jueves, 4 de febrero de 2010

Pulsio, Saúl y 4-F (La Quinta Columna, 04/02/2010)

Nunca me ha cuadrado hablar de mí mismo. Pero, si quiero rendir homenaje desde mi humilde perspectiva, a la jornada del 4-F del 92, no me queda más remedio que apelar a la memoria que voy siendo, gracias al especial afecto de aquellos que han permitido mi incómoda presencia, dejando que los acompañe. De la busaca de la memoria se escapan algunos nombres que como tatuaje vinculo a aquella fecha. La madrugada del 3 para 4 de Febrero, lo más importante era recibir una llamada. Un nombre por otro, decía el maestro Derrida. Un nombre por sí mismo nunca dice nada, a menos que esté acompañado de la aureola de su propia odisea. Se trataba de la llamada de José Tovar, el Pulsio, o en su defecto, de Saúl Ortega. Pulsio había sido guerrillero y Saúl era un dirigente estudiantil de los buenos y los duros, que venía de ser militante del PRV. Estaban vinculados al movimiento desde temprano. Tenían contacto directo con los alzados. Si mal no recuerdo, uno de ellos era el sargento Venero y el otro el teniente Bracamonte. Pulsio y Saúl, dos camaradas de la Universidad de Carabobo del equipo de Nancy Pérez, que conocimos en las luchas callejeras de finales de los 70. Veníamos de marchar juntos en un recorrido que alcanzaba todo el país, construyendo un masivo movimiento estudiantil que para esos días sacudía a todas las universidades de Venezuela, por cierto, sin ninguna cobertura mediática. En Caracas éramos un puñado de amigos los conjurados. Nuestra relación: Un oficial de apellido De La Rosa, destacado en el Hospital Militar. Pero por una delación habíamos perdido el contacto. De manera que el vínculo era Carabobo. Gracias a Anahí Arismendi, siempre amiga y colega periodista, que para aquel entonces trabajaba en el periódico El Globo, también hacíamos contacto. Teníamos reuniones regulares Con Klevel Ramírez y de cuando en cuando, con algún oficial juramentado. La frenética actividad que nos envolvía se mantuvo hasta pasados muchos meses después del segundo pronunciamiento militar, del 27 de Noviembre del 92. Para ese momento, Adina Bastidas, Vidal Cisneros y yo, sacábamos un periodiquito semi-clandestino llamado 4-F. Recuerdo siempre con mucha emoción, la madrugada del 27-N. Teníamos que hacer un contacto de carro a carro, intercambiando luces. Entonces me topé con Nicolás Maduro, a quien no veía desde los tiempos del liceo y con el Comandante Madrid Bustamante, para afinar contraseñas y órdenes de último minuto. Pero como en Las Mil y Una Noches, esa es otra historia. Yo estaba recién graduado de periodista y comenzaba de profesor en la UCV. Ahora, ¿A que ha venido semejante historia? Lo que quiero decir, es que nos animaba algo así como un conjuro, un espíritu. Estábamos poseídos de una gracia, de un instinto; una fuerza que algunos llaman convicciones. No aspirábamos a mas nada que ha ser parte del sueño y la aventura de transformar el mundo. Por la cabeza de ninguno aparecía un cargo o una recompensa. Lo mejor que podía pasarnos era que saliéramos vivos de todo aquello. Revisando la página de ese momento en el tiempo de nuestra mínima historia personal; sacando al aire los recuerdos para que tomen sol y hagan un poco de ejercicio, me topo con el entusiasmo y la motivación que nos movió aquellos días. Me pruebo el brazalete, estoy más gordo pero todavía me queda. Siento que se trata del mismo tejido y de la misma esperanza que nos abraza ahora. De todos los recuerdos me quedó con la sonrisa franca humilde y campesina-que son dos pero es la misma y una-, de Pulsio y de Saúl, cuando descorazonado, unos días después del pronunciamiento, nos vimos en un bar de Sabana Grande y les pregunte: ¿Ahora qué hacemos? La respuesta fue la esperada: “Lo de siempre camarada, subir el ánimo, apelar a la moral revolucionaria. Hacer lo que sabemos, seguir luchando, seguir buscando el sueño”.

jueves, 28 de enero de 2010

Haití (La Quinta Columna, 28/01/10)

