jueves, 12 de febrero de 2009

Leer en clave de Sí (La Quinta Columna, 16/02/2009)

El cambio de gobierno del 99, frustró las expectativas de aquellos que pretendían confiscar al nuevo liderazgo. A partir de ese momento, poco a poco, un nombre fue creando su propio régimen de visibilidad. De allí se sucedieron movimientos populares e indígenas que no repiten la fisiología rastrera y de cubito dorsal de las elites tradicionales latinoamericanas, ante el golpe cotidiano del autoritarismo imperial del norte. Por el contrario, lo que se levanta desde abajo, es la relación abierta de nuevas composiciones sociales de los sectores y clases subalternas que conforman los distintos estratos de la multitud y sus realidades heterogéneas, que ahora contestan en voz alta ante el poder del capital. Al mismo tiempo que en su interior se entabla un diálogo y una refriega en torno al futuro del proceso en curso. Bastaría con colocar la oreja sobre el asfalto caliente para comprender de qué se trata. El nuevo tiempo histórico que se abre, construye constelaciones de momentos estelares, que de no ser aprovechados por las fuerzas sociales emergentes, quedarán subsumidos a favor de las corrientes conservadoras visibles o subterráneas. Las nuevas figuras políticas, léase por ejemplo, los consejos comunales, o los diferentes grupos con trabajo no partidista en las parroquias caraqueñas, obligan a pensar los dinamismos de la política desde también nuevas configuraciones conceptuales. Se abre de este modo extenso, un conjunto de interrogantes (un interregno histórico) desde el momento en que entra en crisis el poder orgánico de las clases dominantes. Los tiempos de crisis lo son también de tormentas, conflictos, transiciones y cambios. Ello exige un tratamiento conceptual abierto que se aleje de los socorridos dogmatismos aun cuando estos se transvistan de revolucionarios. La caída del consenso de Washington y la crisis en marcha, nos obligan, sin duda, a acelerar las alianzas y recomposiciones tanto a lo interno como hacia fuera, para fortalecer la nueva hegemonía aun en ciernes. En este contexto es importante señalar lo que dijera Deleuze: "El pensamiento sólo ocurre entre una crisis y otra, en la rendija y de manera perturbadora e inesperada. Hay que tener en cuenta que los paisajes mentales no cambian sin son ni ton, son refractarios a lo nuevo, se resisten y reaccionan ante la presencia de las nuevas subjetividades. En épocas de cambio afloran capas muy antiguas de ideas, mostrándose tal cual son, pues se abrieron paso por formaciones discursivas que las tenían encubiertas". Así por ejemplo, se hacen visibles formaciones fascistoides; pero también se producen curvaturas de estos mismos discursos que penetran y se encubren encubándose al interior de las subjetividades emergentes. Por eso, desde la voluntad política de los nuevos sujetos ha de surgir de cuando en cuando, propuestas y acciones afirmativas con carácter estatuyente. Actos que restituyan, desde la movilización de la voluntad política común, la brújula del rumbo del proceso, la legitimidad de su liderazgo. Lo que es lo mismo a jugárselas en la afirmación de un camino. De manera que la reacción opositora ante la propuesta de enmienda, no es otra cosa que la esperada y predecible tensión ante un curso que desplaza las máscaras y los disfraces y deja a los discursos y a los sujetos al desnudo, colocando las cosas en su lugar: Por un lado los insumisos e insurgentes que queremos responder a favor de los cambios revolucionarios y por el otro, los que raspan sus rodillas en procesiones mediáticas a favor de la desigualdad y los privilegios de clase. Los chinos dicen que las revoluciones son movimientos incesantes en donde el río muele al molino.

