jueves, 18 de marzo de 2010
¿Qué significa? (La Quinta Columna, 18/03/2010)
Deleuze recomienda a la hora de leer un libro, o cualquier otro estrato del mundo, tener presente que no debemos buscar el significante y mucho menos el significado de las cosas. No hay que preguntarse qué quiere decir un texto. “Hay que instalarse en las potencias, en las conexiones, saber identificar qué energías deja pasar aquí o allá, determinado encuentro de conceptos capaces de producir tal o cuál significado”. Significar está estrechamente ligado al hecho de producir instantes acontecimientos de tal magnitud que sean capaces de ser reconocidos como parte de lo real. Lacan decía, que un Real, es aquello que no admite otro significado y que desde allí organiza el significado de los demás conceptos. El resto es parte sobrante, es significante vacío, es decir, suerte de recipientes simbólicos que, como una copa esperan ser llenados. Mientras tanto, parasitan de su significado anterior por precario que este sea, como una tasa de café que en el fondo conserva un residuo. Esta marginal existencia residual es parte del envejecimiento y deslegitimación natural del contenido o significado que van dejando, como el desorden que queda en la cocina después de una fiesta, toneladas de trastos y peroles en donde podemos identificar de qué salsa o pastiche “estaba hablando” tal o cuál utensilio, cuando se encontraba actuando a pleno vigor. De manera que los signos son estructuras abiertas y flexibles de recambio y reenvío, que como parásitos, buscan estructuras discursivas que les actualicen y les devuelvan la vida, a fin de poder sobrevivir a la tiránica relación significante significado. De manera que el significado de las cosas está en su la arqueología y simultáneamente en el devenir de su día a día. Se puede decir que las cosas no son, sino que van siendo. Así, todo significado, cuando entra a jugar al ruedo de lo social, se contamina y se hace inmediatamente ideológico. Entonces, empieza a formar parte de algún campo de representaciones que lo reclame o recupere para conectarlo discursivamente. Creencias, argumentos, aparatos, rituales y procedimientos forman parte de las líneas de visibilidad y enunciación de un significado. Por eso, hoy, un nombre, como cualquier cosa, puede significar algo y mañana su contrario. El significado que logre llenar un significante vacío o flotante, es aquel que sobrevivió a la prueba, a las operaciones de la economía política de las palabras y el silencio, al tsunami de los tiempos de lo que debe ser dicho o es mejor callar; a la deriva de fuerzas que tensan y jalan la línea de un orden de delimitación, enunciación y visibilidad. Es la lucha por el control hegemónico de la realidad, que conduce a una cierta comunidad, a cerrarse al rededor de un consenso en torno a un Real, que puede ser tan fuerte que gobierna todas las demás relaciones. Tal momento, es el de la equivalencia que destruye la proliferación de cualquier sentido suelto; allí surge el significante amo, que nos permite decir: “Esto es verdadero”. Es decir, “lo que queda instalado en la moralidad gruesa de las cosas”. Entonces, hacer política es perseverar en lo que consideramos un saber, por pequeño que sea el espacio que ocupe. Lo deberían saber los políticos a la hora de establecer sus estrategias, antes de montar el potro de las pasiones y las ambiciones, para así adelantarse a lo que podrían ser los futuros probables que depara el porvenir. Pongamos dos ejemplos: ¿Qué significaba Obama antes y ahora, después de las elecciones de EEUU? ¿Qué significó Carmona y Ortega antes del golpe y después del paro? No se trata entonces de ocupar una que otra plataforma táctica. Podríamos cambiar un nombre por otro. Hay que saber, dijera Biardeau ¿Qué es lo que hablar quiere decir? Para tener claro cuando, de qué forma, desde qué significante y adherido a cuál significado.
