jueves, 14 de mayo de 2009
No verdadero (La Quinta Columna, 14/05/2009)
Hablar de la verdad pasa por una teoría del juicio. La facultad de juzgar reflexionarte, se revela en su fundamento como facultad de proyectar el mundo. Una naturaleza que corresponde a la capacidad de poner bajo conceptos, en la que pueda nuestro entendimiento hallarse libremente. Esta es la fórmula del juicio de Kant. Entender para juzgar, es conocer sin prejuicio ni a priori, sin presión contingente de motivaciones subalternas. Si el juicio se aparta de la verdad es un prejuicio, una opinión que sustituye al entendimiento. El concepto de una cosa, viene de lo comprendido y del conocimiento que tenemos de algo que se expone para ser refutado. No basta con el consenso o con la carga argumentativa, hace falta conocer las intenciones, los intereses de un discurso (Hitler también consiguió el consenso). De modo que la verdad es también un saber. Si por el contrario, la facultad de juzgar se ve intervenida por las pasiones que demandan la desconsideración de la naturaleza de una cosa, esta ya no será mesurable, pues su fin fue alterado o sustituido por un juicio que precede su existencia y su adecuación veritativa, entonces estamos en presencia, no de una mentira, sino de algo peor, por lo engañoso y confuso: Lo no verdadero, una adecuación, un acomodo con arreglo a fines. ¿Seremos dueños de la capacidad de juzgar, y en ese sentido, de nuestra libertad de pensar libremente, en un mundo acotado fuertemente por dispositivos que recortan a gusto la visibilidad y lo enunciable, en un orden de delimitación de la realidad, conforme a lógicas que obedecen a intereses no necesariamente colectivos? La retórica mediática privada, no sólo selecciona, también construye los objetos de los que habla y al hacerlo produce un juicio, una racionalidad sobre la cosa. Estos productos son “composibilidades”, es decir, ensamblajes posibles de traducciones, plazas que defender, posiciones tácticas, interpretaciones, cálculos políticos, intenciones, deseos, articulaciones singulares. Bourdieu estima que los medios privados privatizan todo lo que tocan y en ese sentido, son un permanente golpe de estado a la subjetividad política de las mayorías. Al imponer lecturas, regímenes de signos, estructuras simbólicas, calificativos, clichés y modas; además de ser incapaces de mantener un discurso coherentemente crítico sobre sí mismos, mientras su mirada escruta, expone y enjuicia a los otros, en el mismo movimiento en que borra las fronteras entre lo público y lo privado; dejando a la intemperie a aquellos objetos que son escaneados por esta mirada. El mundo convertido de este modo en espectáculo morboso y paradójico de sí mismo, reducido a imagen y escena mediática, crea un conjunto de mitologías agónicas alrededor de los llamados personajes públicos, eternamente expuestos y amenazados por el escándalo y el escario como último puerto en el marco relacional con los medios, en el tiempo dislocado de la producción de actualidad. Guattari llamaba a los medios, máquina meretriz del tiempo; en donde la información, que no es ni tiempo ni espacio, sino un ensamblaje interesado de algunos datos al interior de un relato, sustituye al cuerpo por la presencia y la fantasmagoría de la imagen. De este modo, la opinión pública queda mediada por el campo de selección de la ocurrencia mediática y su juicio será prótesis subordinada a la máquina. Cuando el juicio obedece a un discurso que discrimina según las pasiones, la selección de lo real y de allí, el menú de lo que debe ser dicho y sobre lo cual se puede hablar, además del modo de lo que puede ser dicho, entonces estamos en presencia de un régimen despótico, de una tiranía. En la mediática capitalista lo que menos hay es libertad y democracia.
