jueves, 8 de enero de 2009

Palestina (La Quinta Columna, 08/01/2009)

Los sionistas israelíes pretenden involucrar a todo el mundo judío en la responsabilidad por la guerra de exterminio que llevan a cabo contra el pueblo palestino, bajo el chantaje de que quien no apoya esta barbaridad es antisemita. Olvidan acaso que figuras como Marx, Espinoza, Einsten, Allen, Trostky, Martovf, Freud y un largo excetera, siendo judíos, en su tiempo y su momento, se pronunció, a su modo contra las pretensiones sionistas de ser "un pueblo especial, escogido y diferente" (allí donde los palestinos luchas, paradójicamente, a despecho de los sionistas, por ser un pueblo igual a los demás). Por eso, en primer lugar, hay que diferenciar a los judíos de la derecha sionista que dirige los destinos del Estado de Israel. Para los sionistas, el discurso del holocausto se ha convertido en una patente de corzo, para desde allí legitimar cualquier agresión a sus vecinos árabes y en especial para desconocer los derechos naturales e históricos del pueblo palestino, al cual sustraen a diario, sangre, vida y territorio. De esta forma se opera un perverso mecanismo ideológico que les permite su guerra contra el mundo árabe, al pasar de perseguidos a crueles perseguidores. La reducción y aniquilación de todo lo palestino se ha convertido en una bandera espuria que ha terminado por reducir y aniquilar también todo aporte judío, sumiendo a la humanidad sensible y progresista en décadas de tristeza y luto, obligando al mundo a contemplar masacre tras masacre. Pero la guerra contra un pueblo ha traído como contra partida, la guerra de todo un pueblo. Cada masacre redunda en más conciencia, más compromiso y mayor capacidad político-militar de los palestinos. Poco ha importado el terrorismo de estado llevado a cabo por Israel, al utilizar los asentamientos de colonos, el muro de la infamia, el asesinato selectivo; la creación de los campos de refugiados; auténticos campos de concentración que poco tienen que envidiarle a los nazi; los llamados encarcelamientos preventivos y la descomunal campaña permanente para desaparecer a un pueblo. La respuesta ha sido intiffada y resistencia. El terror, no han podido impedir el impresionante crecimiento, legitimidad y liderazgo de Hamas. Un desafortunado ataque aislado, cuyo origen no ha podido confirmarse, es hoy la excusa de los sionistas para perpetrar un nuevo aplastamiento. Es bueno hacer memoria en los que todavía se confunden y mantienen una posición ambigua ante el terrorismo de Israel, seducidos por el chantaje del holocausto, lo que dijera Annah Arendt, intelectual judía: "El dolor y el sacrificio judío del pasado debería convertirse en amor y bondad. Para nada justifica la sádica crueldad de los sionistas del presente contra el pueblo palestino. Recordemos por un momento que los campos de concentración se llenaron de judíos pobres, anarquistas y comunistas, delatados por ricos rabinos que los intercambiaban por su riqueza y libertad. Estos judíos comunistas fueron el pasaporte y salvo conducto que permitió a muchas familias millonarias establecerse cómodamente en los Estados Unidos. Es la misma camarilla miserable e intolerante de cobardes que ahora dirigen Israel y financian una guerra colonialista, terrorista de exterminio contra todo un pueblo, pero que llorar lágrimas de cocodrilo sobre aquellos a los que sacrificaron y abandonaron a su suerte en los campos de exterminio a manos de los fascistas de ayer". Para entenderlo basta ver la película El Pianista. La indignidad, el horror y la mentira no pueden hacerse cotidianos. La indolencia no debe hacernos insensibles. Dijera Arendt, Luchar por palestina es un compromiso con nuestra propia condición humana.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Tiempos, nombres y rostros (La Quinta Columna, 18/12/2009)