jueves, 5 de febrero de 2009

Recuerdos (La Quinta Columna, 05/02/2009)º

Recuerdo que era jueves como hoy, aquel día de 1999. El recién electo presidente, Hugo Chávez, aún no había sido proclamado por el Congreso. Se encontraba en La Viñeta organizando su gabinete. El anuncio de esa mañana fue: Alí Rodríguez para la cartera de energía. En la improvisada rueda de prensa que Mary Pili y yo organizamos, un corresponsal ingles preguntó Cuál sería su primera medida. Alí respondió que viajaría a Viena para convocar a la OPEP. El periodista replicó: La OPEP está prácticamente paralizada, ¿Quiénes asistirán a una hipotética reunión? El ministro respondió con su estilo siempre mezcla de amabilidad punzante con una suerte de sentido común que raya en el humor feroz. "Asistirán los que se sientan convocados". Desmontando de este modo cualquier piquete contenido en la pregunta. Y es que en efecto la OPEP estaba en terapia intensiva. La cesta venezolana se encontraba alrededor de los siete dólares por barril, mientras los costos operativos por unidad estaban muy por encima. De manera que subsidiábamos el petróleo que vendíamos afuera. Honrar los intereses de la deuda externa, se tragaba el 26 % del presupuesto anual y la pobreza abrazaba al 60 % de la población y el 30 % habitaba el sótano de la pobreza extrema. Los "expertos económicos" de Caldera habían acuñado una categoría aun más nefasta: Estado de pobreza alarmante, para calificar a aquellos que no contaban con casa, trabajo y salud. La mortalidad infantil estaba entre las más altas de América Latina y el desempleo rondaba los 18 puntos. Con este cuadro, el nuevo mandatario se estrenaba bajo el manto de las mayores dificultades presentadas por el país durante la era Punto Fijista. En días recientes escuché a un connotado dirigente opositor, hablando de esta forma: "Nosotros, los venezolanos, el país, rechazamos la enmienda… Chávez dejó de lado la agenda social para imponerle al país una agenda política". Enarbolando un discurso fundado desde la prepotencia excluyente y clasista más oscura. Recordé entonces un discurso de Durruti, en respuesta a los franquistas, que pretendían secuestrar a su patria bajo lema: "Rescate del sagrado pueblo español"; diciéndoles: "Si, en efecto, ustedes entienden sagrado, todo aquello que le es útil. Todo aquello que ha sido acumulado, luego de haber sido expoliada a los campesinos y trabajadores. Entiende por pueblo, al alto clero, a las cúpulas de empresarios y terratenientes, los que pretenden eternizarse en el control de todo lo contrario a la dignidad y al reconocimiento de los derechos colectivos de los humildes. Nosotros, porque, en efecto, hay un ustedes y un nosotros; somos la España que ha sido excluida y postergada. Pero también, la que se ha insurreccionado, ha levantado la cabeza para no bajarla jamás, a menos que le sea cortada. Para ustedes hay una sola España, porque nunca reconocerán la vergüenza que implica la existencia de la otra". El argumento de Durruti cabe en esta ocasión, como anillo a la medida, ante el discurso "unificador" de los dirigentes de la Venezuela de los privilegios Punto Fijitas. Los que consumieron para sus fines, durante décadas, la renta petrolera de todos; los que hicieron del país un paraíso para algunos, los que añoran los tiempos en que ser pobre no sólo era una desgracia, sino también una vergüenza, porque desde el poder se les trataba con desprecio. Ellos, los arrogantes de siempre, los que creen que el pueblo es solamente una referencia estadística, hoy quieren mostrase como la única opción, la legítima y verdadera. Pero esto choca con un problema, un escollo más sólido que la roca de un muro: Nosotros.

jueves, 29 de enero de 2009

Nosotros y La Enmienda (La Quinta Columna, 29/01/2009)

