: “prohibido olvidar”, para no recordar nada y salir a desfilar y exhibirse a favor del imperio, con las banderas de la impostura. Hablando desde lejos de los pobres y sus mundos, contemplando parajes a los que jamás será capaz de entrar. Los cientos de millares que vivimos las intensidades puras de esos días gemelos, tuvimos que aprender a vivir con esa cicatriz, a pasearla de cuando en cuando y hacer con ella gimnasia para que se mantenga en forma para que se haga presente de ser necesario. Resumamos: Existen muchas formas de aprender, pero pocos momentos de aprendizaje colectivo, en los que, como dijera Marx, más aprende un pueblo en un día de lucha que en 100 años de pasividad. ¡Valla usted a saber quién sabe cuanto aprendimos como pueblo! Poco a poco fuimos invocando un discurso para una subjetividad otra, esto es, de las luchas y las memorias colectivas por la liberación del trabajo. Fuimos creando islas de afectos y solidaridades, desde donde fundarse y respirar para resistir al imperium del modo extenso de expresión de la forma capitalista de existir. La vigencia y legitimidad de dicha pretensión tiene que ver con la persistencia y el entronque de dichas ideas, con el conjunto de prácticas cotidianas transformadoras de la vida real, con sus rituales y lenguajes; es decir, con las formas del intercambio y producción de la vida. En fin, hay que instalarse en el deseo, en los afectos y los placeres, en sus formas de satisfacción y de allí derivar un movimiento que resulte en determinación del compromiso y la voluntad, dispuesta a hacerse multitud. O sea, hacer-nos de un proyecto de vida naturalmente asumido y compartido. Fundado desde una visión de la plenitud de la potencia de existir y de actuar que se eleva y afirma en la pasión por la generosidad. ¡Pero cuidado! Aquel febrero también nos enseñó que en política todo es cuestión de poder, es decir, de expresión de la fuerza, lo demás es recuerdo e ilusión.

jueves, 19 de febrero de 2009

Al día SI-guiente (La Quinta Columna, 19/02/2009)

El intelectual Javier Biardeau, se interroga sobre las direcciones que tomará el proceso en Venezuela, al día siguiente del ineludible triunfo del Sí; desde una revolución que aspira al socialismo, superando los obstáculos de lo que hasta ahora ha sido un proyecto nacional, popular, democrático. ¿Le hace falta a la estrategia socialista un empuje adicional y constituyente, que cualifique a la revolución bolivariana? Se pregunta. Aquí la respuesta: "El momento que se perfila debe partir de la revisión sin concesiones, basada en el debate revolucionario una acción política que responda definitivamente a las demandas del pueblo constituyente para la construcción de un nuevo bloque histórico de la multitud". Tendrá claro el lector a estas alturas, que suscribimos como nuestro este discurso y lo flexionamos sobre sí mismo, para decir, que dicho movimiento hace urgente la emergencia de muchas puertas y numerosos caminos en los que converjan en el mejor de los escenarios y en igualdad de condiciones, la también multitud de corrientes revolucionarias, que desde prácticas locales de carácter parcial, aspiran a acariciar la totalidad. La riqueza de estas experiencias podría languidecer ante el encierro, el anonimato y la exclusión de los espacios legítimos del poder; o por el contrario, que desborden estos causes a fin de encontrar su propio camino. Ambas cosas indeseables. El líder y el partido, deben conocer y calcular la composición social y de clases de los distintos modos de expresión de la multitud constituyente, así como su necesaria relación con lo constituido, para pre-decir lo que está por constituirse, para que la movilización social adquiera el sentido de ascenso al conflicto y la confrontación con el régimen del capital. Superar la inercia de la cultura política, de las lógicas inscritas en el ADN del Estado nacional venezolano, caracterizado por: Rentismo, clientelismo, burocratismo antidemocrático, corrupción, partidismo y muchas otras deformaciones estructurales, que hacen imposible avanzar hacia un proyecto socialista, es la tarea. Pulverizar los obstáculos y las trampa-jaulas del Estado burgués y con ello su hegemonía, es deslastrarse de las formas de participación que sólo privilegian las mascaradas de la democracia representativa y las prácticas de aparato, la conservación de estratos de dirigentes sin dirigidos ni inserción social real en las luchas y los imaginarios de la gente, asumidos como fin en sí mismo, como funcionariado tutelar y en fin, todo lo que enfrenta cualquier expresión de la democracia directa. Por eso, para no quedarnos apoltronados cómodamente bajo las sombras del triunfo de 15-F, y luego sobresaltarnos en unos cuantos meses por la lógica perversa de una nueva contienda electoral, es necesario avanzar rápidamente sobre el tablero, consolidando lo que el Presidente llamó en su momento, nueva geometría del poder; particularmente en lo referido a las comunas, acompañando esto, de la proliferación de consejos obreros y otras formas organizativas de la multitud. Una tarea concomitante sería el relanzamiento de los espacios de la mediática popular, teniendo como ejemplo, la experiencia de distintos colectivos y lo logrado en tan poco tiempo. Biardeau remata: "Es hora de articular una pluralidad de demandas de radicalización democrática que han quedado sumergidas en la revolución, que apuntan, no a la construcción de una transición eterna hacia ningún socialismo, sino hacia la viabilidad concreta del socialismo desde abajo", es en ese sentido que apostamos a la enmienda, porque estamos con Chávez.