jueves, 11 de marzo de 2010
El Entusiasmo (La Quinta Columna, 11/03/2010)
Incienso, fruta, tabaco y dinero para honrar a los muertos. Se lanzan dos monedas, las mismas con las que se lee el I-Ching, si alguna cae fuera de un platito colocado sobre la tumba, es porque el muerto sonríe. Así celebran en Vietnam por estos días los 35 años del fin de la guerra imperialista americana que dejó 3 millones de muertos, 300 mil desaparecidos, 100 mil muertos después de la guerra por la explosión de bombas enterradas; pues sobre este país se lanzaron casi 10 millones de toneladas de explosivos y napalm; mucho más de lo que fue derramado sobre toda Europa durante la segunda guerra mundial. Ostentan el record del lugar del planeta más bombardeado nunca jamás. Pero además, también debe lidiar con 2 millones y medio de personas afectadas por las dioxinas, sustancias altamente tóxicas, que producen terribles mutaciones y la muerte por cáncer. Tim Peit, fotógrafo norteamericano en Vietnam durante la guerra, afirma que el pueblo vietnamita fue y sigue siendo expuesto al horror de una guerra que tienen que seguir librando cada día, pues sus efectos aun se sienten. “Padecieron más allá del horror mismo”. Unos 140 mil soldados del norte, acompañados de milicianos del Viet Cong (voluntarios del sur), protagonizaron el 30 de marzo de 1975, la batalla de Danam, provincia cercana a Saigón, la capital. Liberando también La Playa Roja, que 10 años antes habían visto desembarcar al primer contingente de tropas norteamericanas, de los 500 mil que invadieron ese pobre y pequeño país asiático. Después rodearon Saigón y contemplaron el tristemente célebre espectáculo de los soldados americanos, abandonando los modernísimos tanques Sherman y Paton, quitándose el uniforme y corriendo desnudos hasta su embajada. John Valdez, cubano gusano de Bahía de Cochinos, luego asimilado como marine en Vietnam, asegura que la rendición incondicional del gobierno títere y el abandono a su suerte de miles de funcionarios colaboracionistas por parte del Imperio, forma parte de la derrota más humillante que han sufrido los Estados Unidos. Por su parte, Vó Nguyén Giáp, conductor militar de Vietnam del norte, dice en sus memorias: “En la primavera de 1975 nuestro pueblo y su ejército avanzó como un monzón, coordinando ataques y levantamientos. Luchamos heroicamente con rapidez de relámpago, temeridad y sorpresa para el éxito seguro, logrando la victoria en tan solo dos meses, cuando habíamos planificado una ofensiva que creíamos nos llevaría 3 años”. Después de 35 años, este pueblo no pierde el entusiasmo, recuperando 2 tercios de su territorio afectado por las bombas sin estallar y por el Agente Naranja. Desarrolla la industria pesada y construyen desde supertanqueros hasta satélites. Un grupo de periodistas europeos invitados se asombraba la alegría de este pueblo a pesar del trauma y las secuelas de la guerra. A Jholva Ramírez, española, le costó entender a una juventud que trabaja todo el día, luego va a las universidades y después la emprende de farra casi todas las noches, para regresar al día siguiente a la faena con el mismo entusiasmo. Esta periodista preguntó a Ting Hog Lie, una muchacha de 21 años, cómo lograba tal Azaña. La respuesta fue: “No somos americanos. Somos vietnamitas, budistas y comunistas, sufrimos sólo lo necesario. Vivimos instalados en la alegría. Ese es el legado de la guerra. El espíritu de Ho Chi Min. Tenemos que levantar la economía y recuperar al país. Para mí, ese deber es una fiesta”. Es también tiempo bicentenario y de revolución latinoamericana. Ojalá nos sirva el consejo del presidente poeta, el Tío Ho: “Una sola y clara consigna que mantenga al pueblo alegre, entusiasmado y movilizado para la acción. Para que no se desmoralice ni en la más cruel derrota”.