Lo político, a decir de Gramsci, es el momento que logra concretar la potencia de existir y de actuar en la realización práctica de la ideología. Esto ocurre en permanente acoso, en una combinatoria de maniobras entre guerra de posiciones y guerra de movimiento, en distintos estratos y velocidades, desde variadas líneas de inmersión y de visibilidad. En marchas y contra marchas se va construyendo un bloque social histórico. La construcción de una nueva hegemonía no es necesariamente un ejercicio puramente conciente de la voluntad, es también fruto de azares y, con Maquiavelo, de virtud, fortuna y astucia. Un proyecto revolucionario es la materialización de las condiciones de posibilidad de un discurso que se hace carne y cuerpo del deseo cotidiano en la vida común, campo de experiencias que hace metamorfosis con el cuerpo biopolítico que arropa un tiempo. El lugar de condensación jurídico-político de las contradicciones de un tiempo y la expresión de una hegemonía implica marcas y registros que pueden ir variando o que se establecen en un signo, en un icono o en cualquier otro plano referencial. Así surgen los sujetos conceptuales, nombres propios que impactan y cambian de manera sustantiva las relaciones de fuerza y de poder entre las clases. Discursos que cambian para siempre el mapa, la arquitectura y la iconografía de una sociedad dada. Lo que está cambiando necesita de un rostro inteligible. Así, Malcon X, Ché, Gandi, Fidel, Mandela y por otro lado figuras como Hitler o Busch, son la textura y la rostricidad sintética de muchos rostros, cuerpo sin órganos, plano de consistencia de distintos y contradictorios estratos en pugna desde encontradas líneas de fuerza y de fuga de historias y tiempos políticos múltiples, hechos carne huesos y nombre. Son la combinatoria que indica cuando estamos en presencia de acontecimientos revolucionarios y cuando no. Algunos rostros los podemos calificar como singularidad de la multiplicidad de un pueblo, o su contrario. Muchas veces, durante un cambio social los procesos se precipitan, salta la legalidad y por un momento se pulverizan instituciones que quedan sustituidas por un rostro y un nombre que es la expresión de la fuerza de La Multitud. Nombre que cubre el arco de tiempo de una esperanza, un sueño, unas demandas sociales; en fin, la materialización transfigurada del deseo en deseo político, pues es un tiempo-cuerpo que puede ser nombrado desde su condición cualitativa. Nuestro tiempo constituyente se caracteriza por la emergencia de un sujeto, que podemos marcar haciendo un corte arbitrario, desde el estallido de febrero del 89, hasta los días que corren, pasando por todas las turbulencias que nos ha tocado vivir; lleno de momentos instituyentes para la emergencia de ese nuevo sujeto hegemónico, como ocurrió con el 4-F. Momento de irrupción de un nuevo significante político que puso rostro humano a todo el arco del proceso, materializando desde allí el imaginario que dio nombre al sujeto conceptual que recoge el momento político. Los tiempos que corren, nos guste o no, tienen un nombre común y por eso mismo, todo el mundo, para bien o para mal, tiene que referirse a él, en tanto que significante lleno, dicho en términos de Laclau. No asumirlo es alejarse de manera metafísica de la sensibilidad cualitativa de la subjetividad política dominante. Ese nombre, ya lo he dicho, es Chávez. Esa nomenclatura contiene la clave secreta que orienta los rumbos de este tiempo. Su suerte, su devenir, juega la suerte de todo aquello que llamamos proceso. De allí la importancia de su continuidad, representada hoy en la enmienda.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Enmienda (La Quinta Columna, 11/12/2009)