jueves, 12 de febrero de 2009

Leer en clave de Sí (La Quinta Columna, 16/02/2009)

El cambio de gobierno del 99, frustró las expectativas de aquellos que pretendían confiscar al nuevo liderazgo. A partir de ese momento, poco a poco, un nombre fue creando su propio régimen de visibilidad. De allí se sucedieron movimientos populares e indígenas que no repiten la fisiología rastrera y de cubito dorsal de las elites tradicionales latinoamericanas, ante el golpe cotidiano del autoritarismo imperial del norte. Por el contrario, lo que se levanta desde abajo, es la relación abierta de nuevas composiciones sociales de los sectores y clases subalternas que conforman los distintos estratos de la multitud y sus realidades heterogéneas, que ahora contestan en voz alta ante el poder del capital. Al mismo tiempo que en su interior se entabla un diálogo y una refriega en torno al futuro del proceso en curso. Bastaría con colocar la oreja sobre el asfalto caliente para comprender de qué se trata. El nuevo tiempo histórico que se abre, construye constelaciones de momentos estelares, que de no ser aprovechados por las fuerzas sociales emergentes, quedarán subsumidos a favor de las corrientes conservadoras visibles o subterráneas. Las nuevas figuras políticas, léase por ejemplo, los consejos comunales, o los diferentes grupos con trabajo no partidista en las parroquias caraqueñas, obligan a pensar los dinamismos de la política desde también nuevas configuraciones conceptuales. Se abre de este modo extenso, un conjunto de interrogantes (un interregno histórico) desde el momento en que entra en crisis el poder orgánico de las clases dominantes. Los tiempos de crisis lo son también de tormentas, conflictos, transiciones y cambios. Ello exige un tratamiento conceptual abierto que se aleje de los socorridos dogmatismos aun cuando estos se transvistan de revolucionarios. La caída del consenso de Washington y la crisis en marcha, nos obligan, sin duda, a acelerar las alianzas y recomposiciones tanto a lo interno como hacia fuera, para fortalecer la nueva hegemonía aun en ciernes. En este contexto es importante señalar lo que dijera Deleuze: "El pensamiento sólo ocurre entre una crisis y otra, en la rendija y de manera perturbadora e inesperada. Hay que tener en cuenta que los paisajes mentales no cambian sin son ni ton, son refractarios a lo nuevo, se resisten y reaccionan ante la presencia de las nuevas subjetividades. En épocas de cambio afloran capas muy antiguas de ideas, mostrándose tal cual son, pues se abrieron paso por formaciones discursivas que las tenían encubiertas". Así por ejemplo, se hacen visibles formaciones fascistoides; pero también se producen curvaturas de estos mismos discursos que penetran y se encubren encubándose al interior de las subjetividades emergentes. Por eso, desde la voluntad política de los nuevos sujetos ha de surgir de cuando en cuando, propuestas y acciones afirmativas con carácter estatuyente. Actos que restituyan, desde la movilización de la voluntad política común, la brújula del rumbo del proceso, la legitimidad de su liderazgo. Lo que es lo mismo a jugárselas en la afirmación de un camino. De manera que la reacción opositora ante la propuesta de enmienda, no es otra cosa que la esperada y predecible tensión ante un curso que desplaza las máscaras y los disfraces y deja a los discursos y a los sujetos al desnudo, colocando las cosas en su lugar: Por un lado los insumisos e insurgentes que queremos responder a favor de los cambios revolucionarios y por el otro, los que raspan sus rodillas en procesiones mediáticas a favor de la desigualdad y los privilegios de clase. Los chinos dicen que las revoluciones son movimientos incesantes en donde el río muele al molino.