jueves, 4 de marzo de 2010
El Voto (La Quinta Columna, 04/03/2010)
“Luchas, poder, victorias, hegemonías plebeyas, son conceptos que resuenan y resumen las tendencias de la vida política del continente latinoamericano durante la última década. La izquierda durante mucho tiempo esperó liderar insurrecciones armadas que llevaran al socialismo. Pero lo que tenemos ahora son grandes sublevaciones que, utilizando la institucionalidad burguesa tradicional, reconquistan la democracia y el voto, para desde allí, conquistar derechos populares postergados por siempre”. Así comienza Emir Sader su libro, El nuevo topo: los caminos de la izquierda latinoamericana. Un documento que pretende colocarse en el terreno para comprender “el movimiento real que se desenvuelve ante nuestros ojos”, como dijera Marx. Sigue Sader: “Asistimos al momento que nos permitirá impulsar las articulaciones y organizaciones necesarias para que no se pierda el entusiasmo y la potencia; para que el pensamiento devenga en hechos de una estrategia de poder”. En este contexto, la vía electoral, considerada por muchos una ventana táctica, devino movimiento estratégico para la acumulación de fuerzas, el acceso al gobierno y la lucha por el poder. Lo electoral se ha convertido entonces, en cada momento, en suerte de bisagra que marca y periodiza cada momento y movimiento táctico. De manera que no podemos subestimar las coyunturas electorales, hasta que no logremos salir de la forma y la legitimidad que desde allí se produce. Ahora bien, el voto y una mayoría siempre precaria, temporal y circunstancial; no es una panacea que nos conduce directamente a la construcción hegemónica. Así mismo, la costosa búsqueda del voto no puede descansar solamente sobre la voz potente de “la multitud monstruosa”, diría Negri, antropomorfizada en la rostricidad del líder. Hace falta sobre todo, una nueva ontología ético-política que funde y cualifique una ciudadanía radical. Es decir, que sirva a la autoconstrucción que gestiona modos diversos de una también nueva subjetividad política. Jacques Ranciére habla de una subjetividad que muestra cuantitativamente su cualidad, que no es otra, que la introducción del conflicto como parte constitutiva de la transformación social; esto es, “la introducción por parte de los sin rostro y sin voz”, de un rostro y una voz, que va más allá de la negociación, los intereses y las cuotas de poder. La propuesta electoral revolucionaria no puede parecerse ni en la forma, ni en el contenido a las opciones tradicionales de la derecha. Esto significa un esfuerzo por superar lo subalterno a favor de lo programático y lo estratégico. Implica que aquellos finalmente encarnen el rostro y la voz, dentro de las reglas del juego de la representación, sean la síntesis de una tradición, una experiencia y un compromiso que garantiza la superación del momento representativo, a favor de cada vez más elevadas formas de democracia directa. Para que el pueblo deje de ser una ficción de la metafísica discursiva del ideario político burgués, éste tiene que ser construcción hegemónica. Para ello, lo electoral debe superar “el voluntarismo sustantivo”, que habla de pactos y alianzas que sólo interesan a los cenáculos partidistas que desprecia los liderazgos naturales de colectivos y localidades. Es decir, hay que entender que los pactos y las alianzas tienen que ser, en primer lugar, de carácter social, apuntando en la dirección de la unidad del pueblo, por encima de los intereses grupales o partidistas. Fundarse y postular la estrategia electoral desde allí, implica valorar la fuerza del trabajo local y en lo pequeño, llevado a cabo por comunidades y luchadores locales, acompañado por figuras de referencia regional, quienes muchas veces, desde fuera del partido y el Estado, han logrado impulsar experiencias alternativas o apoyar la consolidación de espacios de poder de nuevo tipo.
jueves, 25 de febrero de 2010
Operación Crisóstomo (La Quinta Columna, 25/02/2010)
José Luís Rodríguez tiene una canción que dice: “Siempre igual, nosotros nos queremos siempre igual…”. Este es el caso de la relación entre el PPT y el Chavismo. Marchar juntos un rato, pero siempre el PPT hace lo mismo porque tiene una agenda propia. Recuerdo las elecciones del 2000, cuando aceptaron en sus filas a Willian Ojeda y lo enfrentaron al candidato de Chávez en Petare. Se fumaron una lumpia, fueron solos y se quedaron sin parlamentarios. El PPT siempre ha soñado con ser un tercer factor. Su proyecto es tener poder. Aspiran convertirse en una suerte de bisagra, o fiscal de transito, que desde La Asamblea, decida políticas; una vez con el gobierno y otra con la oposición. El argumento es simple: Ante dos radicalismos, jugar al centro extremo, como diría Negri de la izquierda europea. En el pasado, a los que jugaron así, no les fue bien: URD, OPINA, MAS, Nueva Generación y hasta Podemos. En este caso, una vez más, se trata de un ejercicio de oportunismo ramplón, producto de la ambición desmedida de un grupo sin ninguna profundidad ética o política; que como la rémora, se han alimentado de Chávez; sin ningún compromiso ni lealtad, que no sea aquel que emane de los intereses coyunturales