jueves, 7 de mayo de 2009
Marx (La Quinta Columna, 07/05/2009)
“Espectros”, fue el primer título que Marx pensó para su best seller, El Manifiesto Comunista. Conjurar de nuevo los espectros, tirado de la mano de Balzac y de Shakespeare, para dar cuenta del espíritu de una época, era la tarea del genio de Treveris. Asegurarse hoy que el espíritu de Marx está vivo, es una tarea titánica que enfrenta a aquellos dogmatismos liberales que examinan a un paciente sano repitiendo la letanía redundante de: “El cadáver está muerto, es imposible su actualización y recuperación”; por un lado y por el otro, algo más peligroso aún, los que apoltronados en el apolillado chinchorro de las seguridades que exclaman: “ciencia marxista, materialismo dialéctico y toda otra suerte de jerigonzas que no hace otra cosa que clavarle un puñal por la espalda a un pensamiento que todavía se muestra vigoroso, a pesar del flaco favor que le hacen sus fans y de la defensa espumea que dichos acólitos realizan a diario desde un mesianismo positivista. Romper la censura, el prejuicio, avanzar sobre el estigma que le etiquetan unos y otros, es la apuesta intempestiva de quienes tomamos partido por un Marx resucitado por la fragua de los tiempos que corren. Un Marx elástico, atlético y renovado que ha saldado cuentas pendientes con la experiencia soviética reciente y que se prepara para contestar con fuerza a los arrebatos de la lógica del capital en su metabolismo y así asaltar la trampa jaula del sentido común. No se trata entonces de leer un libro de Marx sino de intentar otra lectura, en el marco de la derrota histórica de aquellos que se reclamaron como sus herederos y del los otros, los que celebraron demasiado pronto su muerte y se arrimaron prestos al festín del mercado. Una política de la amistad con aquellas categorías marcianas como plusvalía, opacidad, subsunción y desde allí, clases, lucha de clases, resulta para nosotros de lo más tentador. Lo que sigue de aquí, con Derrida, no es más que un ensayo en la noche, un grito de libertad que alumbre como faro dentro del largo invierno de la crisis mundial del capital. Seria esto un cohabitar con su fantasma y por qué no, también una suerte de biopolítica de la herencia, la memoria y sus pasiones, es decir, un re implantarse en el terreno de todas nuestras luchas, sus generaciones y sus tiempos. Marx entonces viene a ser otro de nosotros, el que está allí aunque no está presente. Por eso hay que hablarle al fantasma y con él, con el presente para que el futuro sea ya; sea futuro actual del trabajo emancipado y transfigurado en libertad y no en la mercancía. Pero el totalitarismo terrorista de la violencia capitalista ha hecho su trabajo y se siente el estrago de sus efectos en el exterminio en masas emprendido contra Marx. Lo sabemos cada vez que topamos con alguno de sus restos. Sin embargo y paradójicamente, allí queda también el rastro de un Marx vivo, que contemporáneamente nos habla de un presente haciéndose también aquello que nos llega desde y proveniente del porvenir, lo que va modificando el presente. ¿Dónde está Marx entonces? Tan sólo una pista para la respuesta: yendo hacia él. En la disyunción. En ese no lugar que va siendo; en el desquiciamiento producido por el conatus de la ocurrencia del devenir acontecimiento que hace que la presencia del espectro sea ahora, a un tiempo, muchos tiempos de lo que puede ser. Lo podemos encontrar también en los gestos cotidianos que nos permiten predecir y confirmar que la vida puede ser vivida de otro modo. En términos de Marx, porque el modo es la forma de expresión del tiempo en el presente vivo y todo modo puede ser superado. ¿Pero a que viene todo esto? A que El Viejo Topo una vez más esta de cumpleaños y desde su tumba su fantasma está de moda y recorre al mundo, y nos recita vigorosamente estos versos de Hamlet: “-El espectro (bajo tierra): Calma, calma espíritu inquieto…
-Hamlet: El tiempo está fuera de quicio ¡Vamos, entremos juntos!”
-Hamlet: El tiempo está fuera de quicio ¡Vamos, entremos juntos!”