jueves, 5 de febrero de 2009

Recuerdos (La Quinta Columna, 05/02/2009)º

Recuerdo que era jueves como hoy, aquel día de 1999. El recién electo presidente, Hugo Chávez, aún no había sido proclamado por el Congreso. Se encontraba en La Viñeta organizando su gabinete. El anuncio de esa mañana fue: Alí Rodríguez para la cartera de energía. En la improvisada rueda de prensa que Mary Pili y yo organizamos, un corresponsal ingles preguntó Cuál sería su primera medida. Alí respondió que viajaría a Viena para convocar a la OPEP. El periodista replicó: La OPEP está prácticamente paralizada, ¿Quiénes asistirán a una hipotética reunión? El ministro respondió con su estilo siempre mezcla de amabilidad punzante con una suerte de sentido común que raya en el humor feroz. "Asistirán los que se sientan convocados". Desmontando de este modo cualquier piquete contenido en la pregunta. Y es que en efecto la OPEP estaba en terapia intensiva. La cesta venezolana se encontraba alrededor de los siete dólares por barril, mientras los costos operativos por unidad estaban muy por encima. De manera que subsidiábamos el petróleo que vendíamos afuera. Honrar los intereses de la deuda externa, se tragaba el 26 % del presupuesto anual y la pobreza abrazaba al 60 % de la población y el 30 % habitaba el sótano de la pobreza extrema. Los "expertos económicos" de Caldera habían acuñado una categoría aun más nefasta: Estado de pobreza alarmante, para calificar a aquellos que no contaban con casa, trabajo y salud. La mortalidad infantil estaba entre las más altas de América Latina y el desempleo rondaba los 18 puntos. Con este cuadro, el nuevo mandatario se estrenaba bajo el manto de las mayores dificultades presentadas por el país durante la era Punto Fijista. En días recientes escuché a un connotado dirigente opositor, hablando de esta forma: "Nosotros, los venezolanos, el país, rechazamos la enmienda… Chávez dejó de lado la agenda social para imponerle al país una agenda política". Enarbolando un discurso fundado desde la prepotencia excluyente y clasista más oscura. Recordé entonces un discurso de Durruti, en respuesta a los franquistas, que pretendían secuestrar a su patria bajo lema: "Rescate del sagrado pueblo español"; diciéndoles: "Si, en efecto, ustedes entienden sagrado, todo aquello que le es útil. Todo aquello que ha sido acumulado, luego de haber sido expoliada a los campesinos y trabajadores. Entiende por pueblo, al alto clero, a las cúpulas de empresarios y terratenientes, los que pretenden eternizarse en el control de todo lo contrario a la dignidad y al reconocimiento de los derechos colectivos de los humildes. Nosotros, porque, en efecto, hay un ustedes y un nosotros; somos la España que ha sido excluida y postergada. Pero también, la que se ha insurreccionado, ha levantado la cabeza para no bajarla jamás, a menos que le sea cortada. Para ustedes hay una sola España, porque nunca reconocerán la vergüenza que implica la existencia de la otra". El argumento de Durruti cabe en esta ocasión, como anillo a la medida, ante el discurso "unificador" de los dirigentes de la Venezuela de los privilegios Punto Fijitas. Los que consumieron para sus fines, durante décadas, la renta petrolera de todos; los que hicieron del país un paraíso para algunos, los que añoran los tiempos en que ser pobre no sólo era una desgracia, sino también una vergüenza, porque desde el poder se les trataba con desprecio. Ellos, los arrogantes de siempre, los que creen que el pueblo es solamente una referencia estadística, hoy quieren mostrase como la única opción, la legítima y verdadera. Pero esto choca con un problema, un escollo más sólido que la roca de un muro: Nosotros.