¿Por qué los oposicionistas afirman que no debe haber continuidad en la posible reelección de la figura presidencial y que de esto ocurrir sería autoritarismo? Confieso de manera auto crítica que le he dado la vuelta a sus argumentos y no encuentro razones de fondo. Si te puedes postular de manera indefinida y continua, deberías tener también un derecho correlativo al derecho anterior, que no quede limitado por el hecho de resultar elegido dos veces. Pareciera de este modo, que se castiga la popularidad. Además, si el pueblo tiene el derecho a revocar el mandato a mitad de periodo de manera continúa, es decir siempre que quiera ejercer ese derecho, por qué no puede ser reelecto un presidente si el pueblo así lo quiere. Porque entonces le estaríamos negando un derecho en términos de igualdad, a aquel ciudadano que es Presidente dos veces, a favor de quienes no lo han sido y pueden seguir postulándose al infinito y vulnerando el principio de equidad y reciprocidad. Pero hoy, el que ya fue Presidente, no puede presentarse aunque lo haya hecho bien, aunque el pueblo quiera que continúe. Pareciera que en la cabeza de algunos, de manera interesada, continuidad fuera igual a despotismo, igual a autoritarismo. La Democracia debe ser un ejercicio continuo y permanente del Poder Constituyente del pueblo, y este no puede ser regulado por una cortapisa legal que niegue su potencia, por medio de un instrumento que diga: "legalmente la soberanía la puedes ejercer por dos periodos y no por tercera vez. Para un tercer, cuarto o quinto periodo tu soberanía se ve limitada y tienes que escoger a otras opciones, aunque no quieras". El pueblo soberanamente es el dueño del poder y debe PODER elegir a quien le dé la gana cuantas veces quiera y revocarlo en el momento que le parezca conveniente. ¿Dónde dice que la fuente de todo poder, puede ser limitada por una Ley que paradójicamente no pueda ser modificada por aquel sujeto que es fuente de todo poder? ¿Qué ley puede negar el ejercicio de ese poder que constituye la legitimidad de todas las instituciones y el fundamento de todas las leyes? ¿Qué blasfemia niega el ejercicio del Poder Constituyente, de la Soberanía, acotándolo y limitándolo? Sectores que se dicen revolucionarios, afirman que están de acuerdo con la reelección presidencial, pero debe ser equivalente a Alcaldes y Gobernadores. Argumentan que lo que es bueno para el pavo debe ser bueno para la pava. No estamos hablando de pavos y de pavas, son distintas formas de gobierno, distintas formas de ejercicio de la legalidad. Cuando se trata de ámbito nacional, podemos hablar de Soberanía Nacional, porque ésta no se fragmenta, porque es la suma de elementos diferenciales que no son uno más uno más uno, sino que son sumas cualitativas no puramente cuantitativas. Multitud de singularidades que consiguen su paralelaje o identidad política, consagrada en un sistema jurídico que los une que se llama Espacio Nacional. La Soberanía se ejerce en bloque en un tiempo, en un espacio de territorio; la soberanía no puede ser fragmentada en distintos estados locales; porque sino mañana se hace un referendo en el estado tal y en el estado cual y por circunstancia deciden separarse de Venezuela, y como confundimos las cosas, creemos que se trata del ejercicio del derecho soberano y se separan. Mi pedacito de soberanía en Petare me lo llevo, mi pedacito de soberanía en el Zulia me lo llevo, como que la soberanía pudiera ser separada de su propia naturaleza. Así, perdería su Poder Constituyente del Estado Nacional. Por eso no hay que confundirse, una cosa es la legitimidad y otra la soberanía.

jueves, 4 de diciembre de 2008

El Tigre y la crisis (La Quinta Columna 04/12/2008)