comunes. O sea, pragmatismo puro. Por eso, la alianza con el gobernador disidente le viene “al dente”. Allí no hay nada que suene a ideología. Se necesitan mutuamente. El PPT se hace de una vocería y el otro, se dota de un aparatico nacional. Juntos, tratarán de hacerse de un puñado de parlamentarios en una asamblea que suponen, con una composición en donde ninguno de los dos grandes bloques será por sí sólo mayoría. Tratarán de colarse en el descontento que suponen, hay en una franja de la población hacia los dos bandos principales. Desde allí, levantar un nuevo chavismo sin Chávez que se perfile hacia el 2012, con candidato y todo. Seguramente, esta “cajita feliz”, cuenta con refresco, papitas y hasta financiamiento de algunos poderosos sectores económicos, cansados de la cómica y el canibalismo que está exhibiendo la oposición tradicional. A esta jugada la he denominado: Operación Crisóstomo, por su crudeza y por las implicaciones históricas que tiene, viendo hacia adelante y hacia atrás. Veamos: El disidente pide un debate constructivo, pero no tiene la delicadeza de aportar una sola idea. Él no quiere debate, lo suyo es una impostura. Cree estar hablándole a una franja de votos con lugares comunes y datos que arrojan algunas encuestas y grupos focales. Apela a la jerigonza ambigua del discurso liberal burgués y al argumento baladí de: “Tengo tiempo tratando de hablar con el presidente”. Ha Podido decir también lo contrario: “El Presidente me llama demasiado y no me deja gobernar”. Total, una “una rosa pintada de azul (PPT) es un motivo”. Sale con aquello de la convivencia y el apego a la Constitución. Es decir, la sociedad idéntica a sí misma que sin contradicciones insalvables y estructurales, y que se reconcilia en un debate metafísico entre “iguales”. No hay clases ni intereses antagónicos. Los opositores hoy aceptan la Constitución, porque fueron a una confrontación que los hizo apelar a la violencia del paro, las guarimbas y el golpe de estado ya fracasaron. Derrotados, se acogen al discurso ganador. Se ha construido una nueva hegemonía social que ha legitimado el marco constitucional y por eso, a ellos no les queda otro remedio que calarse la Constitución y apelar a ella. Otro argumento: el partido. Estoy seguro que el propio Chávez tiene críticas más profundas y contundentes. Nadie le está pidiendo que sea como Teng Siao Ping y espere 40 años. Lo de ellos es un descaro, ven la política como un ejercicio de costo oportunidad para el beneficio personal. El oportunismo es impaciente. No puede esperar.
jueves, 18 de febrero de 2010
La Guerra Eterna (La Quinta Columna, 18/02/2010)
Desde los tiempos del Presidente Truman, por allá por 1918, ya la guerra era considerada como parte de “el principio eficiente” de la economía. “Lo único moral es ganar, inmoral es perder, nos convierte en criminales”, decía. Hoy, la economía Norteamericana pasó a depender casi exclusivamente del gasto militar. Con la actual crisis económica que atraviesa Occidente, la tesis de Bush de prepararse para una “guerra eterna”, se ha convertido en doctrina de Estado. Contrariamente a lo que podría pensarse, los recortes presupuestarios de este año son en salud, educación y otras formas de seguridad social; mientras que el gasto militar se incrementó en más de un 15%, para un país que gasta cerca de 3 billones dólares en este terreno. Esto, sin tomar en cuenta el aumento en seguridad y en una nueva modalidad de transferencia de los recursos públicos al sector privado: los contratistas, suerte de consorcios que se encargan, desde la comida y la lencería hasta “los interrogatorios” y el manejo de las prisiones. Las acereras, la industria del calzado, la textil, la producción agroalimentaria, la petroquímica y cualquier otro ramo productivo, se encuentran hoy al servicio de esta nueva doctrina militar. La apuesta por una pronta y futura recuperación económica va de la mano del incremento de la presencia militar norteamericana en el mundo y de que se concreten operaciones en escenarios como Yemen o Irán. De manera que la proliferación de bases militares como las destacadas en Colombia y la Invasión “humanitaria” a Haití, no son un exceso o error. Forman parte de una política de consolidación de la expansión de “la ayuda e influencia americana en todo el planeta en tiempos de crisis e inestabilidad”, como reporta una cita de un documento del Pentágono aparecido esta semana en la prensa del norte. “La sola racionalidad no nos salvará. Tenemos que aprender de nuestros errores y desarrollar empatía con el enemigo real o potencial para conservar la ventaja”, Recomendaba McNamara al Presidente Johnson durante la guerra de Viet Nam. El controvertido secretario de defensa entendía por empatía, el colocarse en lugar del enemigo y entender su pensamiento. Era su manera americana de decir con Sum Su: “Conoce a tu enemigo te conocerás a ti mismo”, agregando que la empatía implica agresión, bloqueo, intimidación, espionaje y todo un largo etcétera. Esta dirección de ideas, ha llevado a pensar a la actual administración Obama, que el resto del mundo es el lugar que ocupa el enemigo potencial; esto significa que cualquier parte es un escenario, por