Lo indecible siempre nos ronda y aureola. Pero sólo se hace presente de manera patética en situaciones límite. Por ejemplo, cuando el horror señorea a la realidad como en el caso de la guerra de Vietnam o la bomba de Hiroshima. Es decir, cuando la realidad rebasa el campo, el marco de representación del discurso y la palabra. Cuando, como dijera el poeta Alan Ginberg: “Demasiada realidad borra la razón. Por eso no podemos imaginarnos al infierno…”. Cuando la palabra “espanto”, se espanta de su propio reflejo, por su incapacidad para dar cuenta de lo real, y entonces se asume desnuda, como un simple golpe de voz que no señala nada, no tiene traducción, ni dónde asirse, o a dónde recurrir. Signo flotante y vacío, significante puro que se escalofría porque conoció su límite. Desbordamiento del sin sentido que salta del miedo pánico a la rabia. Lo ocurrido en Haití cabe en esta categoría. Por cuál nombre llamar, cómo calificarlo sin ahogarse en lágrimas y quedarse sin voz en ese grito. Por eso cabe preguntarse si hay algo de cierto en las numerosas teorías de la conspiración que por estos días circulan. Porque, es que en este sentido vienen apareciendo cosas. Por ejemplo: Las páginas web que hablan sobre los efectos de las máquinas Telsa para la producción de terremotos-que desde los años 40 fueron utilizadas con éxito en pequeña escala-, se encuentran bloqueadas, desconectadas o desactivadas. Lo que quiere decir que no hay acceso. O sea, quienes quieren profundizar la información que circuló sobre las denuncias de la marina rusa, en relación a la presunta utilización de armas elaboradas sobre la base del uso del electromagnetismo, para la producción de terremotos a 10 kilómetros de profundidad, tienen que hilar fino. Lo mismo ocurre con el rastreo de los documentos que confirman la aprobación de cuantiosos recursos por parte de El Congreso y de El Departamento de Estado de EEUU, para perfeccionar armas para tales fines. Así mismo, hay poca información sobre numerosas pruebas y usos anteriores de este tipo de armas y casi todo lo que se encontraba en la red ha desaparecido. Esta información existe y es verdadera. Ahora lo que quedaría por confirmar, es si verdaderamente, fue usada en Haití como refieren algunos cables dispersos que han aparecido en la prensa. De ser de este modo, estaríamos ante uno de los mayores asesinatos en masa que pueda haber contemplado la humanidad. Más de 200 mil muertos; ancianos, mujeres, niños, hombres. Y para los que quedaron vivos el más sórdido e infernal horror; sólo comparado con cualquier otra tragedia de magnitudes épicas. Como sea, el papel de los marines no ha sido lo mejor para la tragedia de nuestros hermanos. Relataban unos rescatistas mexicanos que los gringos permitían la acción de estos grupos sólo en las zonas ricas y desestimaban la ayuda que pudiera prestarse al interior del país y a los barrios pobres de Puerto Príncipe. En este mismo sentido, los barcos hospital norteamericanos, sólo prestan sus servicios a personas escogidas y se encuentran sub utilizados mientras se acelera la presencia militar en todo Haití. Igualmente, llama la atención la eficiencia y celeridad de las tropas americanas en este caso, en comparación con la capacidad de movilización y despliegue que demostraron hace 3 años en Luisiana, luego del paso del huracán Catrina. En Haití llegaron en 3 días casi 5 mil hombres, mientras que en su propio territorio tardaron 22 días para movilizar a la reserva nacional. Todo esto deja mucho que pensar. La posición geoestratégica de este país hermano, es muy importante para el gobierno de Obama, quien sabe que tarde o temprano tendrá que salir de Guantánamo y comprometido como está con el incremento del gasto militar. Son vientos de guerra que amenazan con horror, hambre y miseria, al avance revolucionario de América Latina. Para ello, el imperio saca provecho del dolor haitiano.

jueves, 21 de enero de 2010

La Profecía (La Quinta Columna, 21/01/10)