jueves, 30 de abril de 2009
Zuma (La Quinta Columna, 30/04/2009)
Un nombre por otro, la parte por el todo. Sudáfrica, el espejo macabro. Debe tratarse el apartheid como una metonimia tanto del pasado como del presente (prejuicios, venganza, mucho miedo). Siempre podrá descifrarse nuestra realidad hipócrita a través de su singularidad. “Lo que pasa allí traduce lo que pasa aquí”, denunciaba Derrida. Los medios resaltan un perfil: El nuevo presidente de Sudáfrica fue imputado con 783 acusaciones de corrupción y violación. Ese es para ellos Jacob Zuma, jefe del Congreso Nacional Africano (ANC). No dicen que se ganó su legendaria legitimidad en la lucha contra el apartheid, luego de 10 años de torturas y prisión. Cómo ocultar que Zuma Ganó con el 67% de los votos. “Controvertido líder zulú acusado de corrupción gana elecciones” titulaba CNN. Para el pueblo triunfó el "camarada Zuma", comunista consumado, líder del ala izquierda del ANC, al que quisieron cerrarle el paso con numerosas acusaciones sin fundamento y una feroz campaña sistemática de desprestigio. “Trataron de asesinarme simbólicamente, me distrajeron por años en cuestiones judiciales que me alejaban del pueblo, pero estoy aquí, triunfando por ellos”, fueron sus primeras palabras. Los medios reaccionaron: “Son muchas las voces que se han levantado en el continente negro en contra su elección. Ven en él un camino hacia el abismo. Este comunista podría tomar medidas no acordes con la democracia, como ya ocurre en su país vecino, Zimbawe, con Mugabe a la cabeza. Para algunos, Zuma es un presidente corrupto más en la lista africana. Los blancos le ven como un dictador, los negros ponen en él sus esperanzas” (AP). ¿Quién es en verdad Zuma? Un luchador curtido de 67 años, con 50 de militancia. Un niño que cuidaba vacas en su aldea, Nkandla. Maestro autodidacta, formado luego en la Unión Soviética. Enfrentado a las posiciones dogmáticas. Sembrado en las multitudes ignoradas, convirtiéndose en la pesadilla. El objetivo para el desprestigio, pero la jugada se revirtió y provocó la caída del anterior Vicepresidente, Thabo Mbeko, acusado de haber expulsado a Zuma del ANC con trampas y de instrumentalizar la justicia, inventando imputaciones para deshacerse de él. En todo momento canta un himno guerrillero que cuenta con decenas de versiones en Internet (Umshini Wami), "Tráeme mi metralleta". Esta se ha convertido en la canción de cabecera del pueblo, utilizada en los tiempos del apartheid. En 2008 fue absuelto de la imputación más grave. Un show de TV en vivo, para todo el país.
La hija de un amigo le sentó en el banquillo. Quedó libre de cargos con las siguientes palabras: “¿Cómo iba a violarla en su casa, con sus 6 hermanitos durmiendo al lado en la misma cama, sin que ninguno se despertara o viera algo, además, arriesgándome a ser sorprendido en una propiedad rodeada de policías?”. La denunciante irrumpió en llanto y confesó, que había sido comprada por un miembro de la fiscalía que obedecía a un plan opositor. Desde ese momento, el juicio enfrentó tanto al Gobierno como a la oposición y arrastró a la sociedad entera, provocando disturbios en las calles. Jeremy Gordin, autor de una biografía de Zuma, señala que el zulú no es del agrado de los intelectuales y los medios atrincherados en "prejuicios modernistas y liberales". “Causa temor en los blancos porque pone fin al idilio que encubre la discriminación y coloca a Sudáfrica frente a una imagen de sí misma que preferirían ignorar. “El presidente Sudafricano no vacila en vivir, en mostrarse desde su cultura, no intenta parecer occidental. Va a las ceremonias vestido con la ropa tradicional zulú, de pieles de leopardos. Asegura que ama a todas sus 8 mujeres y a sus 18 hijos”, Afirma el analista Xo Mangcu. Según las encuestas, “el camarada” es apreciado por los negros con 7,7 sobre 10. Los blancos lo aborrecen y le dan 1,9 sobre 10.
La hija de un amigo le sentó en el banquillo. Quedó libre de cargos con las siguientes palabras: “¿Cómo iba a violarla en su casa, con sus 6 hermanitos durmiendo al lado en la misma cama, sin que ninguno se despertara o viera algo, además, arriesgándome a ser sorprendido en una propiedad rodeada de policías?”. La denunciante irrumpió en llanto y confesó, que había sido comprada por un miembro de la fiscalía que obedecía a un plan opositor. Desde ese momento, el juicio enfrentó tanto al Gobierno como a la oposición y arrastró a la sociedad entera, provocando disturbios en las calles. Jeremy Gordin, autor de una biografía de Zuma, señala que el zulú no es del agrado de los intelectuales y los medios atrincherados en "prejuicios modernistas y liberales". “Causa temor en los blancos porque pone fin al idilio que encubre la discriminación y coloca a Sudáfrica frente a una imagen de sí misma que preferirían ignorar. “El presidente Sudafricano no vacila en vivir, en mostrarse desde su cultura, no intenta parecer occidental. Va a las ceremonias vestido con la ropa tradicional zulú, de pieles de leopardos. Asegura que ama a todas sus 8 mujeres y a sus 18 hijos”, Afirma el analista Xo Mangcu. Según las encuestas, “el camarada” es apreciado por los negros con 7,7 sobre 10. Los blancos lo aborrecen y le dan 1,9 sobre 10.