Una revolución supone de suyo, estratos, memorias, sujetos, archivos, discursos, territorios. La complejidad caraqueña hizo posible la maravilla de múltiples y diversas experiencias organizativas locales, que desde la resistencia al modelo neoliberal, hoy construyen sólidas referencias para la participación de la gente y la solución de sus luchas. Un abanico que abarca zonas y estratos que va de lo deportivo, pasando por la organización comunal, hasta incluir la militancia dura en cuanto a la resistencia popular, agrupa a cientos de esperanzas que acompañan este proceso de cambios. Este espacio de lo múltiple, es seguido por medios alternativos y comunitarios que amplían la voz y el contenido ideológico de aquellos que comprendiendo la importancia estratégica del partido, también asumen la responsabilidad de convocar y proponer un espacio de solución de los problemas y conflictos de la historia mínima y de la vida cotidiana. Un músculo común que respetando la autonomía y el liderazgo local, es capaz de coordinar programas, políticas y acciones comunes en torno a la construcción concreta del socialismo. Esto es lo que llamamos: La Caracas Insurgente. Construir y consolidar el poder popular no es cosa fácil, es una tarea de todos los días, lo que llamaría Foucault, el trabajo en lo más concreto, en la construcción de una nueva subjetividad. Esta fábrica del sujeto emergente es la insurgencia material y simbólica de lo que puede ser visto y nombrado. Es decir: Un nuevo régimen de visibilidad y de enunciación. El crecimiento y maduración de esta corriente de corrientes, este espacio de lo popular que expresa la naturaleza diversa de lo que afirma su singularidad, ha conseguido en estos años que van de proceso revolucionario, el punto de inflexión para el salto cualitativo. Pero nada de esto tendría sentido si dicho esfuerzo no rompe con la visión aldeana del localismo, si no salimos de las parcelas sectarias y se entronca con un proyecto nacional e internacional. Digámoslo sin rodeos, el punto de encuentro y articulación de la potencia de estas fuerzas se llama Chávez. Por eso es crucial, para las distintas corrientes político organizativas que surgen desde el movimiento popular, encontrarse y perfilar un modelo de referencia que sea común a todas nuestras luchas, de modo que podamos también perfilar una visión común claramente de izquierda (y de qué clase de izquierda estamos hablando), y así seguir encontrándonos y haciendo. Para que todo esto sea de este modo el movimiento popular necesita de la continuidad del liderazgo de Chávez y su permanencia al frente del gobierno. Esto pasa en esta oportunidad por la aprobación de la enmienda propuesta por el presidente. Pero el impulso de la enmienda debe trascender el electoralismo y lo coyuntural y entroncarse con el fortalecimiento ideológico del discurso y la práctica socialista, aquella que radicalice el proceso, es decir, que cree las condiciones para dar todo el poder al pueblo. Cerrar filas en torno al liderazgo de Chávez, es, desde el movimiento popular, el impulso de nuevos espacios de urdimbre en una piel común. Lugar de solución de la tensión permanente entre lo constituyente y lo constituido. Los modos de expresión que asume la lucha de clases en el territorio particular de las luchas locales, necesita que saldemos nuestras distancias y diferencias a favor de un nosotros común que rompa con el tacticismo y el tareismo, para que sea la identificación, el amor y la camaradería, el ingrediente complementario de la referencia ideológica que nos guía. En todo esto, como filigrana, arma y compone el liderazgo de Chávez. Nosotros, los que pensamos y actuamos en colectivo, necesitamos la aprobación de la Enmienda.

jueves, 22 de enero de 2009

El 23 (La Quinta Columna, 22/01/2009)