lo que cabe aplicar el principio de “proporcionalidad americana”, Enunciada por Walter Lippman, asesor militar de Roosevelt, en un documento recientemente desclasificado: “Imponer la racionalidad significa aplicar la proporcionalidad americana, tal cual ocurrió en Japón. Aplastar sus principales ciudades; persuadir a la población civil de que la rendición es la mejor victoria; con la población de un país enemigo hay que actuar desmoralizándola. Desprestigiando a sus autoridades y sembrando desconfianza en sus instituciones, para que nuestra presencia y nuestras acciones sean esperadas y deseadas. Extendiendo la mano a aquellos ciudadanos que quieran escucharnos y estén a favor de la paz. Luego, de ser necesario, aplicar un castigo ejemplarizante a aquellos que se mantengan hostiles, como el que se llevo a cabo en Hiroshima y Nagasaki, para ganarnos la rendición del enemigo pero por sobre todo, el respeto de aquellos que tengan las mismas pretensiones. Desestabilizar a nuestros posibles enemigos presentes y futuros garantiza la estabilidad, la seguridad y el modo de vida americano”. No por casualidad, Bush se ha convertido en la mano derecha y principal asesor de La nueva administración de la Casa Blanca, de lo que ya es llamado “El Gobierno del Tío Tom”.
jueves, 11 de febrero de 2010
Ser marxista (La Quinta Columna, 11/02/2010)
Cuando Marx cumplía apenas 17 años, por allá por 1835, escribió lo que llamó su “plan de vida”. Parecía una presunción adolescente. “Quien elija la clase de vida cuyas actividades se orienten en lo que pueda hacer más bien a la humanidad, jamás flaqueará ante las cargas que pueda imponerle el infortunio, ya que éstas no serán otra cosa que gratos sacrificios asumidos en interés de todos. Quien obrare así, no puede contentarse con sólo goces egoístas. Su alma grande se encuentra lejos de las pequeñeces mezquinas. Su dicha será la de los otros, el patrimonio de millones de seres, y aunque sus hechos vivan calladamente, será para toda la eternidad. Siempre sus cenizas serán regadas por las ardientes lágrimas de todos los hombres nobles que luchan”. Quién lo diría. El muchacho fue consecuente hasta la muerte con su credo, haciendo de su vida una odisea que acompaña hasta hoy, la epopeya y la suerte de quienes no somos dueños de los medios de producción. Compañía que se extenderá durante todo el arco de tiempo comprendido por el periodo durante el cual exista lucha de clases, la explotación del trabajo y del hombre por el hombre; palabras siempre negadas, aborrecidas, malditas y temidas por aquellos cuya razón de vida justifica, paradójicamente el vigor de un nuevo marxismo crítico. Yo quisiera que los detractores de Marx me dieran fecha clara de, cuándo fue que la historia de la humanidad dejó de ser la historia de la lucha de clases. Porque, el argumento liberal de que cada vez hay más oportunidades y capas medias, no tiene nada que ver con la realidad del mundo, en donde dos terceras partes de la humanidad sobreviven en la más crasa miseria. También me da curiosidad saber dónde queda ese lugar, en donde las relaciones de solidaridad y cooperación sustituyeron las de jerarquía y su corolario: La subordinación. ¿Capitalismo es distinto a relación desigual y asimetría? ¿Desde cuándo dejó de ser depredador del hombre y la naturaleza? ¿O sea, dónde es eso del capitalismo con rostro humano? ¿O es que no saben que la riqueza del primer mundo es la pobreza del tercero? Por ejemplo, para que un parisino tenga un mueble de caoba, deben depredarse los bosques de Borneo. Allí los agricultores ganan menos de un dólar mensual. ¿Se acabó la división técnica del trabajo y la privatización jerárquica de los saberes? ¿Se acabaron las crisis cíclicas del capitalismo? ¿No se enteraron que estamos atravesando una de ellas? ¿Los frutos del trabajo son integralmente revertidos al productor primario, o su esfuerzo se acumula en forma de sobre valor, es decir, plusvalía? ¿En qué lugar el valor de uso abolió al valor de cambio y no al contrario? ¿La igualdad de género y el voto de la mujer; los sindicatos y la reducción de la jornada laboral; la educación pública gratuita, la libertad de conciencia y expresión; son conquistas sociales de los socialistas, o de quién? ¿Y Hitler no fue acaso un invento de los capitalistas europeos para detener el auge del socialismo? ¿No es esa la banderita que esgrimen de cuando, en cuando cada vez que los intereses de unos pocos se ven amenazados? Pregunten en cualquier lugar de América Latina. Los avatares que tensan la obra de Marx, el fracaso de aquellos proyectos que reclamándose de su pensamiento, avanzaron en sentido contrario; en donde los jefes del partido comunista terminaron siendo jefes mafiosos pro zaristas; o el trabajo que llevan a cabo apologetas ignorantes, apoltronados en dos o tres malas lecturas de los manuales de Bujarín, no podrán evitar que el interior del debate sobre el porvenir, que hoy ocupa al mundo, esté chisporroteado por el genio de Marx. Tampoco podrán evitar que este pensamiento esté presente en el sudor que produce la torsión de cada tornillo en el cuerpo de la fuerza de trabajo del planeta. Le temen al fantasma que este modo produce.