jueves, 23 de abril de 2009
Masa, pueblo y multitud (La Quinta Columna 23/04/2009)
Hay personas que pierden de vista la utilidad de los conceptos para la comprensión de la realidad y desde allí, orientar correctamente nuestras prácticas. Oportunismo, pragmatismo y dogmatismo son enfermedades comunes de aquellos espíritus que se niegan a reconocer los cambios en los tiempos que corren y el necesario ajuste de los instrumentos del pensamiento. Algo pasa por ejemplo, con el concepto multitud. En ese sentido diremos algo sobre ésto. Las nuevas prácticas colectivas permiten apelar a la calidad subversiva del pensamiento de Spinoza y desde allí la entendemos como un cuerpo compuesto por innumerables cuerpos que se multiplican, hibridizan y transforman, más allá de la metafísica del individuo y la persona, aún presente en el concepto de clase. Es un conjunto de singularidades que buscan identificarse. En la tradición moderna, la multitud ha sido unificada bajo el concepto de pueblo. Si bien ambos pueden obrar por analogía, el concepto pueblo suele ser confundido también con nacionalidad, población, habitantes de una localidad. También ha sido usado, particularmente en Europa, para vaciar de contenido la lucha de clases y las contradicciones presentes en un espacio geográfico. Pues mientras el pueblo es sedentario, la multitud es nómada. El pueblo puede ser representado, pues se trata de una magnitud, es contractual desde el punto de vista de Rousseau, mientras que la multitud es una cualidad que en primer lugar se construye desde el reconocimiento de la singularidad, dándole cualidad de clase al poder constituyente: La multitud siempre es productiva y explotada en su productividad, por lo tanto se trata de un concepto de clase que es a su vez el reconocimiento del surgimiento de una nueva subjetividad. ¿Por qué hablar entonces de multitud y no de clase? Porque la idea de clase obrera quedó restringido al obrero industrial de la fábrica y sus lógicas, porque la clase fue confundida con “las masas” y confinada a uniforma de proletariado que se contenta con reproducir los modos y formas vinculados a los tiempos de aparición histórica de esta clase. Luego, la sociedad de masas ha dado un giro en cuanto a las formas de especialización del trabajo, las formas de producción del consumo y los gustos asociados a la reproducción del deseo y porque la producción inmaterial es hoy la tendencia dominante al interior del metabolismo del capital, producto de las sucesivas revoluciones científico técnicas. Esta es una discusión que fue adelantada en primer lugar por Rosa de Luxemburgo. El consumo es hoy una forma de explotación secundaria de los productores primarios en donde el mercado ya no se dirige a los individuos sino a conjuntos singulares que constituyen una potencia, un intelecto general en los términos que lo planteó Marx. De manera que no hay razón para oponer pueblo y clase a multitud. Todo lo contrario, se trata de un concepto complementario que aclara y profundiza en la naturaleza de las transformaciones ocurridas en los últimos dos siglos desde la irrupción del sujeto concreto del trabajo bajo el modo de producción capitalista. Tomemos en cuenta las prácticas de los Sin Tierra en Brasil, o de los pueblos indígenas de Bolivia. En ambos casos, ya no se trata de la lucha por reivindicaciones locales y parciales, vinculadas solamente a una carencia o a una reivindicación étnica. Se trata siempre y en primer lugar, de luchas que fundadas en la tradición y en lo local, actualizan el sentido que cobra hoy la clase, en tanto que estrato social que lucha contra el capitalismo mundial integrado. Aquí, lo parcial se hace total, un cuerpo se integra y se hace muchos cuerpos.