Imaginemos de una vez que se cumple la profecía. No cualquier profecía; no estamos hablando de aquella del 2012; más bien nos instalamos en los linderos de una que fue olvidada por los economistas y planificadores, conocida como la Teoría de los Picos de Hubbert y estamos pensando qué pasaría si la cruzamos con el llamado “optimismo-pesimista” de Edgar Morín. ¿De todo esto que saldría? Nos explicamos entonces. A finales de los años 60, se puso de moda la minifalda, el rock y la tesis del economista norteamericano que predecía el agotamiento del petróleo como principal fuente de abastecimiento energético mundial. Hubbert aseguraba que manejando y proyectando los datos del momento sobre los niveles de consumo de energía, las reservas de petróleo de EEUU, se acabaría por allí por 1975 (la pegó) y las del resto del mundo lo harían hacia el 2037. Para Hubbert, es necesario abandonar cuanto antes la cultura del crecimiento sobre la base del consumo de energía fosil. De seguir así, las fuentes se harían cada vez más escasas, difíciles de extraer y en consecuencia más caras. Haciendo inútil la expectativa de crecimiento dentro del actual modelo de desarrollo. De más está decir, que se haría inoperante el actual arsenal tecnológico. Ahora la otra: Morín asegura que la crisis medio ambiental se incrementa por dos, cada vez que aumentamos el consumo energético en aproximadamente unos cinco millones de barriles diarios. Lo que presiona a su vez los precios y el consumo, al tiempo que hace obsoleta e inviable, por costosa, contaminante y redundante a la tecnología dominante. Abundemos. Todo parece indicar que estas líneas proféticas ya se cruzan. Por un lado, crisis energética y de crecimiento, aliñada con crisis económica financiera; y por el otro lado, fracaso de Copenhague, con recalentamiento global, oscurecimiento de la tierra y todo lo demás cabalgando a sus anchas como un espectro amenazador, al punto que muchos de los especialistas y científicos del ambiente más optimistas dicen que ya estamos a punto de cruzar la línea, el umbral de no retorno. Imaginemos ahora, por un momento-y luego sacudimos la cabeza para alejar pensamientos malos-, que el Krakatoa, el Etna u otro volcán caprichosamente estalla. Recordemos que en 1841 eructó el Krakatoa y por siete días oscureció al sol, bajando la temperatura global en dos grados. ¿Qué ocurriría hoy con las actuales bajas temperaturas que ya se están presentando en Europa, Asia y Norte América? Corte de luz y fin del partido. O sea, a recoger las sillas que se acabó la fiesta. Alguien dirá: Empezando el año y este se pone apocalíptico. Nada que ver. Créame, me anima el más alucinado optimismo. Llegamos al llegadero-que los expertos llaman disyuntiva histórica-: Socialismo o barbarie. La tierra, el ambiente, los maya, se convirtieron en tema. El papel del científico y del político, dijera Weber, es reconocer la falla, el punto de quiebre; leer la irrupción, reconocer la emergencia cuándo salta una época; en qué momento cambiar de lectura de los procesos y los movimientos. La imagen de Marx, el topo, me viene a la mente como metáfora, para definir el propósito de una transformación urgente. Un bichito miope pero con gran olfato, capaz de oler los tiempos de lluvia y turbulencia para ponerlos al servicio de su planificación. Cuenta con gran paciencia, una tenacidad que raya en la obstinación. Cava y socava y cuando menos se le espera sube a la superficie para ver el sol. Yo soy miope, pero esto no me impide ver que los tiempos que corren son anunciadores, cuál trompeta de arcángeles, de la naturaleza y de los cambios revolucionarios necesarios para la transformación planetaria. Es tiempo de temporal, tiempo de no tiempo, es decir, de uno nuevo que ya llega y se anuncia. Momento de actuar y de transformar salvando a la madre tierra. Momento para estar preocupados, pero eso sí y por qué no, también alegres.

jueves, 17 de diciembre de 2009

La Cumbre (La Quinta Columna, 17/10/09)