jueves, 29 de enero de 2009

Nosotros y La Enmienda (La Quinta Columna, 29/01/2009)

Una revolución supone de suyo, estratos, memorias, sujetos, archivos, discursos, territorios. La complejidad caraqueña hizo posible la maravilla de múltiples y diversas experiencias organizativas locales, que desde la resistencia al modelo neoliberal, hoy construyen sólidas referencias para la participación de la gente y la solución de sus luchas. Un abanico que abarca zonas y estratos que va de lo deportivo, pasando por la organización comunal, hasta incluir la militancia dura en cuanto a la resistencia popular, agrupa a cientos de esperanzas que acompañan este proceso de cambios. Este espacio de lo múltiple, es seguido por medios alternativos y comunitarios que amplían la voz y el contenido ideológico de aquellos que comprendiendo la importancia estratégica del partido, también asumen la responsabilidad de convocar y proponer un espacio de solución de los problemas y conflictos de la historia mínima y de la vida cotidiana. Un músculo común que respetando la autonomía y el liderazgo local, es capaz de coordinar programas, políticas y acciones comunes en torno a la construcción concreta del socialismo. Esto es lo que llamamos: La Caracas Insurgente. Construir y consolidar el poder popular no es cosa fácil, es una tarea de todos los días, lo que llamaría Foucault, el trabajo en lo más concreto, en la construcción de una nueva subjetividad. Esta fábrica del sujeto emergente es la insurgencia material y simbólica de lo que puede ser visto y nombrado. Es decir: Un nuevo régimen de visibilidad y de enunciación. El crecimiento y maduración de esta corriente de corrientes, este espacio de lo popular que expresa la naturaleza diversa de lo que afirma su singularidad, ha conseguido en estos años que van de proceso revolucionario, el punto de inflexión para el salto cualitativo. Pero nada de esto tendría sentido si dicho esfuerzo no rompe con la visión aldeana del localismo, si no salimos de las parcelas sectarias y se entronca con un proyecto nacional e internacional. Digámoslo sin rodeos, el punto de encuentro y articulación de la potencia de estas fuerzas se llama Chávez. Por eso es crucial, para las distintas corrientes político organizativas que surgen desde el movimiento popular, encontrarse y perfilar un modelo de referencia que sea común a todas nuestras luchas, de modo que podamos también perfilar una visión común claramente de izquierda (y de qué clase de izquierda estamos hablando), y así seguir encontrándonos y haciendo. Para que todo esto sea de este modo el movimiento popular necesita de la continuidad del liderazgo de Chávez y su permanencia al frente del gobierno. Esto pasa en esta oportunidad por la aprobación de la enmienda propuesta por el presidente. Pero el impulso de la enmienda debe trascender el electoralismo y lo coyuntural y entroncarse con el fortalecimiento ideológico del discurso y la práctica socialista, aquella que radicalice el proceso, es decir, que cree las condiciones para dar todo el poder al pueblo. Cerrar filas en torno al liderazgo de Chávez, es, desde el movimiento popular, el impulso de nuevos espacios de urdimbre en una piel común. Lugar de solución de la tensión permanente entre lo constituyente y lo constituido. Los modos de expresión que asume la lucha de clases en el territorio particular de las luchas locales, necesita que saldemos nuestras distancias y diferencias a favor de un nosotros común que rompa con el tacticismo y el tareismo, para que sea la identificación, el amor y la camaradería, el ingrediente complementario de la referencia ideológica que nos guía. En todo esto, como filigrana, arma y compone el liderazgo de Chávez. Nosotros, los que pensamos y actuamos en colectivo, necesitamos la aprobación de la Enmienda.