jueves, 16 de abril de 2009
Sólo para marxistas (La Quinta Columna, 16/04/2009)
Advertencia: Si usted no es marxista o es de los que sólo quiere el poder por el poder mismo, no pierda su tiempo leyendo esto. Para Gramsci, el partido es el príncipe moderno, que articula y organiza las pasiones humanas dispersas en una subjetividad política común. Esto significa, el respeto a la diferencia, el debate político permanente y la construcción de un espacio intelectual orgánico común que promueva la proliferación de infinitas esferas organizativas del pueblo, hilvanadas por una sensibilidad y una política también común, capaz de abrigar en su seno a lo distinto, disperso e incluso contradictorio. Ésto garantizaría ganar tanto la guerra de movimiento como la guerra territorial y de posiciones. Da la base, la crítica gramsciana, al libro de Nicolas Bujarin, Teoría del Materialismo Histórico (1921, en donde se habla por primera vez de materialismo dialéctico, términos que nunca fueron utilizados por Marx. Esto es un contrabando posterior). Gramsci en el Cuaderno de La Cárcel número 11, opone la filosofía de la praxis, que liberaría la multiplicidad de prácticas de los sectores subalternos en torno a una hegemonía; al materialismo dialéctico de Stalin, que lo sustraería a un solo tipo de práctica y al burocratismo de un puñado de funcionarios élites. A las observaciones de Gramsci, Stalin responde con una carta fechada en 1923, al Comité Central de La Internacional, sin mencionar expresamente a Gramsci, con un desplante despótico que todavía tiene eco en algunas conciencias dogmáticas. “El marxismo se divide en dos: Materialismo Dialéctico y Materialismo Histórico. Si hay un marxista que no está de acuerdo con ésto, es porque se ha convertido en un revisionista que le hace el juego a las especulaciones filosóficas burguesas y por ello, es enemigo de la Unión Soviética y de la clase obrera mundial. De nuestro materialismo se desprende una sola forma organizativa: El partido y sus frentes”. Desde este momento, se pone en circulación cierta maquinaria que funciona según el modelo jerárquico centralizado, elaborado por Dimitrov y aprobado por el octavo congreso de La Internacional, en donde los frentes populares sustituyen a las organizaciones naturales del pueblo de manera mecánica, a partir de una axiomática muy sencilla: “Así se organizan los revolucionarios”. ¿Por qué?: Porque lo dijo La Internacional del 36, que es marxista (dirigida por Bujarin y Stalin), es decir científica. Esta idea deja de lado a Lenin cuando dice que la organización siempre es táctica, en: “Un frente único de todas las corrientes autónomas obreras, comunistas y socialistas”, de Junio del año 21, tesis avalada por Trotsky y Gramsci. De este modo se positiviza también a la organización revolucionaria, estandarizandola dentro de un solo modelo, que actúa como camisa de fuerza, sobre la rica y diversa experiencia organizativa que desde abajo va surgiendo. Evitando, por ejemplo, que en determinada localidad, se teja una intrincada red espesa de acuerdos solidarios y horizontales que decidan su suerte. De esta forma se “olvida” voluntariamente también, por ejemplo, la experiencia de Turin y los consejos obreros con sus comisiones de fábrica, todo ello sistematizado por el pensamiento de Gramsci y toda la experiencia que dicta el bienio rojo. Entonces se apela a una operación canallesca, se obvia a Gramsci, ya que él es admirado y reconocido; pero se descalifica su propuesta político organizativa acusándola de ultra democrática, espontaneista, filoanarquista y producto de desviaciones pequeño burguesas (no importa que vengan del seno de los obreros industriales más duros e intransigentes con el capital). ¿Por qué? Muy sencillo: No es el modelo oficial y por eso no va a funcionar. Entremos en debate.
miércoles, 1 de abril de 2009
Crisis y Multitud (La Quinta Columna, 01/04/2009)
Algunos, desde el marxismo dogmático o desde el liberalismo, intentan descalificar la fuerza impugnadora y la radicalidad del concepto Multitud, sobre la base del prejuicio y la descalificación. Forzando la balanza para colocarlo sobre la barca de Procusio, aquel que cortaba los pies y la cabeza de los muertos para que entraran en su vehículo y así poder llevarlos al infierno. Son enemigos de esta nueva nomenclatura, aquellos que se quedaron anclados en dos o tres malas lecturas. Se trata de una presión insensata para reducir el concepto y hacerlo pasar como una invención reaccionaria. Nada más alejado de la realidad. Ya lo hemos dicho, La Multitud es el nuevo nombre de la clase en el momento de la sociedad del capitalismo tardío. En el tercer movimiento del metabolismo del capital, es decir, en trance de la sociedad fordista-tailorista a la era de las nuevas tecnologías. Ocurrencia que es producto de la forma en que el capitalismo como lógica se derrama sobre el resto de la sociedad como una cerveza en un mantel, inundando todo y contaminado con su voluntad de mando al mundo de la vida, hasta subordinar incluso