jueves, 4 de febrero de 2010
Pulsio, Saúl y 4-F (La Quinta Columna, 04/02/2010)
Nunca me ha cuadrado hablar de mí mismo. Pero, si quiero rendir homenaje desde mi humilde perspectiva, a la jornada del 4-F del 92, no me queda más remedio que apelar a la memoria que voy siendo, gracias al especial afecto de aquellos que han permitido mi incómoda presencia, dejando que los acompañe. De la busaca de la memoria se escapan algunos nombres que como tatuaje vinculo a aquella fecha. La madrugada del 3 para 4 de Febrero, lo más importante era recibir una llamada. Un nombre por otro, decía el maestro Derrida. Un nombre por sí mismo nunca dice nada, a menos que esté acompañado de la aureola de su propia odisea. Se trataba de la llamada de José Tovar, el Pulsio, o en su defecto, de Saúl Ortega. Pulsio había sido guerrillero y Saúl era un dirigente estudiantil de los buenos y los duros, que venía de ser militante del PRV. Estaban vinculados al movimiento desde temprano. Tenían contacto directo con los alzados. Si mal no recuerdo, uno de ellos era el sargento Venero y el otro el teniente Bracamonte. Pulsio y Saúl, dos camaradas de la Universidad de Carabobo del equipo de Nancy Pérez, que conocimos en las luchas callejeras de finales de los 70. Veníamos de marchar juntos en un recorrido que alcanzaba todo el país, construyendo un masivo movimiento estudiantil que para esos días sacudía a todas las universidades de Venezuela, por cierto, sin ninguna cobertura mediática. En Caracas éramos un puñado de amigos los conjurados. Nuestra relación: Un oficial de apellido De La Rosa, destacado en el Hospital Militar. Pero por una delación habíamos perdido el contacto. De manera que el vínculo era Carabobo. Gracias a Anahí Arismendi, siempre amiga y colega periodista, que para aquel entonces trabajaba en el periódico El Globo, también hacíamos contacto. Teníamos reuniones regulares Con Klevel Ramírez y de cuando en cuando, con algún oficial juramentado. La frenética actividad que nos envolvía se mantuvo hasta pasados muchos meses después del segundo pronunciamiento militar, del 27 de Noviembre del 92. Para ese momento, Adina Bastidas, Vidal Cisneros y yo, sacábamos un periodiquito semi-clandestino llamado 4-F. Recuerdo siempre con mucha emoción, la madrugada del 27-N. Teníamos que hacer un contacto de carro a carro, intercambiando luces. Entonces me topé con Nicolás Maduro, a quien no veía desde los tiempos del liceo y con el Comandante Madrid Bustamante, para afinar contraseñas y órdenes de último minuto. Pero como en Las Mil y Una Noches, esa es otra historia. Yo estaba recién graduado de periodista y comenzaba de profesor en la UCV. Ahora, ¿A que ha venido semejante historia? Lo que quiero decir, es que nos animaba algo así como un conjuro, un espíritu. Estábamos poseídos de una gracia, de un instinto; una fuerza que algunos llaman convicciones. No aspirábamos a mas nada que ha ser parte del sueño y la aventura de transformar el mundo. Por la cabeza de ninguno aparecía un cargo o una recompensa. Lo mejor que podía pasarnos era que saliéramos vivos de todo aquello. Revisando la página de ese momento en el tiempo de nuestra mínima historia personal; sacando al aire los recuerdos para que tomen sol y hagan un poco de ejercicio, me topo con el entusiasmo y la motivación que nos movió aquellos días. Me pruebo el brazalete, estoy más gordo pero todavía me queda. Siento que se trata del mismo tejido y de la misma esperanza que nos abraza ahora. De todos los recuerdos me quedó con la sonrisa franca humilde y campesina-que son dos pero es la misma y una-, de Pulsio y de Saúl, cuando descorazonado, unos días después del pronunciamiento, nos vimos en un bar de Sabana Grande y les pregunte: ¿Ahora qué hacemos? La respuesta fue la esperada: “Lo de siempre camarada, subir el ánimo, apelar a la moral revolucionaria. Hacer lo que sabemos, seguir luchando, seguir buscando el sueño”.