Cheo Pirela, Sergio Rodríguez, Marisol Valera, Kley Gómez, Alexis González, Angélica Martínez, Nelson Molotovf, Sairo Días, Carlos Reina, Javier Arias, Williams Villamizar, Eliverto Egurrola, Freddy Parra, Evel El indio, Omar Pinto, Duglas Blanco, Julio Lugo, Orlando Marin y decenas de otros camaradas, mártires de la revolución asesinados por el puntofijismo. Camaradas que nunca serán olvidados. Nombres que llenarían estas cuartillas y que han dado su vida, su sangre y sus nombres para que la parroquia 23 de Enero sea lo que es hoy: Un mito urbano, una trinchera aguerrida de conciencia y de lucha. El Otro lacaniano que los medios y la conciencia infeliz de los líderes burgueses quieren ocultar. Desde este espacio y de un modo gentil, es decir, desde la gente, poco a poco, y de manera autónoma, va surgiendo un perfil. Organizaciones deportivas, de ancianos y jóvenes, de mujeres y vecinos se van haciendo comuna. Actividades culturales, cayapas de limpieza, recuperación de ascensores y canchas, jornadas ideológicas, panaderías, talleres metal mecánicos y actividades económicas endógenas auto sustentables; auto construcción, consejos comunales, medios alternativos, participación en la reserva militar y muchas otras tareas, son el asunto de la gente del 23. Perseverar siempre, prepararse para la resistencia larga, asumir el debate desde la práctica de base y por sobre todo, ser personas normales, comunes y corrientes que sufren a veces, pero que siempre hacen de la sonrisa su bandera, forman parte de los rostros que encontramos en cualquier barcito o esquina un domingo haciendo una parrilla en la calle o tumbando una piñata colectiva para los niños. Este es el 23 verdadero, el de rostro carne y huesos; el que hace honor a aquella gesta heroica de hace unas décadas, contra la tiranía. Una rebelión aplastada por más de lo mismo que vino después. Porque en el 23, numerosos colectivos han entendido que el problema de una política revolucionaria debe trascender la necesaria participación electoral para tocar las fibras nerviosas del corazón y el deseo de la gente y eso se logra fusionando el verbo ser con el estar. Porque hacer revolución es hacerse a si mismo en la forja de la calle y los días. Es ir encendiendo lámparas irreductibles que alumbren los caminos. Es sembrar mil veces hasta lograr la cosecha. Es lograr practicar la igualdad para que reine la libertad en un nosotros colectivo sin abajo ni arriba. La síntesis es la experiencia que va quedando aquí y allá. Lo que los camaradas del 23 llaman la construcción. Redes, tareas y equipos que caminan juntos desde la base, rompiendo con cualquier visión corporativista de la organización política, un lugar donde nadie utiliza al otro ni intenta neutralizar o controlar el logro ajeno. No es extraño que cada vez que se acentúa la confrontación social entre los revolucionarios y la contra, alguna figura o colectivo del 23, es perseguido y estigmatizado. Por todo esto, en el 23 hemos hecho buenos amigos, camaradas de la transparencia y la alegría que nos reciben sin prejuicios para favorecer el surgimiento y la conformación de una corriente revolucionaria popular, aquí estamos, humildemente, como un militante más de las causas colectivas. Pretendemos sembrarnos tratando de tramar la urdimbre de las quimeras libertarias, igual entre los iguales, uno más que se suma a ese torrente de energías vitales que desde la historia mínima de la vida cotidiana hacen de los sueños la excusa necesaria para construir los espacios para los nuevos tiempos. La apuesta de todos es hacer del 23, un lugar emblemático desde donde resurja la Caracas insurgente.

jueves, 15 de enero de 2009

Las lógicas del hundimiento (La Quinta Columna, 15/01/2009)