En una película de Buñuel, El Ángel Exterminador, un grupo de gentiles burgueses se reúne en una mansión para celebrar el éxito de un concierto. Pero he aquí que luego de reunidos, ninguno puede abandonar el grupo. Pasan los días, hasta que alguien descubre que no hay nada que impida que partan del lugar. La sensación que todo esto deja en los espectadores, es casi siempre la misma: Una morbosa perplejidad ante la evidencia que demuestra que en efecto, nada impide que podemos producir distintas líneas de fuga que nos aparten de lo cotidiano como única posibilidad. Así, en este orden de delimitación y encierro transcurren los días de una crisis financiera que anuncia ir por más. Alrededor de esto dirá el filosofo Agamben, que “uno de los rasgos peculiares de una crisis es que su desenlace puede ser paradojalmente comparado con una novela de Kafka. Lugar en el que a menudo el desenlace ocurre como un precipitado giro que invierte completamente el significado”. En este sentido recomienda entonces, tener siempre presente esta frase extraída del enigmático texto, Cuaderno en Octavo, en el momento de leer y nominar la crisis: “El mesías vendrá sólo cuando no sea necesario, cuando podamos vivir en el desencanto de su no necesidad; no llegará sino el día después de su llegada, vendrá, no el último día sino el ultimísimo”. De este modo podemos familiarizarnos con la naturaleza de la crisis viviéndola, no como un estado de excepción, sino como una característica consustancial de la estructura del tejido espeso del modo de ser en el capitalismo. Rudyad Kipling escribe en El Libro de La Selva, Sobre un tigre muy tigre, es decir, feroz y sanguinario; todo un truhán. Un sujeto vil y ordinario que se disputa con una serpiente el cuerpo frágil e inocente de Mougli. Sher Kan es el nombre de ese tigre concepto, que da sentido de horror y miedo a la profundidad selvática de la trama. Es la fascinación por el horror a la muerte el mismo que encarna el tigre. Más sin embargo él no es más que cualquier tigre, un sujeto improbable. Con el agravante de que en este caso se trata de un tigre de papel que sólo existe en el nivel del deseo, lugar en donde se realiza todo significado. Esta es la metáfora con la que gustan describir hoy la cualidad de la crisis financiera de los papeles de deuda o de las transacciones en La Bolsa. Nada más que saltos desesperados de un tigre de papel herido que sangra y trasparece su carácter ficcional, tigre marxista que muere repitiendo la frase del genio, “la crisis es el momento en el que todo se desvanece en el aire”. El instante en el que Alicia se coloca frente al espejo y se da cuenta que detrás de él no hay nada; como ocurre ahora con el valor facial del dinero. Valor especulativo, punto ciego en el que colapsan todos los valores diluidos en la fórmula D-D-D, reproduciéndose al infinito sin ningún otro referente material que no sea el narcisismo de sí mismo. Por allá en los 80, Baudrillard anunciaba esta crisis diciendo que estamos en presencia de una transeconomía de la especulación, en donde no hay más ley del valor que la del mercado de rumores e información, en un mundo de reglas cambiantes de manera arbitraria, desarrollándose hasta el punto de la parodia de sí misma. “La especulación es forma pura y vacía que crece de manera monstruosa de modo circular, engulléndolo todo a un ritmo delirante. Es el paroxiton, cuyo equivalente literal en griego es: El penúltimo, así pues, el paroxismo sería el momento previo al final. Es decir, no el fin mismo, sino el momento justamente anterior, cuando ya no hay nada que decir. Un momento que se puede prolongar por un tiempo infinito, si no construimos una utopía y nos quedamos en la indiferencia, como asustados por el tigre de Kipling”.

jueves, 27 de noviembre de 2008

GRACIAS (La Quinta Columna, 27/11/2008)