En su bestiario, Borges habla de un ave improbable, que tejía sus nidos de forma invertida, por lo que el huevo rodaba y se partía, haciendo imposible su continuidad. Por lo que de él, sólo queda el nido. ¿Metáfora de nosotros mismos? Que toda forma de vida sobre la tierra, está en peligro de extinción, se ha dicho tanto últimamente, que ya raya en el lugar común. Poco importa a las mayorías del planeta, para las que vivir, es sobrevivir hoy, sin referencia de futuro. Tal vez estemos esperando, una suerte de héroe mágico, que con un ademán de último movimiento, salve al globo, como ocurre en las películas, en las que el chico bueno desactiva la bomba, a solo un puñado de agónicos segundos. Para colmo de males, los gringos han puesto de moda un motón de filmes apocalípticos, que terminan de frivolizarnos la velada. La última, un bodrio llamado 2012. Una cinta en la que sólo se salvan los ricos y los políticos del primer mundo, en la misma medida en que se cumple la profecía maya, que pareciera estamos ayudando frenéticamente a materializar. ¿De desaparecer la vida, esto sería acaso una catástrofe? Marx creía, con Spinoza, que si. En su optimismo, veía la vida humana como la síntesis; expresión del universo auto interpretándose. En ese sentido, Spinoza pensaba que lo humano era forma de expresión del modo extenso de la sustancia eterna de dios, pensándose a sí mismo. Pero los científicos de la teoría Gaya no creen esto. Aseguran que la tierra es un ser vivo e inteligente, que se auto regula, y que se encuentra hoy ante una disyuntiva: O permite que los seres humanos acabemos con ella y con toda existencia sobre la tierra, o dispone de la especie que amenaza a su permanencia y a las demás formas de vida. Para esta corriente, hemos llegado al punto de no retorno. En los próximos 50 años, la temperatura del planeta habrá subido unos 4 ó 6 grados, lo que significa el comienzo del final. Estaríamos apenas en los umbrales. Versiones similares son, compartidas por sabios como Capra, Maturana, Morín o Varela. La cosmogonía de pueblos tan distantes y diversos como los Navajos y mapuches, ya lo advertían: La Pacha Mama está enferma. Creencia que Occidente sigue rechazando y subestimando por considerarlas atrasadas y anti progresistas. Se preguntaba Galeano, si tendrían la misma responsabilidad por la hecatombe que llegó para quedarse, los habitantes de los basureros de Mumbay, que los magnates de la industria química mundial. Ya va siendo hora de compartir las cargas de manera proporcional al daño, antes que ocurra la predicción de Alan Poe: “El mesías vendrá cundo ya no sea necesario porque será demasiado tarde”. Hace unos años, un periodista preguntó al premio Nobel de física, Richard Feyhman, si creía en la existencia de vida inteligente en el universo, su repuesta fue un rotundo: “No”. Para él, nosotros somos prueba de ello. Este científico desarrolló una polémica tesis, conocida como “teoría entropía débil”, según la cual, luego de largos procesos matemáticos, queda demostrado que somos la única especie inteligente en todo el universo, lo que ya fue desmentido por su afirmación anterior. En este mismo contra sentido, Einstein respondió a la pregunta sobre vida extraterrestre, de este modo: “Somos nosotros mismos que volvemos del futuro a tratar de salvar la tierra. Vea usted, que despropósito y pérdida de tiempo en el tiempo, pues como se ve, no lo logramos, por lo que no hay futuro, razón por la que no alcanzamos a venir. ¿Es una lastima, no cree? Hubiese sido muy lindo aprovechar la maravillosa oportunidad de ser parte viviente de la historia de este universo y no lo que seguramente ocurrirá; criaturas esperando su extinción. No se ría. Creo firmemente, por absurda, en esta paradoja, así como un niño se desencanta de la navidad”.

jueves, 10 de diciembre de 2009

La Banca (La Quinta Columna 10/12/09)