la subjetividad de cada individuo. Es el momento en que el capitalismo se reproduce desde el cuerpo humano: El tiempo del biopoder del capital. T. Negri lo dice de esta manera: “Ese enemigo del imperio, al que denominamos Multitud, cultiva sus diferencias en relación al rechazo al poder de mando por parte de la explotación capitalista. La Multitud es un sujeto en acto, es decir, “interregno”, contenido en rebeliones y revueltas, que se expresa en momentos puntuales y desde muchos lados distintos desde aquellos que trabajan y producen. Es una fuerza que puede ser expresada políticamente pero no encerrada por ningún poder, pues ella en sí misma es la fuente de todo poder, y en este sentido sigue siendo una idea de clase, pero ahora con una extensión mayor por tanto integra de manera mucho más clara la idea de heterogeneidad, movimiento, renovación y transformación, con arreglo a las singularidades que la componen”. El tránsito de las sociedades del Estado- Nación a esferas de alianzas polivalentes de intereses supranacionales, que ocupa un arco que va de lo bilateral a lo multinacional, pasando por todo el proceso de mundialización del capital, obliga a afinar la mirada. El concepto Multitud pasa a ser un buen lente. Así como se globaliza la dominación imperial del capital transnacional integrado, se mundializa también su propia crisis. Pero en ese mismo movimiento insurgen también nuevos actores que integran y articulan sus luchas, no desde un frente o una vanguardia clásica, sino desde múltiples frentes y retaguardias. Construyendo vanguardias colectivas y movimientos que desde su autonomía y diversidad van tejiendo redes de reconocimiento y acción común. Comprender que los conceptos no son operativos solamente en el terreno de la ideología y la teoría sino principalmente en el terreno concreto y en la composición de los imaginarios que hacen las luchas, es dar el salto cualitativo al interior de la izquierda y es preparar las condiciones para que desde hoy germine el porvenir en la apuesta con nuevas prácticas de gestión, intervención y liderazgo social. Las prácticas tienen un contenido teórico importante. En nombre de la revolución pueden llevarse a cabo prácticas no revolucionarias, por ejemplo, el burocratismo. Así mismo, ésto puede ocurrir desde el autonomismo comunitario que puede derivar en sectarismo. Por eso, hay que atreverse a vivir la experiencia de vislumbrar de manera política el comunismo siempre presente en La Multitud constituyente.
jueves, 19 de marzo de 2009
Los Adivinadores (La Quinta Columna, 19/03/2009)
En la edad media, el oscurantismo hizo estragos y la superstición se convirtió en el pan de cada día, de manara que la brujería formaba parte de la vida cotidiana. Predecir era entonces una profesión de las más solicitadas y respetadas. Los venezolanos jamás olvidaremos que nos ha tocado vivir el tiempo de extinción de los últimos políticos brujos. Veamos: Los que hoy se preocupan constipando el rostro y desmelenándose en epítetos contra la recuperación de los puertos y aeropuertos por parte del Estado central, son los mismos que se movilizaron el 11 de abril de 2002 contra las leyes habilitantes, promoviendo un golpe de estado. Ley de tierras, ley de pesca artesanal, ley de micro finanzas, ley de hidrocarburos, ley de timbre fiscal, entre otras, eran las piezas del ogro comunista que tenía que ser derrotado por la “sociedad civil,” decente. Monstruo comunista que permitió exclamar a Carmona, vocero de turno de la oposición, que: “De aprobarse ese paquete de leyes infames, el país caerá en un abismo oscuro tan profundo que no podrá recuperarse jamás”. (Sería ocioso recordar que luego el gobierno recuperó el país y comenzó un crecimiento sostenido de la economía que ya alcanza los 8 años). En aquel momento los gerentes petroleros eran los líderes a seguir. Según ellos, la ley de hidrocarburos acabaría con la industria y la pondría en manos de unos bárbaros. Tampoco se cumplió esa profecía. Más recientemente, con la compra por el Estado, de la CANTV y de La Electricidad de Caracas, los opositores alertaban al país sobre la posibilidad de quedarnos sin luz y sin electricidad. Algunos medios incluso caricaturizaron pintando muñequitos que hacían señales de humo, a falta de teléfonos. Otra vez les falló el oráculo. Ahora resulta que se enfrentan al empeño que tiene Chávez de recuperar los puertos y aeropuertos, a fin de poner orden y recomponer al Estado nacional, luego de su fragmentación neoliberal. Entonces vuelve el argumento de la incapacidad gerencial del gobierno y la predicción favorita de los opositores: El fracaso. Resulta que con la aplicación todavía parcial de la ley de tierras, se reactiva el sector agrícola y con la implementación de la ley de pesca ha crecido en seis veces la capacidad de los pescadores artesanales sin detrimento de las grandes empresas pesqueras. ¿Qué defienden entonces los opositores? Su derecho a que se mantenga el régimen de privilegios que los sostuvo en el poder en el pasado. La