Una Revolución es un evento cultural que sacude cimientos dando al traste con las viejas instituciones. Toda Revolución construye un sujeto político múltiple, que para abreviar llamaremos pueblo. Un sujeto que se re apropia de otra lógica y desde allí planifica, controla, administra y ejecuta lo que soberanamente decidió. Una Revolución es dar todo el poder al pueblo. En este sentido dejamos una abrumadora cifra de tareas cumplidas, por ejemplo: Recibimos 35 escuelas abiertas de manera precaria, con apenas 25 mil niños. Devolvimos 135 centros educativos funcionando, con más de 130 mil estudiantes que cuentan con seguro, uniformes y tres comidas diarias. Hicimos el estacionamiento Río Tuy en Las Torres de El Silencio, el terminal de abordaje más moderno del país. El taller Caracas deja proyectos y soluciones. Presentamos a Minfra un estudio pormenorizado para el problema del tráfico. Recuperamos el Olímpico, el Nuevo Circo, El Pinar, Los Caobos, el Cristóbal Rojas; plazas, avenidas y 600 nuevas canchas. Dotamos a los hospitales y preparamos su transferencia al Ejecutivo Nacional. Lo mismo ocurrió con la PM. Desarrollamos la escuela del constructor popular, la contraloría social y la policía vecinal. Dotamos y honramos como nunca a nuestros bomberos. Cancelamos pasivos laborales y compromisos contractuales como ninguna otra administración anterior. Atendimos a los excluidos de la calle, desde una experiencia piloto imitada en varios países del mundo: El Manantial de los sueños. Salvamos miles de viviendas en nuestros barrios y construimos urbanizaciones completas. Atendimos a niños y ancianos. Creamos Fundaperdis, una organización para la dignidad de nuestros compatriotas discapacitados. Atendimos a los parientes de los enfermos de nuestros hospitales creando una posada. Hoy contamos con un centro para mudar a las personas mientras le damos una casa nueva. Expropiamos 600 edificios para beneficiar a la clase media y pagamos dichos inmuebles. Atendimos a más de 30 mil damnificados y solucionamos sus problemas. Donamos sillas de ruedas prótesis, colchones anti escara, bastones y miles de ayudas más. Creamos una corporación para quebradas, torrenteras y derrumbes, además de apoyar a los municipios con el problema de la basura. Recuperamos el botadero de La Bonanza con una planta de tratamiento de lixiviado y hornos para desechos patológicos, aumentando su vida de 3 a 35 años. Hicimos cientos de barandas, decenas de muros de contención y escalinatas en los barrios. Creamos el centro de seguridad electrónica más moderno de América Latina, con 300 cámaras instaladas. Dejamos núcleos de desarrollo endógeno. Reactivamos la cultura en la calle con teatro, eventos musicales, circo, cine, cientos de libros y otras publicaciones. Proyecto Pira. Avila TV, que en apenas 2 años es la primera televisora juvenil de señal abierta de todo el país. Banco de materiales para la vivienda popular. Cientos de micro créditos, particularmente a taxistas y motorizados. Minuciosa investigación histórica para conocer los orígenes de nuestra ciudad reivindicando la figura de Guaicaipuro y Miranda. Pero el legado más importante es la organización social. Dos mil consejos comunales organizados, con cerca de 1000 capacitados y financiados. Por eso doy gracias a Caracas por dejarnos trabajar con ella desde una gestión honesta y eficiente que merece ser profundizada. Al presidente Chávez por su confianza, a los trabajadores de La Alcaldía y a mi equipo de trabajo. Felicitamos a los ganadores. Ojalá los nuevos gerentes sean capaces de reconocer de algún modo y sin mezquindades los modestos aportes que dejamos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

FRACTALES (La Quinta Columna, 13/10/2008)