La segunda semana de las noticias financieras del año naciente, comienza como terminó el 2008. Malas informaciones y comentarios desalentadores sobre las nubes negras que no parecen disiparse. Monedas asiáticas ganan terreno ante el dólar y el euro, pero esto no frena el desplome de los orientales en la bolsa, que sede ante el anuncio de los malos resultados corporativos de empresas como Sony. Mientras tanto en USA, el paciente sigue en terapia intensiva y no da muestras de recuperación a pesar de los auxilios financieros aprobados por El Congreso y los fondos trasladados por La Reserva Federal, hacia los bancos y las aseguradoras de riesgo. Alcoa, el gigante del aluminio, declaró este lunes que una auditoria parcial del desempeño durante el año en cierre, arrojó pérdidas cercanas a los 12 mil millones de dólares. Lo mismo está ocurriendo con las empresas del acero, el transporte y con la industria maderera. Todo esto comienza a impactar en los mercados asiáticos y hasta el gigante chino admite una importante desaceleración de su economía ante la disminución en un 4,6% de sus exportaciones por segundo año consecutivo. La evolución a la baja en las bolsas y el marasmo conservador en la inversión ya deja como secuelas cientos de miles de desempleados en todo el mundo. A pesar de las compresas y los bálsamos el problema estructural seguirá sin resolverse. La economía de mercado es caótica e incontrolable, pero a diferencia de otros sistemas, nunca logra auto regularse hasta alcanzar un punto de equilibrio manejable que la haga a su vez sustentable. El capitalismo crece al borde des sus propios límites desplegando agendas múltiples y contradictorias que se contraponen y solapan unas a otras, más allá de cualquier ética. Organiza al mundo por fragmentación y proliferación, homogenizando en un sistema de fracturas asimétricas aquello que ha caotizado. I. Mészáros, en su último libro, El Desafío de la Carga del Tiempo Histórico, lo dice de esta manera: El sistema del capital está caracterizado por una triple fractura entre: 1) La producción sin control (y la competencia también sin control); 2) Contradicciones entre la producción y el consumo; 3) La asimetría entre producción y circulación nacional e internacional, calidad duración uso y naturaleza de los productos. A esto hay que sumar las naturales contradicciones entre distintos intereses de productores y entre lo público y lo privado. El resultado es un modelo centrífugo en el que cada una de las partes compite de manera desleal contra la otra. El antagonismo y no la cooperación es la naturaleza genética del metabolismo del capital, en donde cada lado tira sobre sí mismo pero en dirección contraria a la de un posible entendimiento general. Por eso, cada parte actúa como un agujero negro que pretende crear tanta fuerza de gravedad como sea posible, capaz de engullir a la otra parte, a riesgo de colapsar también sobre si misma. Al no existir una dimensión cohesiva intrínseca, "la mano invisible" de Adam Smith interviene sólo para saludar el carácter incontrolable y destructivo del afán irrefrenable de lucro. Estamos entonces en presencia de estrategias racionalmente parciales de cada una de las partes pero que suman como totalidad un universo irracional de superabundancia e insuficiencia crónica. El modelo de acumulación ampliada no ha logrado superar la crisis producto de la concentración del capital y la tendencia a la caída inercial de la tasa de ganancias anunciada por Marx, por lo que las crisis cíclicas son parte del "encanto" perverso que persevera al lado del afán expansionista de la riqueza. Razón por la cual este mundo se tornará cada vez más salvaje.

jueves, 8 de enero de 2009

Palestina (La Quinta Columna, 08/01/2009)

Los sionistas israelíes pretenden involucrar a todo el mundo judío en la responsabilidad por la guerra de exterminio que llevan a cabo contra el pueblo palestino, bajo el chantaje de que quien no apoya esta barbaridad es antisemita. Olvidan acaso que figuras como Marx, Espinoza, Einsten, Allen, Trostky, Martovf, Freud y un largo excetera, siendo judíos, en su tiempo y su momento, se pronunció, a su modo contra las pretensiones sionistas de ser "un pueblo especial, escogido y diferente" (allí donde los palestinos luchas, paradójicamente, a despecho de los sionistas, por ser un pueblo igual a los demás). Por eso, en primer lugar, hay que diferenciar a los judíos de la derecha sionista que dirige los destinos del Estado de Israel. Para los sionistas, el discurso del holocausto se ha convertido en una patente de corzo, para desde allí legitimar cualquier agresión a sus vecinos árabes y en especial para desconocer los derechos naturales e históricos del pueblo palestino, al cual sustraen a diario, sangre, vida y territorio. De esta forma se opera un perverso mecanismo ideológico que les permite su guerra contra el mundo árabe, al pasar de perseguidos a crueles perseguidores. La reducción y aniquilación de todo lo palestino se ha convertido en una bandera espuria que ha terminado por reducir y aniquilar también todo aporte judío, sumiendo a la humanidad sensible y progresista en décadas de tristeza y luto, obligando al mundo a contemplar masacre tras masacre. Pero la guerra contra un pueblo ha traído como contra partida, la guerra de todo un pueblo. Cada masacre redunda en más conciencia, más compromiso y mayor capacidad político-militar de los palestinos. Poco ha importado el terrorismo de estado llevado a cabo por Israel, al utilizar los asentamientos de colonos, el muro de la infamia, el asesinato selectivo; la creación de los campos de refugiados; auténticos campos de concentración que poco tienen que envidiarle a los nazi; los llamados encarcelamientos preventivos y la descomunal campaña permanente para desaparecer a un pueblo. La respuesta ha sido intiffada y resistencia. El terror, no han podido impedir el impresionante crecimiento, legitimidad y liderazgo de Hamas. Un desafortunado ataque aislado, cuyo origen no ha podido confirmarse, es hoy la excusa de los sionistas para perpetrar un nuevo aplastamiento. Es bueno hacer memoria en los que todavía se confunden y mantienen una posición ambigua ante el terrorismo de Israel, seducidos por el chantaje del holocausto, lo que dijera Annah Arendt, intelectual judía: "El dolor y el sacrificio judío del pasado debería convertirse en amor y bondad. Para nada justifica la sádica crueldad de los sionistas del presente contra el pueblo palestino. Recordemos por un momento que los campos de concentración se llenaron de judíos pobres, anarquistas y comunistas, delatados por ricos rabinos que los intercambiaban por su riqueza y libertad. Estos judíos comunistas fueron el pasaporte y salvo conducto que permitió a muchas familias millonarias establecerse cómodamente en los Estados Unidos. Es la misma camarilla miserable e intolerante de cobardes que ahora dirigen Israel y financian una guerra colonialista, terrorista de exterminio contra todo un pueblo, pero que llorar lágrimas de cocodrilo sobre aquellos a los que sacrificaron y abandonaron a su suerte en los campos de exterminio a manos de los fascistas de ayer". Para entenderlo basta ver la película El Pianista. La indignidad, el horror y la mentira no pueden hacerse cotidianos. La indolencia no debe hacernos insensibles. Dijera Arendt, Luchar por palestina es un compromiso con nuestra propia condición humana.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Tiempos, nombres y rostros (La Quinta Columna, 18/12/2009)