jueves, 22 de enero de 2009

El 23 (La Quinta Columna, 22/01/2009)

Cheo Pirela, Sergio Rodríguez, Marisol Valera, Kley Gómez, Alexis González, Angélica Martínez, Nelson Molotovf, Sairo Días, Carlos Reina, Javier Arias, Williams Villamizar, Eliverto Egurrola, Freddy Parra, Evel El indio, Omar Pinto, Duglas Blanco, Julio Lugo, Orlando Marin y decenas de otros camaradas, mártires de la revolución asesinados por el puntofijismo. Camaradas que nunca serán olvidados. Nombres que llenarían estas cuartillas y que han dado su vida, su sangre y sus nombres para que la parroquia 23 de Enero sea lo que es hoy: Un mito urbano, una trinchera aguerrida de conciencia y de lucha. El Otro lacaniano que los medios y la conciencia infeliz de los líderes burgueses quieren ocultar. Desde este espacio y de un modo gentil, es decir, desde la gente, poco a poco, y de manera autónoma, va surgiendo un perfil. Organizaciones deportivas, de ancianos y jóvenes, de mujeres y vecinos se van haciendo comuna. Actividades culturales, cayapas de limpieza, recuperación de ascensores y canchas, jornadas ideológicas, panaderías, talleres metal mecánicos y actividades económicas endógenas auto sustentables; auto construcción, consejos comunales, medios alternativos, participación en la reserva militar y muchas otras tareas, son el asunto de la gente del 23. Perseverar siempre, prepararse para la resistencia larga, asumir el debate desde la práctica de base y por sobre todo, ser personas normales, comunes y corrientes que sufren a veces, pero que siempre hacen de la sonrisa su bandera, forman parte de los rostros que encontramos en cualquier barcito o esquina un domingo haciendo una parrilla en la calle o tumbando una piñata colectiva para los niños. Este es el 23 verdadero, el de rostro carne y huesos; el que hace honor a aquella gesta heroica de hace unas décadas, contra la tiranía. Una rebelión aplastada por más de lo mismo que vino después. Porque en el 23, numerosos colectivos han entendido que el problema de una política revolucionaria debe trascender la necesaria participación electoral para tocar las fibras nerviosas del corazón y el deseo de la gente y eso se logra fusionando el verbo ser con el estar. Porque hacer revolución es hacerse a si mismo en la forja de la calle y los días. Es ir encendiendo lámparas irreductibles que alumbren los caminos. Es sembrar mil veces hasta lograr la cosecha. Es lograr practicar la igualdad para que reine la libertad en un nosotros colectivo sin abajo ni arriba. La síntesis es la experiencia que va quedando aquí y allá. Lo que los camaradas del 23 llaman la construcción. Redes, tareas y equipos que caminan juntos desde la base, rompiendo con cualquier visión corporativista de la organización política, un lugar donde nadie utiliza al otro ni intenta neutralizar o controlar el logro ajeno. No es extraño que cada vez que se acentúa la confrontación social entre los revolucionarios y la contra, alguna figura o colectivo del 23, es perseguido y estigmatizado. Por todo esto, en el 23 hemos hecho buenos amigos, camaradas de la transparencia y la alegría que nos reciben sin prejuicios para favorecer el surgimiento y la conformación de una corriente revolucionaria popular, aquí estamos, humildemente, como un militante más de las causas colectivas. Pretendemos sembrarnos tratando de tramar la urdimbre de las quimeras libertarias, igual entre los iguales, uno más que se suma a ese torrente de energías vitales que desde la historia mínima de la vida cotidiana hacen de los sueños la excusa necesaria para construir los espacios para los nuevos tiempos. La apuesta de todos es hacer del 23, un lugar emblemático desde donde resurja la Caracas insurgente.