¿Pensar los objetos políticos, como por ejemplo el concepto democracia, como si se tratara de una cosa sólida? El cambio es permanente en la naturaleza de los paisajes subterráneos que hacen los mapas categoriales. Maffesoli nos alerta: “Las cosas no dejan de sufrir modificaciones importantes. La sociedad, como el amor, la muerte y la política, no dejan de transfigurarse, o lo que es lo mismo, transmutar la potencia de su forma a nuevas figuras que marcan las eras y las edades”. El sustrato existencial de la cosa política es el cambio, pero su secreto estriba en que el encanto que produce, borra por un tiempo el impacto del cambio mismo. El sentido común desprecia cualquier formulación que intente pasarse de la raya pretendiendo universalizarse con la eternidad. ¿Con qué conceptos llenar la caja de herramientas para dar cuenta de los cambios ocurridos al interior de los dominios de las lógicas de un proceso? Cada vez de manera más recurrente, las ciencias sociales se ven permeadas por modelos de representación que permiten el estudio de aquellos objetos que se nos antojan sin ley o que varían su forma de expresión dependiendo del nivel o escala de observación. Los objetos fractales (nubes, turbulencias, movimiento de las mareas, mapas y costas, forma de las hojas de un árbol, etc) descritos por Benoït Mandelbrot, nos sirven para capturar una fotografía conceptual e inspirar nuevas lecturas de los devenires en tránsito. Auto similitud (aquello que sólo permite compararse consigo mismo), intermitencia relativa (establecer las frecuencias entre estados de calma y de turbulencia), errores en ráfaga (discernir sobre los eventos que se desencadenan a partir de un hecho no deseado o una decisión inadecuada), ruido subyacente (descontrol no observado a simple vista pero que se mantiene latente y se expresa a la hora de una medición final), distribución irregular o regiones de concentración (estado de cosas de una fuerza que a la distancia luce unánimemente lisa pero que resulta cada vez más estriada con cada aproximación), intermisiones de los flujos de intensidad (habla de los intervalos de la energía necesaria para mantener cierto nivel de volumen u homogeneidad de una fuerza), medida trágica (el resultado que arroja un mapa de decisiones erróneas), escalera del diablo (medición gráfica de una tabla media estadística que muestra una “declinación irremediable”), horizonte de segmentos caóticos (imagen que se puede observar al dividir de manera “extraña” la escalera del diablo en un gran número de segmentos de “errores trágicos” que permiten entender por qué la tendencia al declive aumenta en la misma medida en que la suma de los segmentos se aleja del modelo ideal de la escalera de Cantor), generalización aleatoria de Besicovitch (randonizar o redondear alrededor de un solo error atribuible a una sola variable, lo que podría ser dividido en infinitas celdillas de errores trágicos, fijando de antemano los valores arbitrarios a fin de lograr una respuesta simple en una sola operación. Permite una respuesta rápida en un primer nivel de aproximación), exponentes críticos (elementos que saltan de bulto a la hora de un análisis, pero que sólo funcionan a partir de ciertas combinatorias). Son campos de conceptos que forman cristales moleculares discursivos. Con ellos, hacernos cargo del papel del azar y de sus ráfagas desestabilizadoras de la realidad política. El poeta Valery hablaría de la virtud misteriosa de las pequeñas palabras, los mínimos silencios, el color de la voz de aquellos aires que trastornan la historia.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Ponerle el cascabel a Obama? (La Quinta Columna, 06/11/2008)

¿Es Obama, como afirmo en su momento Malcón X de Luther King, el Tío Tom? Es decir, el negro de la casa de los amos blancos, que afirma sus valores en oposición al rebelde negro de la hacienda algodonera. Pasemos revista a algunos datos. Según cálculos conservadores, EEUU ha gastado en 6 años de guerra en Irak y Afganistán, un billón y medio de dólares. Si comparamos esta astronómica cifra con lo que se necesitaría para acabar con el analfabetismo en el mundo (unos 49 mil millones); o con lo que se podría invertir en ese país para erradicar la pobreza de unos 50 millones de norteamericanos (300 mil millones de dólares), nos damos cuenta de cuan alta es la cifra. Paradójicamente, si este país reduce en apenas un 20% el gasto militar, desaceleraría su economía en esa misma proporción, dejando en la calle a un millón y medio de trabajadores y produciendo la quiebra de industrias como el acero, la informática, la farmacéutica y hasta el ramo de la alimentación y la confección. El imperio se haya atrapado al interior de su propia paradoja al haber amarrado el carro de su destino al caballo de la doctrina de “la guerra eterna”. El fraude contra Al Gore fue el triunfo del lobby petrolero armamentista sobre las pretensiones del sector de las altas tecnologías; así como el asesinato de Kennedy fue llevado acabo por los tigres del Pentágono, para castigar las aptitudes vacilantes de este clan ante las presiones de los sectores más reaccionarios de EEUU, a favor de La Guerra Fría. ¿Cuál será la suerte del recientemente electo, si se enfrenta a la dictadura del dinero y la guerra, propietaria por décadas de las decisiones de La Casa Blanca? Sin embargo, el principal enemigo de Obama es él mismo. Me explico: Acostumbrados como están de ostentar su fascismo, los tigres y halcones del Pentágono, leen la ambigüedad del presidente electo como izquierdismo. Recordemos por un memento la teoría del fascismo de Deleuze. El fascismo de apodera de los cuerpo a nivel de la ideología, pero principalmente de las emociones a partir de las catexias corporales, los gestos libidinales, las miradas, las puestas en escena del deseo. “El fascismo produce ciertos ensamblajes de los cuerpos haciendo de la personalidad un lugar impersonal desde donde hablan sujetos extraños al goce; los que anclan sus pasiones al odio y al resentimiento. Quedando atrapados al nivel más bajo de intensidades puras, de operaciones corporales abstractas como por ejemplo, el mover involuntariamente la cabeza de lado a lado sin darse cuenta ante una imagen que rechazan”. ¿Cuándo miran en la tele a Obama, los blancos sajones, protestantes de la clase media profesional gritarán: ¡Bravo! Allí está uno de los nuestros? En noviembre de 2002 Bush recibió ataques por parte del ala derecha de su propio partido, cuando quiso rectificar aquello de “la guerra de civilizaciones”. Fue acusado de tener posiciones blandas frente al Islam. Netanyahu, por ejemplo, un político israelí de línea dura, le reprochaba que dijera en público que el terrorismo no tenía nada que ver con el pensamiento árabe musulmán. En enero de 2004, en una columna de un influyente periodista de derecha, se decía: “El verdadero enemigo de EEUU, no es el terrorismo, es el Islam militante, pues se trata de una fuerza profundamente violenta contra occidente, el mercado, la democracia y el liberalismo”. ¿Qué hará Obama con estas aseveraciones?¿A caso se cambiará el origen y el nombre y desde ahora pasara a actuar como un Oreo cookie, negro por fuera pero relleno de crema blanca por dentro?