Lo político, a decir de Gramsci, es el momento que logra concretar la potencia de existir y de actuar en la realización práctica de la ideología. Esto ocurre en permanente acoso, en una combinatoria de maniobras entre guerra de posiciones y guerra de movimiento, en distintos estratos y velocidades, desde variadas líneas de inmersión y de visibilidad. En marchas y contra marchas se va construyendo un bloque social histórico. La construcción de una nueva hegemonía no es necesariamente un ejercicio puramente conciente de la voluntad, es también fruto de azares y, con Maquiavelo, de virtud, fortuna y astucia. Un proyecto revolucionario es la materialización de las condiciones de posibilidad de un discurso que se hace carne y cuerpo del deseo cotidiano en la vida común, campo de experiencias que hace metamorfosis con el cuerpo biopolítico que arropa un tiempo. El lugar de condensación jurídico-político de las contradicciones de un tiempo y la expresión de una hegemonía implica marcas y registros que pueden ir variando o que se establecen en un signo, en un icono o en cualquier otro plano referencial. Así surgen los sujetos conceptuales, nombres propios que impactan y cambian de manera sustantiva las relaciones de fuerza y de poder entre las clases. Discursos que cambian para siempre el mapa, la arquitectura y la iconografía de una sociedad dada. Lo que está cambiando necesita de un rostro inteligible. Así, Malcon X, Ché, Gandi, Fidel, Mandela y por otro lado figuras como Hitler o Busch, son la textura y la rostricidad sintética de muchos rostros, cuerpo sin órganos, plano de consistencia de distintos y contradictorios estratos en pugna desde encontradas líneas de fuerza y de fuga de historias y tiempos políticos múltiples, hechos carne huesos y nombre. Son la combinatoria que indica cuando estamos en presencia de acontecimientos revolucionarios y cuando no. Algunos rostros los podemos calificar como singularidad de la multiplicidad de un pueblo, o su contrario. Muchas veces, durante un cambio social los procesos se precipitan, salta la legalidad y por un momento se pulverizan instituciones que quedan sustituidas por un rostro y un nombre que es la expresión de la fuerza de La Multitud. Nombre que cubre el arco de tiempo de una esperanza, un sueño, unas demandas sociales; en fin, la materialización transfigurada del deseo en deseo político, pues es un tiempo-cuerpo que puede ser nombrado desde su condición cualitativa. Nuestro tiempo constituyente se caracteriza por la emergencia de un sujeto, que podemos marcar haciendo un corte arbitrario, desde el estallido de febrero del 89, hasta los días que corren, pasando por todas las turbulencias que nos ha tocado vivir; lleno de momentos instituyentes para la emergencia de ese nuevo sujeto hegemónico, como ocurrió con el 4-F. Momento de irrupción de un nuevo significante político que puso rostro humano a todo el arco del proceso, materializando desde allí el imaginario que dio nombre al sujeto conceptual que recoge el momento político. Los tiempos que corren, nos guste o no, tienen un nombre común y por eso mismo, todo el mundo, para bien o para mal, tiene que referirse a él, en tanto que significante lleno, dicho en términos de Laclau. No asumirlo es alejarse de manera metafísica de la sensibilidad cualitativa de la subjetividad política dominante. Ese nombre, ya lo he dicho, es Chávez. Esa nomenclatura contiene la clave secreta que orienta los rumbos de este tiempo. Su suerte, su devenir, juega la suerte de todo aquello que llamamos proceso. De allí la importancia de su continuidad, representada hoy en la enmienda.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Enmienda (La Quinta Columna, 11/12/2009)