jueves, 28 de enero de 2010
Haití (La Quinta Columna, 28/01/10)
Lo indecible siempre nos ronda y aureola. Pero sólo se hace presente de manera patética en situaciones límite. Por ejemplo, cuando el horror señorea a la realidad como en el caso de la guerra de Vietnam o la bomba de Hiroshima. Es decir, cuando la realidad rebasa el campo, el marco de representación del discurso y la palabra. Cuando, como dijera el poeta Alan Ginberg: “Demasiada realidad borra la razón. Por eso no podemos imaginarnos al infierno…”. Cuando la palabra “espanto”, se espanta de su propio reflejo, por su incapacidad para dar cuenta de lo real, y entonces se asume desnuda, como un simple golpe de voz que no señala nada, no tiene traducción, ni dónde asirse, o a dónde recurrir. Signo flotante y vacío, significante puro que se escalofría porque conoció su límite. Desbordamiento del sin sentido que salta del miedo pánico a la rabia. Lo ocurrido en Haití cabe en esta categoría. Por cuál nombre llamar, cómo calificarlo sin ahogarse en lágrimas y quedarse sin voz en ese grito. Por eso cabe preguntarse si hay algo de cierto en las numerosas teorías de la conspiración que por estos días circulan. Porque, es que en este sentido vienen apareciendo cosas. Por ejemplo: Las páginas web que hablan sobre los efectos de las máquinas Telsa para la producción de terremotos-que desde los años 40 fueron utilizadas con éxito en pequeña escala-, se encuentran bloqueadas, desconectadas o desactivadas. Lo que quiere decir que no hay acceso. O sea, quienes quieren profundizar la información que circuló sobre las denuncias de la marina rusa, en relación a la presunta utilización de armas elaboradas sobre la base del uso del electromagnetismo, para la producción de terremotos a 10 kilómetros de profundidad, tienen que hilar fino. Lo mismo ocurre con el rastreo de los documentos que confirman la aprobación de cuantiosos recursos por parte de El Congreso y de El Departamento de Estado de EEUU, para perfeccionar armas para tales fines. Así mismo, hay poca información sobre numerosas pruebas y usos anteriores de este tipo de armas y casi todo lo que se encontraba en la red ha desaparecido. Esta información existe y es verdadera. Ahora lo que quedaría por confirmar, es si verdaderamente, fue usada en Haití como refieren algunos cables dispersos que han aparecido en la prensa. De ser de este modo, estaríamos ante uno de los mayores asesinatos en masa que pueda haber contemplado la humanidad. Más de 200 mil muertos; ancianos, mujeres, niños, hombres. Y para los que quedaron vivos el más sórdido e infernal horror; sólo comparado con cualquier otra tragedia de magnitudes épicas. Como sea, el papel de los marines no ha sido lo mejor para la tragedia de nuestros hermanos. Relataban unos rescatistas mexicanos que los gringos permitían la acción de estos grupos sólo en las zonas ricas y desestimaban la ayuda que pudiera prestarse al interior del país y a los barrios pobres de Puerto Príncipe. En este mismo sentido, los barcos hospital norteamericanos, sólo prestan sus servicios a personas escogidas y se encuentran sub utilizados mientras se acelera la presencia militar en todo Haití. Igualmente, llama la atención la eficiencia y celeridad de las tropas americanas en este caso, en comparación con la capacidad de movilización y despliegue que demostraron hace 3 años en Luisiana, luego del paso del huracán Catrina. En Haití llegaron en 3 días casi 5 mil hombres, mientras que en su propio territorio tardaron 22 días para movilizar a la reserva nacional. Todo esto deja mucho que pensar. La posición geoestratégica de este país hermano, es muy importante para el gobierno de Obama, quien sabe que tarde o temprano tendrá que salir de Guantánamo y comprometido como está con el incremento del gasto militar. Son vientos de guerra que amenazan con horror, hambre y miseria, al avance revolucionario de América Latina. Para ello, el imperio saca provecho del dolor haitiano.