jueves, 30 de octubre de 2008

El sujeto Chávez (La Quinta Columna 30/10/2008)

Un nuevo léxico extraído del diccionario de las luchas recientes, luego del muro de Berlín, ha ido cobrando espacio, haciendo obsoleto el andamiaje conceptual de las formulaciones teóricas de La Modernidad. Es el restallido aquí y allá de nuevas formas de hacer política. Categorías como biopolítica, biopoder, multitud, potencia, disciplinario, control, república mediática, hegemonía, subjetividad, deseo, cuerpo sin órganos, plano de consistencia, estrato y muchos otros que llenarían páginas enteras, no resultan nada extraños a las nuevas fuerzas sociales posteriores a Seattle. El horizonte político de las pasiones de las fuerzas sociales del porvenir, poco tienen que ver con los cristales de observación del discurso liberal burgués o con el marxismo dogmático y adocenado. La configuración de las retóricas relacionales y de reconocimiento de actores y sujetos sociales de nuevo tipo, son tales, que representan una autentica barda lacaniana, suerte de frontera epistemológica incontestable e insalvable, que pasa a ser el reto más interesante de la política en los tiempos que corren. Asistimos a la transición de la sociedad del despotismo de fábrica del régimen del capital, que se expresaba como orden disciplinar, a favor de la era de las nuevas tecnologías mediáticas. Esto implica dúctiles formas de control del tiempo, el espacio y el cuerpo, de manera que desde el margen y la resistencia se abren paso nuevas subjetividades políticas. Esto es, otras formas de lucha y por supuesto, una lectura otra, que contiene el dispositivo perverso de una manera también distinta de señalar las cosas para nombrarlas. Estos procesos se entroncan con las ancestrales y tradicionales luchas campesinas e indígenas de America Latina, engendrando la mezcla y el carácter de la naturaleza de la actual forma de expresión de la lucha de clases (sustancia del antagonismo histórico fundante de la lógica de sentido del capital); para dar como fruto un nuevo espesor de las contradicciones que hoy enfrenta el mundo. La crisis financiera acelera el proceso y como cuando se disipa una niebla, irá apareciendo, ante los ojos atónitos de aquellos que no quieren ver y que se consuelan con viejos bálsamos discursivos, el modo extenso de las nuevas presencias democráticas de la multitud, nombre político que para resumir, adopta el proletariado que se hace inteligencia general que pugna por una nueva hegemonía. Por eso, lo nuevo y lo viejo no dialogan hace rato, lo que pasa es que no tienen nada de que hablar. Por eso es que a algunos les resulta antipático el modo, el performance y el estilo del sujeto Chávez, nombre ahora colectivo de una multiplicidad política que reinventa formas de decir y de actuar, alejadas de los protocolos discursivos de las formaciones cortesanas de los salones señoriales, donde se practican los rituales legitimadores de la burguesía. Lugar donde se debate en feroz pugna lo nuevo y lo viejo. La revolución se juega su suerte dependiendo de las frases, nomenclaturas y nombres que se hagan cotidianos. El curso de la historia por venir está en un adentro que es Chávez, un devenir político. El perro que sigue su rastro, el chavismo, es el nuevo lugar de la política, allí está situada la multitud y allí se mueven distintas formas del deseo (esperanzas, frustraciones, alegrías, tristezas, lealtades, traiciones); depende de lo que Chávez es y vaya siendo, del cuerpo y la carne que haga estrato en la piel común, lo que diga en adelante en algún significante vacío, como por ejemplo: democracia, partido, socialismo.