¿Quién es más ladrón, el que roba un banco o el que funda un banco? Se pregunta Facundo Cabral. Ante la coyuntura creo que esta pregunta requiere una respuesta. La relación mercantil, en su forma dineraria, une formalmente disímiles objetos. Aquí, la inscripción comercial y monetaria permanece sobre codificada por los caracteres de inscripción del modo de la producción, que no conoce ni reconoce al trabajo abstracto. Como dice Marx, esta es una relación simple y antigua, pero sólo aparece como tal, en el capitalismo moderno. Antes, la forma comercial monetaria no disponía de un cuerpo propio. Todo consistía en un comerciante que compraba barato y vendía caro. Pero con la relación capitalista, el capital mercantil-financiero, secuestra esta actividad en la deuda y el crédito. En una palabra, la nueva formación social empieza cuando el capital cesa de ser sólo material de intercambio para volverse filiativo, cuando el dinero engendra dinero, o valor en forma de plusvalía, “valor progresivo”, dinero siempre brotando y creciendo, multiplicándose al infinito sobre sí mismo, bajo la formula: D-D-D. “El dinero así concebido, se presenta como sustancia de sí misma, para la cual, mercancía y moneda son sólo una forma”. Marx sigue: “Del mismo modo que dios distingue en su persona al padre del hijo y ambos forman solo uno. Así como diez libras, por el interés, se convierten en veinte y de allí en capital”. En esas condiciones el capital es lógica de todo el socius que se apropia de las fuerzas productivas. Ya no estamos en el dominio del cuantum, sino en el de la relación diferencial de la conjunción, que define las relaciones dominantes de un campo social: El del capitalismo, que confiere a la abstracción un valor efectivamente concreto. La abstracción ya no es una simple referencia a una cantidad variable entre términos independientes. Es independiente por si misma estableciendo los modos de la relación social. La banca produce la dualidad entre la formación de medios de pago y la multiplicación abstracta del dinero, a través de la creación de deuda por la vía del crédito y la financiación; la gestión de la moneda y la financiación de la acumulación; la moneda de cambio y la moneda de crédito. El dinero se metamorfosea en relación pura, dentro de la forma bancaria. Ésta actúa como bisagra entre endeudamiento, pago y plusvalía del dinero que se multiplica sobre sí mismo, lo que muestra que la moneda va más allá de la circulación simple y del dinero como medio de pago. A la inversa, el crédito bancario opera a la desmaterialización y desmonetización de la moneda, a favor de la circulación de órdenes de pago que sustituyen al dinero corriente. Aparece un nuevo circuito en el que el capital toma de sí mismo y se autofagia, en la medida en que ya no sólo es instrumento de cambio, sino sustancia de una relación de poder sobre la sociedad toda. La deuda infinita que engendra este modo, es el sentido interior de la lógica capitalista a la que nada escapa. En el capitalismo, el Estado deber regular y controlar los devenires de la moneda de crédito, sea por la vía de la centralización y la garantía del crédito, creando la dependencia de un referencial en depósitos como el oro; o indirectamente regulando las tasas y unificando los mercados de capital, etc. Pero esto nunca será suficiente, siempre se le irá de las manos, pues la banca es relación usurera y simulacro: Dualidad de las dos formas del dinero. La práctica bancaria no hace más que actuar como mecanismo de reproducción ampliada del capital. No hay un desconocimiento por parte del estado capitalista de la forma de circulación del dinero bancario, por el contrario, la legalidad burguesa expresa su complicidad con el campo de inmanencia capitalista y su movimiento objetivo, en el que “todo se desvanece en el aire”, subordinándose al signo bancario, es decir, a su principio de convertibilidad abstracto concreta.

jueves, 26 de noviembre de 2009

La Internacional (La Quinta Columna, 26/11/09)

“Proletarios de todos los países ¡Uníos!”, fue la consigna que Marx lanzó al viento desde la primera internacional. Requisitoria que cada día se renueva y actualiza mientras dure el arco de tiempo de esta extraña formación social, asociada a un modo extenso de producción y reproducción de la vida material y espiritual, que metamorfosea todo lo que toca en valor y de allí, en capital. Modo que en sus entrañas contiene “el germen de su propia destrucción”: La contradicción capital-trabajo; la concentración del capital y la socialización de las fuerzas productivas; el dinero vs el valor; innovación vs obsolescencia de la mercancía; y todas las contradicciones inherentes al mercado y la sustitución de la materialización del deseo, por la forma abstracta del dinero. En este sentido, también entra en crisis su expresión cultural: La Modernidad. Una formación social civilizatoria que nació y se mantiene en crisis, renovando su metabolismo interior. Marx y Bakunin sabían que no bastaba con las condiciones objetivas siempre presentes en la naturaleza misma del capitalismo. Hacía falta el ejercicio de la voluntad en la construcción de una subjetividad política, para “un mundo por ganar”. A la Primera Internacional le sucedió la segunda, convocada por un Engels mal rodeado de socialdemócratas reformistas y sin visión. Luego de una profunda caracterización de las mutaciones del capitalismo y de sus actualizaciones, Lenin funda la Tercera Internacional, en el marco de la Primera Guerra Mundial y de un fragoroso debate que lo lleva a enfrentar por igual a las posiciones reformistas de la segunda, con su libro, El renegado Kaustky y la revolución proletaria; y a los ultra-izquierdistas con: La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Además ubica el contexto de la construcción político-organizativa en su libro, El imperialismo, fase superior del capitalismo. El programa de la Tercera Internacional debe ser revisado de manera crítica. Si bien no se trata de reeditarlo de manera mecánica, allí hay pistas que pueden servir para orientar el momento. Por ejemplo, la bandera de la paz, ante el guerrerismo imperialista. Con la muerte de Lenin, Stalin se apodera de La Internacional, nombrando a Bujarín presidente del buró. Este será sustituido por Dimitrof y su idea de los frentes populares. Por su parte Trotsky funda una cuarta, que tenía como base la idea del programa de transición. ¡Una nueva Internacional, la quinta, en hora buena! Decimos los comunistas dentro del proceso. En el marco de una crisis financiera sin fin y de un reajuste global que ha llevado a amigos intelectuales como Negri, Jameson o Zizek, a afirmar, fuera de todo dogmatismo, que estamos ante un cambio “que podría hacer estallar al capitalismo en mil pedazos”. Suenan campanas de difunto para el capital y su nuevo modo de expresión: El Imperio. Hace falta quien la toque. ¿Cómo se organiza este espacio, quienes lo integran? Trotsky hablaba de un partido internacional con expresiones locales, Lenin de un directorio que desarrollara una línea general, aplicada con autonomía por los partidos locales, en una de “pensar global, actuar local”. Stalin disolvió la tercera para mandar a los partidos comunistas por separado desde Moscú. ¿Cuál es la agenda del debate, el programa mínimo y las consignas que sintetizan la política? Obviamente sabemos que no se trata de presentar un paquete ya prefabricado. Si ocurre de esa manera, lo más seguro es el fracaso. Se trata, de recoger la convocatoria del camarada Chávez, para que no caiga en saco roto y empezar de una vez a pensar y actuar en función de la prefiguración de la quinta Internacional. Que el programa se vaya haciendo en la misma medida en que surge la unidad del nuevo proletariado mundial: La Multitud, en el marco del más profundo y hermoso debate sobre lo que debe ser una poética de la humanidad por venir; o lo que es lo mismo una ética política.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Marcos (La Quinta Columna, 19/11/09)