dirigencia opositora, mayoritariamente integrada por personas auto asumidas como portadores y paladines de la democracia y la libertad, asume de manera automática que todo los público es malo por definición y lo privado bueno porque sí. Con este argumento, a lo Berlusconí, han venido sosteniendo una campaña de miedo, medias verdades, omisiones y mentiras que compone “la magia” de sus discurso. ¡Ha! recordemos también que a la ley Resorte la llamaban ley Mordaza y movilizaron gente aterrada porque creía que de veras quedaría restringida la libertad de expresión. Por eso, cuando contemplo el rostro triste de los gobernadores opositores, mostrándose como ultrajados y confiscados; cuando los veo defendiendo lo indefendible, es decir, cuando patalean desesperados gritando: ¡pasado no te vayas! Me imagino a Juan Fernández, el mismito de Gente de Petróleo, sumido en su aquelarre mediático, jugando con sus cubitos de colores, feliz porque su mayor éxito en la vida fue, casi quebrar al país. Ahora me toca a mí jugar al adivinador. Si siguen así, los líderes opositores que todavía gozan de algún espacio, terminarán en Miami, junto a Fernández, gritando conjuros y maldiciones brijéticas contra Maglio Ordoñez. ¡Qué pena!
jueves, 12 de marzo de 2009
Partido y Multitud (La Quinta Columna, 12/03/2009)
Metabolismo del capital es mutación, cambio y especialización cada vez más eficiente del proceso de valorización y explotación. La revolución industrial, caracterizada por la acumulación originaria, la aparición del obrero masa (apéndice de la máquina), que va desde 1848 en adelante; cede paso a un segundo momento que cubre de los años 20 hasta los 60, caracterizada por la era imperialista; tailorismo, fordismo y trasformación del obrero en técnico profesional, acelerando la especialización y la fragmentación del trabajo en su división al infinito. Un tercer momento, signado por la explosión de la revolución de la informática y las nuevas tecnologías; la irrupción y predominio de la producción “inmaterial” (información, espectáculo, etc.); y el surgimiento paulatino del obrero social, es decir de La Multitud; es la etapa que alcanza nuestros días. Cada una de estas fases implicó una forma de organización que va del partido cerrado a los sindicatos de masas. La creciente complejidad del tejido social en las sociedades del capitalismo tardío, plantea la urgente e impostergable tarea de la teoría en relación a la construcción de los lentes adecuados para la lectura de la realidad. Asistimos un momento de lo que llama Laclau, alta contaminación de las configuraciones sociales tradicionales, de su mutación y reacomodo, cuando no de su transformación y superación radical. Todo el marco relacional de la fibra molecular de la dominación política, la coerción ideológica y la explotación del trabajo, asume nuevas formas, a su vez cruzadas por los efectos de la mass media, la crisis actual de los mercados y el impacto de la revolución cultural y tecnológica (producto de la mundialización del capital en su fase globalizada). De modo que pensar la transformación social, así como sus máquinas-aparatos, supone de suyo, abandonar la comodidad de la poltrona dogmática y aceptar la invitación al debate fecundo en torno a la construcción de las formas de dirección política. Esto implica caminar sin detenerse en una revisión consistente y de fondo en torno a la experiencia histórica de más de 500 años de lucha de los sectores subalternos en América Latina y más de 200 años de combates de la clase directamente productora del capital: El Proletariado. Pero este término temido por muchos y despreciado por tantos, es un significante flotante que exige ser llenado. Para nosotros, La Multitud es la nueva forma específica del proletariado moderno en la fase del capitalismo postfordista. Este reconocimiento no es inocente, por el contrario, tendrá efectos en los logros o fracasos que vaya acumulando el bloque social histórico de los sectores subalternos al capital. Decir Multitud es decir también, que el partido será construido en la medida que es repensado desde una nueva perspectiva de clase en el que el concepto masa, es discutido en función de su superación histórica, en tanto el centro de decisiones políticas se desplaza también hacia el reconocimiento de la multiplicidad de experiencias que lograron territorializar y hacer cuerpo bio-político con los conceptos, haciendo realidad el viejo anhelo de una producción política de abajo hacia arriba hasta alcanzar la horizontalidad. Lenin lo decía: “El partido debe prefigurar a la sociedad que queremos. Cuando los intereses de las masas choquen con el horizonte cerrado de la partidización, debemos optar por las masas”. Así, el debate, partido de masas-partido de cuadros, será sustituido por uno nuevo: ¿Cómo construir un partido de La Multitud, del nuevo proletariado, es decir, cómo constituir un pueblo? Responder a esta pregunta es crucial y determinará si el movimiento se subordina al partido o el partido es expresión del movimiento.