jueves, 21 de enero de 2010
La Profecía (La Quinta Columna, 21/01/10)
Imaginemos de una vez que se cumple la profecía. No cualquier profecía; no estamos hablando de aquella del 2012; más bien nos instalamos en los linderos de una que fue olvidada por los economistas y planificadores, conocida como la Teoría de los Picos de Hubbert y estamos pensando qué pasaría si la cruzamos con el llamado “optimismo-pesimista” de Edgar Morín. ¿De todo esto que saldría? Nos explicamos entonces. A finales de los años 60, se puso de moda la minifalda, el rock y la tesis del economista norteamericano que predecía el agotamiento del petróleo como principal fuente de abastecimiento energético mundial. Hubbert aseguraba que manejando y proyectando los datos del momento sobre los niveles de consumo de energía, las reservas de petróleo de EEUU, se acabaría por allí por 1975 (la pegó) y las del resto del mundo lo harían hacia el 2037. Para Hubbert, es necesario abandonar cuanto antes la cultura del crecimiento sobre la base del consumo de energía fosil. De seguir así, las fuentes se harían cada vez más escasas, difíciles de extraer y en consecuencia más caras. Haciendo inútil la expectativa de crecimiento dentro del actual modelo de desarrollo. De más está decir, que se haría inoperante el actual arsenal tecnológico. Ahora la otra: Morín asegura que la crisis medio ambiental se incrementa por dos, cada vez que aumentamos el consumo energético en aproximadamente unos cinco millones de barriles diarios. Lo que presiona a su vez los precios y el consumo, al tiempo que hace obsoleta e inviable, por costosa, contaminante y redundante a la tecnología dominante. Abundemos. Todo parece indicar que estas líneas proféticas ya se cruzan. Por un lado, crisis energética y de crecimiento, aliñada con crisis económica financiera; y por el otro lado, fracaso de Copenhague, con recalentamiento global, oscurecimiento de la tierra y todo lo demás cabalgando a sus anchas como un espectro amenazador, al punto que muchos de los especialistas y científicos del ambiente más optimistas dicen que ya estamos a punto de cruzar la línea, el umbral de no retorno. Imaginemos ahora, por un momento-y luego sacudimos la cabeza para alejar pensamientos malos-, que el Krakatoa, el Etna u otro volcán caprichosamente estalla. Recordemos que en 1841 eructó el Krakatoa y por siete días oscureció al sol, bajando la temperatura global en dos grados. ¿Qué ocurriría hoy con las actuales bajas temperaturas que ya se están presentando en Europa, Asia y Norte América? Corte de luz y fin del partido. O sea, a recoger las sillas que se acabó la fiesta. Alguien dirá: Empezando el año y este se pone apocalíptico. Nada que ver. Créame, me anima el más alucinado optimismo. Llegamos al llegadero-que los expertos llaman disyuntiva histórica-: Socialismo o barbarie. La tierra, el ambiente, los maya, se convirtieron en tema. El papel del científico y del político, dijera Weber, es reconocer la falla, el punto de quiebre; leer la irrupción, reconocer la emergencia cuándo salta una época; en qué momento cambiar de lectura de los procesos y los movimientos. La imagen de Marx, el topo, me viene a la mente como metáfora, para definir el propósito de una transformación urgente. Un bichito miope pero con gran olfato, capaz de oler los tiempos de lluvia y turbulencia para ponerlos al servicio de su planificación. Cuenta con gran paciencia, una tenacidad que raya en la obstinación. Cava y socava y cuando menos se le espera sube a la superficie para ver el sol. Yo soy miope, pero esto no me impide ver que los tiempos que corren son anunciadores, cuál trompeta de arcángeles, de la naturaleza y de los cambios revolucionarios necesarios para la transformación planetaria. Es tiempo de temporal, tiempo de no tiempo, es decir, de uno nuevo que ya llega y se anuncia. Momento de actuar y de transformar salvando a la madre tierra. Momento para estar preocupados, pero eso sí y por qué no, también alegres.
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