¿Por qué los oposicionistas afirman que no debe haber continuidad en la posible reelección de la figura presidencial y que de esto ocurrir sería autoritarismo? Confieso de manera auto crítica que le he dado la vuelta a sus argumentos y no encuentro razones de fondo. Si te puedes postular de manera indefinida y continua, deberías tener también un derecho correlativo al derecho anterior, que no quede limitado por el hecho de resultar elegido dos veces. Pareciera de este modo, que se castiga la popularidad. Además, si el pueblo tiene el derecho a revocar el mandato a mitad de periodo de manera continúa, es decir siempre que quiera ejercer ese derecho, por qué no puede ser reelecto un presidente si el pueblo así lo quiere. Porque entonces le estaríamos negando un derecho en términos de igualdad, a aquel ciudadano que es Presidente dos veces, a favor de quienes no lo han sido y pueden seguir postulándose al infinito y vulnerando el principio de equidad y reciprocidad. Pero hoy, el que ya fue Presidente, no puede presentarse aunque lo haya hecho bien, aunque el pueblo quiera que continúe. Pareciera que en la cabeza de algunos, de manera interesada, continuidad fuera igual a despotismo, igual a autoritarismo. La Democracia debe ser un ejercicio continuo y permanente del Poder Constituyente del pueblo, y este no puede ser regulado por una cortapisa legal que niegue su potencia, por medio de un instrumento que diga: "legalmente la soberanía la puedes ejercer por dos periodos y no por tercera vez. Para un tercer, cuarto o quinto periodo tu soberanía se ve limitada y tienes que escoger a otras opciones, aunque no quieras". El pueblo soberanamente es el dueño del poder y debe PODER elegir a quien le dé la gana cuantas veces quiera y revocarlo en el momento que le parezca conveniente. ¿Dónde dice que la fuente de todo poder, puede ser limitada por una Ley que paradójicamente no pueda ser modificada por aquel sujeto que es fuente de todo poder? ¿Qué ley puede negar el ejercicio de ese poder que constituye la legitimidad de todas las instituciones y el fundamento de todas las leyes? ¿Qué blasfemia niega el ejercicio del Poder Constituyente, de la Soberanía, acotándolo y limitándolo? Sectores que se dicen revolucionarios, afirman que están de acuerdo con la reelección presidencial, pero debe ser equivalente a Alcaldes y Gobernadores. Argumentan que lo que es bueno para el pavo debe ser bueno para la pava. No estamos hablando de pavos y de pavas, son distintas formas de gobierno, distintas formas de ejercicio de la legalidad. Cuando se trata de ámbito nacional, podemos hablar de Soberanía Nacional, porque ésta no se fragmenta, porque es la suma de elementos diferenciales que no son uno más uno más uno, sino que son sumas cualitativas no puramente cuantitativas. Multitud de singularidades que consiguen su paralelaje o identidad política, consagrada en un sistema jurídico que los une que se llama Espacio Nacional. La Soberanía se ejerce en bloque en un tiempo, en un espacio de territorio; la soberanía no puede ser fragmentada en distintos estados locales; porque sino mañana se hace un referendo en el estado tal y en el estado cual y por circunstancia deciden separarse de Venezuela, y como confundimos las cosas, creemos que se trata del ejercicio del derecho soberano y se separan. Mi pedacito de soberanía en Petare me lo llevo, mi pedacito de soberanía en el Zulia me lo llevo, como que la soberanía pudiera ser separada de su propia naturaleza. Así, perdería su Poder Constituyente del Estado Nacional. Por eso no hay que confundirse, una cosa es la legitimidad y otra la soberanía.