jueves, 2 de octubre de 2008

La opinión pública (La Quinta Columna, 02/10/2008)

Para Jaques Attali, la opinión pública, es en el sentido más amplio, un sistema axiomático que sustenta la idea de una voluntad política colectiva surgida de la tradición burguesa de sociedad civil. Suerte de meta relato que hace la regla de la mayoría colectiva, que se establece como una tabla de sus prioridades y aptitudes, a partir del arco de aceptación de un grupo de ideas que se disputan el consenso. Esto significa la reducción metafísica de la complejidad social al plano unidimensional del número. La abolición de la calidad y consistencia argumentativa de una idea a la fuerza pero a la vez, a la precariedad de la magnitud estadística. Una contradicción flagrante en relación a la naturaleza del discurso liberal, pues supone la abolición del individuo y sus intereses. El significante Mayoría, se obtiene de sumar uno más uno, al infinito; un número que se actualiza de manera perpetua dada su condición de inestabilidad, ya que cada opinión no es más que un estado de ánimo, un clima cambiante en tiempo presente, que requiere de una permanente ritualización de sus fuentes de legitimidad. El éxito de esta operación implica unos argumentos racionales, unos actores y por sobre todo un libreto y una puesta en escena. Es así como surge la mitología de una sociedad idéntica a sí misma, es decir, una sociedad sin mayores contradicciones fundantes, pues ellas se resuelven en el terreno de la formación de la opinión. De este modo surge la operación que consagra la idea según la cual sólo son legítimos los juicios públicamente expresados y de algún modo compartidos. Hasta aquí el discurso liberal burgués acompaña la kantiana teoría del juicio. Desde aquí, los medios pasan a ocupar por sustitución, el espacio público como lugar privilegiado para la formación de la opinión. Este solapamiento genera un estado de simulacro por apropiación, logra la ficción de los medios como síntesis de las opiniones colectivas. Esta torsión, este giro, es un movimiento de inversión de sentido desde donde actúan los medios. Lo hacen imponiendo ciertos temas de la agenda informativa y haciéndolos pasar como relevantes. A partir de aquí, su propia opinión es presentada como opinión general, por lo cual el carácter público de su difusión es de suyo la garantía de que representa a la visión de la colectividad sobre un tema. Luego, ocurre la cartelización de los contenidos informativos y con ello, la uniformización de la verdad social alrededor de una versión de la vida en sociedad que es presentada como verdadera. El espacio público queda reducido a espacio mediático; a unos bloques temáticos de “actualidad”, es decir, aquello de lo que merece la pena hablar y a un conjunto de opinadores de oficio que calificarán la pertinencia y legitimidad de la idea que se debe tener en torno a ciertos temas. Esto no es más que la puesta en escena de la dominación ideológica por parte de una hegemonía. Veamos por ejemplo, el caso del maletín, tan manoseado en estos días por los medios de la oposición, en contraversión a lo que sí es una gran noticia: El desplome de los mercados financieros norteamericanos, la quiebra de operadoras económicas hasta hace poco incontrovertibles y lo que es más importante; la crisis que todo esto produce al interior del discurso neoliberal. Sobre este asunto, poco, o nada. Tratar de tapar un gran colapso con la sombra de un maletín no hace más que develar el carácter ficcional de una maquinaria comunicacional que ve hundirse el más importante de sus relatos sin poder remediarlo.