Las historias de América, caminando van a encontrarse. Madeja intrincada de mapas, geografías y sueños marcados por fechas en el otro calendario: El de los pueblos. La rabia zapatista cumplió 26 años de polémica lucha. Se puede o no estar de acuerdo. En todo caso, “bonito es ver llover y no mojarse”, Allí están, con una práctica que dice y desdice. Escuchemos a Marcos: “El mundo que vale, el real, es el de los medios. Es ahí donde se forma el político profesional. ¿Para qué principios, memoria, honestidad? No son necesarias plataformas políticas o programas de acción, sino un programa de imagen publicitaria y una plataforma de cosméticos. Es en los medios donde aparecen esas miradas a través de las cuales se inventa una realidad desde donde nos asomamos a la América Latina. Y ahí encontramos miradas que clasifican, juzgan y condenan, y miradas que tratan de entender. Miradas suplantadoras y miradas representativas de la “beatifull people”, que pierde la ecuanimidad y equilibrio facial, si se plantean las siguientes preguntas: “¿Cómo se lucha contra la explotación y la pobreza sin redistribuir la riqueza? ¿Cómo se recuperan las riquezas básicas, en manos de las multinacionales? ¿Qué pasa si se realizan reformas agrarias para limitar el poder de las oligarquías terratenientes y se potencia la organización popular de los trabajadores campesinos? ¿Qué ocurre cuando se busca refundar el Estado sobre leyes de autonomía que reconocen la realidad multiétnica de los pueblos indios?” Esta crítica vale también para la izquierda tradicional, tan decente que se parece demasiado a la derecha y que ubican el problema del Poder y del gobierno, como un asunto de caminos (vía pacífica o vía armada, reforma o revolución). El Poder se refiere a preguntas fundamentales: ¿para qué y para quién gobernar? En la sociedad capitalista, la convivencia se resuelve con la imposición de hegemonía (manda el que tiene), y homogeneizando los valores y criterios del mercado. Por lo tanto, el problema del Poder no es si se accede a ellos por la vía electoral o con quien se disputa su titularidad, sino cómo se enfrenta o no a esa hegemonía y a esa homogeneización. Sólo recordemos estas palabras de amarga alerta y esperanza de Walter Benjamin: “Nos hemos vuelto pobres. Hemos ido desprendiéndonos de una porción tras otra de la herencia de la humanidad, frecuentemente teniendo que darla en una casa de empeño por cien veces menos de lo que vale, a cambio de que nos adelanten la pequeña moneda de lo actual”. Afortunadamente hay otra forma de ver la historia de nuestra América Latina, la de la insumisión y la rebeldía. Una parte de esta historia singular es la del imperdonable para los poderosos, pueblo cubano, el último en independizarse y el primero en ser libre en nuestro continente. En la otra Latinoamérica otra historia se reconstruye y no busca absoluciones, redenciones ni perdones. La que camina abajo y a la izquierda anticapitalista. La que levanta una nueva Torre de Babel, no sólo para desafiar al dios omnipotente del dinero y hacerse espacio y respeto en sus diferencias. La que tiene el moreno rostro de los pueblos originarios y las manos de quienes echan a andar las ruedas de la historia con minúsculos pies de mujeres. La del sudor amargo de los cuerpos de obreros y campesinos. Podrán trucar calendarios y geografías, pero el mañana que parirá esta tierra de Latinoamérica no será patrimonio de democracia vacía de pueblo. Por el contrario, será obra de pueblos irredentos que no se conformarán con disparar a los relojes para detener el tiempo de la conquista de su libertad. Arman ya otro tiempo como alternativa. Necesaria será entonces la participación de los que renuncien a ser arriba y para arriba y se conviertan en Nadie, listos enfrentar al Cíclope Polifemo: El Poder capitalista”.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El Muro (La Quinta Columna, 12/11/2009)