jueves, 4 de diciembre de 2008

El Tigre y la crisis (La Quinta Columna 04/12/2008)

En una película de Buñuel, El Ángel Exterminador, un grupo de gentiles burgueses se reúne en una mansión para celebrar el éxito de un concierto. Pero he aquí que luego de reunidos, ninguno puede abandonar el grupo. Pasan los días, hasta que alguien descubre que no hay nada que impida que partan del lugar. La sensación que todo esto deja en los espectadores, es casi siempre la misma: Una morbosa perplejidad ante la evidencia que demuestra que en efecto, nada impide que podemos producir distintas líneas de fuga que nos aparten de lo cotidiano como única posibilidad. Así, en este orden de delimitación y encierro transcurren los días de una crisis financiera que anuncia ir por más. Alrededor de esto dirá el filosofo Agamben, que “uno de los rasgos peculiares de una crisis es que su desenlace puede ser paradojalmente comparado con una novela de Kafka. Lugar en el que a menudo el desenlace ocurre como un precipitado giro que invierte completamente el significado”. En este sentido recomienda entonces, tener siempre presente esta frase extraída del enigmático texto, Cuaderno en Octavo, en el momento de leer y nominar la crisis: “El mesías vendrá sólo cuando no sea necesario, cuando podamos vivir en el desencanto de su no necesidad; no llegará sino el día después de su llegada, vendrá, no el último día sino el ultimísimo”. De este modo podemos familiarizarnos con la naturaleza de la crisis viviéndola, no como un estado de excepción, sino como una característica consustancial de la estructura del tejido espeso del modo de ser en el capitalismo. Rudyad Kipling escribe en El Libro de La Selva, Sobre un tigre muy tigre, es decir, feroz y sanguinario; todo un truhán. Un sujeto vil y ordinario que se disputa con una serpiente el cuerpo frágil e inocente de Mougli. Sher Kan es el nombre de ese tigre concepto, que da sentido de horror y miedo a la profundidad selvática de la trama. Es la fascinación por el horror a la muerte el mismo que encarna el tigre. Más sin embargo él no es más que cualquier tigre, un sujeto improbable. Con el agravante de que en este caso se trata de un tigre de papel que sólo existe en el nivel del deseo, lugar en donde se realiza todo significado. Esta es la metáfora con la que gustan describir hoy la cualidad de la crisis financiera de los papeles de deuda o de las transacciones en La Bolsa. Nada más que saltos desesperados de un tigre de papel herido que sangra y trasparece su carácter ficcional, tigre marxista que muere repitiendo la frase del genio, “la crisis es el momento en el que todo se desvanece en el aire”. El instante en el que Alicia se coloca frente al espejo y se da cuenta que detrás de él no hay nada; como ocurre ahora con el valor facial del dinero. Valor especulativo, punto ciego en el que colapsan todos los valores diluidos en la fórmula D-D-D, reproduciéndose al infinito sin ningún otro referente material que no sea el narcisismo de sí mismo. Por allá en los 80, Baudrillard anunciaba esta crisis diciendo que estamos en presencia de una transeconomía de la especulación, en donde no hay más ley del valor que la del mercado de rumores e información, en un mundo de reglas cambiantes de manera arbitraria, desarrollándose hasta el punto de la parodia de sí misma. “La especulación es forma pura y vacía que crece de manera monstruosa de modo circular, engulléndolo todo a un ritmo delirante. Es el paroxiton, cuyo equivalente literal en griego es: El penúltimo, así pues, el paroxismo sería el momento previo al final. Es decir, no el fin mismo, sino el momento justamente anterior, cuando ya no hay nada que decir. Un momento que se puede prolongar por un tiempo infinito, si no construimos una utopía y nos quedamos en la indiferencia, como asustados por el tigre de Kipling”.