jueves, 5 de marzo de 2009
Organizar la libertad (La Quinta Columna 05/03/2009)
En un comunicado publicado por los pocos curas progresistas que apoyaron el levantamiento popular de Cataluña contra Franco, el 19 de julio del 36, leemos: “Algún día este planeta dejará de llamarse tierra y se llamará libertad; los insidiosos y los explotadores caerán por un túnel y no regresarán jamás. La disciplina será producto de la conciencia y no de la subordinación, el oportunismo o el miedo. Los bienes será de quien los necesite y no de quien los tenga y compartir será tan cotidiano que será divertido ver que alguien diga que esto es mío. La felicidad y la alegría estarán en todas partes y el placer de estar juntos para luchar será el bien mejor repartido, como la sonrisa, el abrazo y los besos. El miedo será abolido por decreto y en su lugar nacerá la confianza en el otro. La libertad es sobre todo una siembra. Tal vez esta dicha no dure demasiado, pero siempre será un ejemplo a seguir para aquellos que tengan viva la libertad en su corazón”. Cuando refresco estas cosas me siento conmovido y redoblo mi compromiso. Por fortuna humildemente hemos contribuido en esa siembra. Participamos en la construcción de cientos de consejos comunales, que hoy funcionan y cuentan con financiamiento. Así mismo, núcleos de desarrollo endógeno como el que opera en la antigua fábrica de chocolate La India, en Catia; son algunas de nuestras experiencias exitosas en función de la construcción cotidiana de la libertad. Del mismo modo, cada día decenas de colectivos sociales como Alexis vive, Radio Perola, Negro Primero, Radio Arsenal, Coordinadora Simón Bolívar, Ávila TV, Radio Verduras, Son Tizón, Aporrea, TV Petare, Colectivo La Vega, Escuela Bolivariana de Formación Social, M-28, Utopía, Proceso, carretera vieja de La Guaira, por sólo nombrar algunos grupos emblemáticos de la Caracas Insurgente, trabajan desde experiencias y prácticas políticas alternativas. ¿En qué consiste lo nuevo y lo diferente? Los de Alexis lo resumen de esta forma: “Pensar colectivo, decidir colectivo, actuar colectivo”. Es decir, hacer política con y desde la gente común y corriente para promover sus iniciativas y apuntalar los logros de la memoria y las luchas del pueblo. Construir los dispositivos, los conectores, abrir las llaves de paso, limar asperezas, acabar con malos entendidos y distancias para que la militancia sea algo natural y no sobre impuesto. Para que ser y estar sea una misma y sola cosa en y desde un espíritu profundo de confraternidad, para que la palabra camarada tenga verdadero significado. No se trata de un partido ¡Para nada! Se trata de la necesaria e imprescindible organización autónoma del pueblo desde sus espacios naturales. De manera que en primer lugar, nadie debe sentirse amenazado. Se trata fundamentalmente de constituir un sujeto de la revolución que se auto reconozca como crónica viva de la continuidad concreta de un proceso en el que va surgiendo un pueblo. Ser el testimonio vivo de que sí se puede construir un nuevo socialismo. Así, se va forjando un porvenir, es decir, formaciones discursivas comunes, afectos, experiencias compartidas; o sea, una subjetividad política común. Comprender que se trata de un momento de recomposición de las fuerzas revolucionarias, hoy aún dispersas, por la geografía caraqueña y nacional, que poco a poco toman rumbo y contenido alrededor del liderazgo del Presidente Chávez. Entonces, cuando evocamos la organización autónoma del pueblo, estamos hablando de dar el salto cualitativo que logre romper con el clientelismo alrededor del estado rentista para pasar al poder popular. Desde nuestro humilde punto de vista, esta debe ser la principal tarea del Partido de los Socialistas.
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