Veinte años y una fiesta. Asisten los que levantan o respaldan otros muros igualito de infames. Demostración de que no hay quien pueda con las leyes de la física. La fuerza de gravedad todo lo derriba. Una celebración cínica por parte de aquellos que deberían estar preocupados por la crisis mundial del actual modelo de desarrollo capitalista y su estrepitoso derrumbe. Mientras paradójicamente, los que sí deberíamos estar celebrando, mantenemos una suerte de luto silencioso y cómplice, especie de mala conciencia y duelo por un fallecimiento que no es nuestro. Lo que se desplomó, lo que se vino abajo, fue una de las formaciones más perversas del capitalismo de estado, engendrado y encerrado, al interior de un modelo de control social de los más autoritarios que ha permitido la historia del estado burgués hasta hoy. Un régimen que hizo de la paranoia doctrina y de la persecución política vida cotidiana, en nombre de un malentendido. ¿Qué cómo es eso? Resulta que al caerse el muro todo se disolvió en el Este, como por arte de magia y en pocas semanas, la gente retomó el capitalismo serio, el que se enorgullece del mercado. ¿No será que en realidad lo que pasó aguas adentro del muro fue: nada? Es decir, más de lo mismo. Trotstky hablaba del socialismo burocrático, para nosotros, los comunistas libertarios, no fue más que capitalismo. Se le fundió la máquina a una corriente que, reclamándose del marxismo, tomó la dirección menos fecunda y más atrasada de dicho pensamiento, aquella que se toca con el capitalismo mimetizándose con él, llevando al extremo las formas mas perversas de autoritarismo. Hacer responsable a los comunistas libertarios del horror, no del muro, sino del régimen que lo hizo posible, sería igual que calificar a los liberales reformistas de ser directamente cómplices de la ascensión al poder del fascismo. La caída de ese muro, además de recordar y acusar a los que quedan en pie, entre otros el levantado por el sionismo en Palestina; el de la India y Pakistán; y el más vergonzoso, el que separa e México de EEUU; sirvió también y especialmente, para levantar de nuevo las banderas de la esperanza, particularmente en América Latina, fuera del alcance del chantaje de la necesaria alineación producto de la guerra fría. Los caminos emancipatorios han sido muchos, es decir, el esfuerzo de la especie humana por conseguirle salida a un modo de vida que se basa en la explotación del trabajo convertido en valor y en capital, ha creado diversas alternativas viables o no. Entre ellas dos de una misma fuente: Por un lado el Lenin libertario y blanquista, inclinado a la autonomía obrera y de clase, cuya síntesis son Las Tesis de Abril, en donde aboga por una forma de estado que reproduzca a La Comuna de París; tesis recogida en la consiga “Todo el poder a los Soviet”; y por el otro lado, el Lenin pragmático de la NEP ( nueva política económica), que se juega la suerte a un estado centralizador, plasmado en la consiga: “El socialismo es dictadura del proletariado más electricidad”. De allí dos modelos, dos diseños de estado, dos formas de partido, dos tipos de cuadros y funcionarios. Uno que se reclama del estado y el partido; otro que apuesta por las multitudes, siendo siempre parte de ellas. Porque, es que ese muro no es otra cosa que el producto de un debate entre las distintas corrientes de lo que hoy es el socialismo. Ese muro no fue más que la muestra de lo que pasa cuando se impone y entroniza una corriente que aplasta a las otras, en este caso, la corriente más autoritaria y atrasada; de modo que el muro sigue allí en las conciencias, como advertencia, para prevenirnos, como el letrero que cuelga a las puertas del infierno de Dante y nos Advierte: “Aquí termina toda esperanza”. Para nosotros se cayó el muro trayendo alivio y sonrisa después de la polvareda.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El Guaica (La Quinta Columna, 05/11/2009)

Un nombre es muchos nombres cuando nombrarlo no designa ya a un individuo. Un nombre propio puede nombrar una era y ser incluso una vía de transporte que actualiza el pasado y lo hace memoria. ¿Quién es ese personaje que se entronca con lo sagrado, con la imaginería popular y que resuena en las conciencias? Es el mismo que causaba terror entre los invasores colonialistas cada vez que era nombrado. Fue adoptado por Catuche, Jefe guerrero de Los Teque-Caracas, una nación Caribe-taima. Lo encontró vagando entre los cadáveres de una batalla, buscando a su padre. Apenas tenía seis años. Lo prepararon para que fuera el más puro de los Guaicas, pero la muerte de Catuche lo puso al frente de la historia. A los 19 años ya era el horror, y lo fue por 24 años más, hasta 1568, año probable de su asesinato, fecha que hoy honramos. Lo que queremos destacar es que este hombre de vivaz y divertida inteligencia, que gustaba jugar bromas al enemigo, se guiaba por un programa al que los invasores llamaban “El programa salvaje”. Logró aglutinar a 26 naciones indígenas al interior de una confederación, saltando toda suerte de diferencias y rivalidades; alcanzando treguas, asegurando una alianza estratégica que, aunque debilitada, se mantuvo hasta más allá de su muerte. Detengámonos por un momento en las avanzadas concepciones políticas de Guaicaipuro: 1) Alianza de sangre. Todos hermanos si aceptaban el programa. 2) Respeto al liderazgo, la autonomía y las tradiciones de cada pueblo, incluida su lengua. 3) Unidad y rotación de responsabilidades en las faenas agrícolas y la caza. Cada pueblo colaboraría de manera proporcional a sus capacidades y necesidades, con el esfuerzo de guerra. 4) División territorial, respeto por las destrezas militares de cada nación y unidad de mando en el combate. 5) Intercambio de objetos, conocimientos y saberes como parte del esfuerzo de guerra. 6) Defensa hasta la muerte de esos conocimientos, de las mujeres y los niños. 7) Creación de espacios comunes para ser explotados en términos de igualdad por la confederación. 8) Autonomía funcional de los mandos regionales y disciplina obediente al mando central. 9) Sentirse parte de la tierra y del universo y adorar a la tierra como único elemento religioso obligatorio. Guaicaipuro decía: “La tierra no es nuestra somos de la tierra, no defendemos nuestras tierras. Somos la madre tierra que se defiende”. 10) Formación de un poderoso ejercito indígena a partir de pequeños núcleos militares, asumiendo el hostigamiento y la guerrilla como forma principal de lucha y evitando las grandes confrontaciones. 11) De lograrse la paz, el ejército se disolvería en los distintos pueblos. 12) Los hombres sanos pero heridos en combate, las mujeres, los ancianos y los niños se internarían en la selvas más allá de la retaguardia (tal vez por esa decisión sabia, perduran algunos pueblos indígenas). 13) La jefatura se decide colectivamente. Los jefes deben renunciar a todo y serán sometidos a duras pruebas. 14) Se elegirán dos voceros por cada pueblo y se rotarán cada dos reuniones para que siempre estén todos representados pero por individuos diferentes. 15) Antes de cada batalla, los jefes llevarán a cabo un ritual que los confirma como hermanos e hijos de la tierra. 16) La traición y la cobardía son pecados que deben ser pagados con trabajos forzados hasta la muerte. 17) Una nación puede excluirse de la operación y perderá los benéficos colectivos. Las decisiones difíciles van al consejo de pinches. 18) Cada persona representa a toda su comunidad, los nexos se sellan con matrimonios Inter tribales. 19) El botín de guerra se reparte por igual. Se dan premios a los guerreros más destacados. Guardando una parte para las viudas y los huérfanos. 20) La consigna de todos será: “Vencer o morir” y “Unidos los hijos de la tierra en la nación de los libres-iguales”.